Es la conclusión principal de un estudio que han realizado investigadores de cinco países, entre ellos profesionales del IRTA de Cataluña. Apuntan que los programas de mejora de almendro en el mundo se basan sólo en dos líneas genéticas y tres variedades. Tuono y Cristomorto se utilizan básicamente en la zona mediterránea; y Nonpareil, en Australia y Estados Unidos.
En este estudio se han analizado datos de pedigrí (verificados por marcadores) de 220 variedades de almendras.
Ignasi Batlle, investigador del IRTA y mejorador de almendro, señala que “hemos visto en el estudio que los genotipos de los 7 principales programas de mejora del almendro del mundo siguen dos líneas principales de mejora basadas únicamente en 3 variedades”.
A partir los genotipos utilizados por los 7 principales programas de mejora en Estados Unidos, Australia, Francia, Israel y España, el estudio ha puesto de manifiesto “la pérdida de variabilidad genética y el desafío cada vez mayor que significa para los programas de mejora, debido al uso repetido de un número reducido de genotipos fundadores”.
La principal conclusión del estudio es que “se requiere aumentar la variabilidad genética actual en los programas de mejoramiento de almendras para asegurar la ganancia genética y el progreso continuo de su mejora”.
Ignasi Batlle añade que “en la mejora del almendro se sabía poco sobre su variabilidad genética en las poblaciones reproductoras actuales, aunque se han informado varios casos de depresión por endogamia”.
El IRTA concluye que “estos resultados añaden conocimiento sobre las tendencias seguidas en la mejora genética del almendro durante los últimos 50 años, y tendrán un gran impacto en el proceso de toma de decisiones en los programas de mejora en todo el mundo”.
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Jornada Inspiradora EREA en Grañén: “La economía circular está en el ADN del territorio”
La localidad altoaragonesa de Grañén, en Los Monegros, acogió este pasado jueves, 15 de enero de 2026, la Jornada Inspiradora EREA, organizada por la Fundación Aragón Emprende. El título de la sesión fue “Revolución circular: el medio rural, protagonista del futuro sostenible”.
Se habló de “la sostenibilidad como oportunidad real para generar empleo, fijar población y ser económicamente rentables”. También se dijo que “la economía circular está en el ADN del territorio” y se incidió en “la importancia de la cooperación”.
Carlos Sampériz, alcalde de Grañén, y Jessica Fernández, directora gerente de la Fundación Aragón Emprende, inauguraron esta jornada, pensada para inspirar y tejer nuevas conexiones: “Queremos hacer que lo que pase en nuestros pueblos se vea y se escuche, y que Grañén, en este caso, sea un lugar que sirva como guía para otros”.
Los expertos participantes coincidieron en que “el ámbito rural tiene la economía circular en su ADN”, y en que “la sostenibilidad puede ayudar a revertir ciertas tendencias, como la despoblación”.
José Ángel Zabalegui, de CERCA Energía, señaló que “cuando una empresa invierte en una instalación fotovoltaica, que tiene una garantía de producción de más de veinticinco años, es que tiene la idea de quedarse, de permanecer en el territorio; ello conlleva contrataciones y una dinamización socioeconómica”.
Tres empresas de la zona —Hormigones Grañén, Ecomonegros y Envases Plásticos de Aragón (Enplater)— expusieron su modo de hacer las cosas, mostrando su apuesta por “una producción más verde y sostenible”.
Olga Cervera, gerente de Hormigones Grañén, aseguró que “trabajamos para controlar y reducir los principales recursos que consumimos, el agua y la electricidad; desde 2018 somos también gestores de residuos”.
Laura Marcén, cofundadora de Ecomonegros, explicó el proceso de recuperación de una variedad tradicional de trigo y su proyecto para reutilizar el excedente de producto: orientar el pan, que no se llega a vender, a la elaboración de migas. Dijo: “Es bueno que otras empresas vean que no pasa nada por ser verde, es decir, que se puede ser sostenible económicamente siendo sostenible medioambientalmente”.
Pere Coll, director de I+D+i de Enplater, defendió “el uso de los plásticos en la protección de los alimentos”, e insistió en que “la producción trata de ser lo más sostenible posible, reduciendo el peso del producto o utilizando un veinte por ciento de energía proveniente de placas fotovoltaicas”.
Los expertos, a modo de cierre, expusieron que “los retos del sector sólo pueden superarse mediante la cooperación: compartir experiencias, herramientas y formación”. Y subrayaron “la necesidad de educar en sostenibilidad desde las escuelas, para vencer la desconfianza, reducir el desconocimiento y favorecer cambios de mentalidad en empresas y ciudadanos”.










