Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

sábado, 10 de octubre de 2026

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La Muestra de los Vinos de la Tierra de Aragón ha celebrado su cuarta edición en Zaragoza, con una cata de garnachas

El hotel Zentro, de Zaragoza, acogió el pasado lunes, 16 de junio de 2025, la cuarta edición de la Muestra de los Vinos de la Tierra de Aragón. Participaron siete bodegas, que presentaron cerca de cuarenta vinos. Asistieron unos ochocientos profesionales, entre distribuidores, hostelería y tiendas especializadas, así como estudiantes de vitivinicultura y del sector de cafés y bares.

Incluyó una cata de garnachas, dirigida por Guillermo Cárcamo, sumiller de El Callizo, restaurante de Aínsa con una estrella Michelin: La Bodegaza garnacha blanca, de Vinos López (IGP Valdejalón); Generación 50 garnacha blanca, de Bodegas Tempore (IGP Bajo Aragón); Garnacha de Altura, de Daroca Bodega (IGP Ribera del Jiloca); Roble La Agrimensora garnacha y syrah, de Finca Valonga (IGP Valle del Cinca); Garnacha UN, de Bodegas Ejeanas (IGP Ribera del Gállego-Cinco Villas); Quebrantahuesos, de bodegas Edra (IGP Ribera Gállego-Cinco Villas); y Lagar de Amprius garnacha blanca, de Bodega Lagar de Amprius (IGP Bajo Aragón).

La Asociación de Vinos de la Tierra se formó en 2002. Cuenta con once bodegas de cinco zonas productoras diferentes: IGP Bajo Aragón, IGP Ribera del Gállego-Cinco Villas, IGP Ribera del Jiloca, IGP Valdejalón e IGP Valle del Cinca:

– IGP Bajo Aragón: Bodegas Tempore, Lagar de Amprius, Pedra Volta y Vinos Taberner Amado.

– IGP Ribera del Gállego-Cinco Villas: Bodegas Ejeanas, Bodegas Edra, Bodega Cooperativa Virgen de la Corona (Aixena) y Bodegas Pegalaz.

– IGP Ribera del Jiloca: Bodega Cooperativa Santo Tomás de Aquino (Daroca Bodega).

– IGP Valle del Cinca: Bodegas Valonga.

– IGP Valdejalón: Epilense de Vinos y Viñedos (Vinos López).

Las indicaciones geográficas protegidas de Aragón suman mil ochenta y una hectáreas de viñedo, de las que quinientas veinte son de garnacha. Hay veinticuatro bodegas, que representan a más de doscientos cincuenta viticultores de pueblos pequeños, con un valor económico de más de seis millones de euros.

 

18 de junio de 2025

Otras noticias

Santa María la Mayor (el Pilar), apuesta de Zaragoza tras su conquista por Alfonso el Batallador

ALBERTO CEBRIÁN

La basílica del Pilar es uno de los iconos de Zaragoza. Está claro que no es un templo medieval, sino posterior. ¿Por qué se puede decir que fue clave para su existencia e, incluso, para la propia devoción a la Virgen el periodo en el que esta ciudad estuvo en manos del rey aragonés Alfonso el Batallador, que la conquistó en 1118?

La respuesta aparece en la novela histórica El Batallador y Granada, obra de quien suscribe, si bien se puede apuntar de forma breve que, hasta ese momento —comienzos del siglo XII—, la gran advocación en Zaragoza había sido la de Santa Engracia, aunque la madre de Jesucristo ya tenía su propio templo.

Éste era la iglesia de Santa María la Mayor, contigua a la domus romana en la que se encontraba la columna de jaspe —el pilar— vinculada, según la tradición cristiana, a la visita de la Virgen. Recuerden que en el año 2040 se cumplirá el segundo milenio de esa efemérides; ya hay carteles alusivos a ello en la basílica del Pilar.

Los citados inmuebles —iglesia y domus— estaban situados junto al río Ebro. El templo era de origen visigótico, el cual podía ser usado y visitado en tiempos de la Zaragoza islámica, llamada por entonces Saraqusta. Ha quedado dicho: podía ser usado y visitado en tiempos islámicos pero no restaurado, por lo que su estado de deterioro fue progresivo.

Cuando Alfonso el Batallador entró en la ciudad, y siendo obispo Pedro de Librana, se adoptaron varias decisiones: una de ellas fue consagrar la mezquita aljama como catedral, en honor a El Salvador en su Epifanía (las obras de remodelación tardarían varias décadas en llegar); recuperar y dignificar la iglesia de Santa María la Mayor; y levantar un templo que estuviese dedicado a María Magdalena.

Con el paso del tiempo, la devoción a la Virgen del Pilar fue en aumento. Felipe IV, en el siglo XVII, la instrumentalizó desde el punto de vista político, como elemento cohesionador de sus territorios, como escenificación de contar en sus dominios con el favor divino y como herramienta de lucha espiritual contra la Reforma protestante.

Tras la conquista de Zaragoza por Alfonso el Batallador, se habilitó un templo románico que tomó el relevo del visigótico; sin embargo, un incendio acaecido en el siglo XV obligó a afrontar la construcción de una nueva iglesia, que sería de estilo gótico-mudéjar y que no resultaría ser la definitiva.

La creciente devoción, ya citada antes, llevó en el siglo XVII a plantear levantar un inmueble mucho mayor. Debía rivalizar con la catedral de El Salvador pero no debía hacerlo en estilo gótico, sino siguiendo los nuevos cánones artísticos, ya que se había entrado en el periodo del Barroco.

El primer arquitecto que acometió esta empresa fue Francisco de Herrera el Mozo, completando la obra Ventura Rodríguez, que introdujo matices neoclásicos. Era el siglo XVIII. Los trabajos de construcción continuarían durante las centurias siguientes: XIX y XX, hasta quedar completamente rematada y tener la estampa actual.

9 de octubre de 2026 |
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