Investigadores del CITA de Aragón y de la Universidad de Zaragoza han analizado la evolución de la ganadería en el Pirineo desde 1990 hasta 2018. Las conclusiones de este estudio hablan de reducción en el número de explotaciones ganaderas, problemas de relevo generacional, y cambio de orientación productiva (pasando de vacuno de leche a vacuno de carne).
El trabajo se ha realizado en tres áreas geográficas concretas: Los valles de Broto, Benasque y Baliera-Barrabés.
Desde el CITA se apunta que “en los últimos 30 años ha cambiado la orientación productiva (de producción de leche a producción de carne), se ha incrementado la duración del pastoreo, el tamaño del rebaño y la concentración de animales por superficie agraria, pero se ha reducido la mano de obra dedicada a la ganadería y se han abandonado las zonas de pastos más marginales”.
Respecto a cada valle se hace el siguiente análisis:
– Valle de Benasque: “La demanda de mano de obra debido al desarrollo turístico produjo una gran competencia por la mano de obra con la ganadería”.
– Valle de Broto: “La limitada disponibilidad de área agrícola ha generado un incremento del número de animales por superficie mucho mayor que en los otros valles”.
– Valle de Baliera-Barrabés: “La falta de alternativas económicas (como el turismo) ha favorecido que las explotaciones ganaderas sean de mayor tamaño y se dediquen más al cebo de animales”.
Y se concluye que “un 40 por ciento de las explotaciones, independientemente del valle en el que se ubican, mostró escasa adaptación a los cambios acaecidos durante el periodo estudiado, lo cual es motivo de preocupación para el futuro de muchas explotaciones”.
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Jornada Inspiradora EREA en Grañén: “La economía circular está en el ADN del territorio”
La localidad altoaragonesa de Grañén, en Los Monegros, acogió este pasado jueves, 15 de enero de 2026, la Jornada Inspiradora EREA, organizada por la Fundación Aragón Emprende. El título de la sesión fue “Revolución circular: el medio rural, protagonista del futuro sostenible”.
Se habló de “la sostenibilidad como oportunidad real para generar empleo, fijar población y ser económicamente rentables”. También se dijo que “la economía circular está en el ADN del territorio” y se incidió en “la importancia de la cooperación”.
Carlos Sampériz, alcalde de Grañén, y Jessica Fernández, directora gerente de la Fundación Aragón Emprende, inauguraron esta jornada, pensada para inspirar y tejer nuevas conexiones: “Queremos hacer que lo que pase en nuestros pueblos se vea y se escuche, y que Grañén, en este caso, sea un lugar que sirva como guía para otros”.
Los expertos participantes coincidieron en que “el ámbito rural tiene la economía circular en su ADN”, y en que “la sostenibilidad puede ayudar a revertir ciertas tendencias, como la despoblación”.
José Ángel Zabalegui, de CERCA Energía, señaló que “cuando una empresa invierte en una instalación fotovoltaica, que tiene una garantía de producción de más de veinticinco años, es que tiene la idea de quedarse, de permanecer en el territorio; ello conlleva contrataciones y una dinamización socioeconómica”.
Tres empresas de la zona —Hormigones Grañén, Ecomonegros y Envases Plásticos de Aragón (Enplater)— expusieron su modo de hacer las cosas, mostrando su apuesta por “una producción más verde y sostenible”.
Olga Cervera, gerente de Hormigones Grañén, aseguró que “trabajamos para controlar y reducir los principales recursos que consumimos, el agua y la electricidad; desde 2018 somos también gestores de residuos”.
Laura Marcén, cofundadora de Ecomonegros, explicó el proceso de recuperación de una variedad tradicional de trigo y su proyecto para reutilizar el excedente de producto: orientar el pan, que no se llega a vender, a la elaboración de migas. Dijo: “Es bueno que otras empresas vean que no pasa nada por ser verde, es decir, que se puede ser sostenible económicamente siendo sostenible medioambientalmente”.
Pere Coll, director de I+D+i de Enplater, defendió “el uso de los plásticos en la protección de los alimentos”, e insistió en que “la producción trata de ser lo más sostenible posible, reduciendo el peso del producto o utilizando un veinte por ciento de energía proveniente de placas fotovoltaicas”.
Los expertos, a modo de cierre, expusieron que “los retos del sector sólo pueden superarse mediante la cooperación: compartir experiencias, herramientas y formación”. Y subrayaron “la necesidad de educar en sostenibilidad desde las escuelas, para vencer la desconfianza, reducir el desconocimiento y favorecer cambios de mentalidad en empresas y ciudadanos”.










