Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

lunes, 6 de febrero de 2023

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La fertilización conjunta con fósforo y zinc es fundamental para el rendimiento y calidad del grano de maíz

Varios grupos de investigación de la Universidad de Córdoba han colaborado en la realización de un estudio sobre los efectos de la fertilización conjunta con fósforo y zinc en el crecimiento, rendimiento y calidad del grano de maíz. Aseguran que la producción y calidad de cereales como el maíz, arroz y trigo depende en gran medida de la disponibilidad de nutrientes como el fósforo en el suelo, pero también del zinc.

Se lleva años estudiando en la Universidad de Córdoba “la interacción en el suelo del fósforo y el zinc (nutriente éste último no muy tenido en cuenta a la hora de fertilizar) para la nutrición de los cereales; una adecuada disponibilidad de ambos elementos es clave para que los cereales absorban nutrientes del suelo y, por tanto, produzcan más y mejor alimento”.

Los investigadores participantes en el estudio han sido Antonio R. Sánchez, Hasna Nechate-Drif, José Torrent, María del Carmen del Campillo, María Dolores Rey, María Ángeles Castillejo y Jesús V. Jorrín.

Tras las diferentes pruebas realizadas “la mejor opción en cuanto al crecimiento y rendimiento del maíz fue la combinación de fósforo y zinc”. En cuanto a la calidad del grano de maíz, “el tratamiento en el que sólo se añadía zinc era el que otorgaba mayor contenido en proteínas de calidad del grano, y el segundo tratamiento fue el que combinaba la fertilización de fósforo y zinc”.

De esta manera, “tanto agronómicamente, en términos de producción y rendimiento del maíz, como respecto a la calidad del grano, la combinación de zinc y fósforo en maíz fue la mejor de las opciones probadas; ésta es la mejor opción de fertilización para el maíz en suelos mediterráneos, a pesar de que, normalmente, el zinc es un nutriente olvidado en nuestra área”.

8 de noviembre de 2021

Otras noticias

La superficie de cultivo en España se mantiene estable por encima de los 16,8 millones de hectáreas

La superficie de cultivo en España se mantuvo estable en 2022, con un total de 16.830.738 hectáreas, apenas un 0,42 por ciento menos que en el año anterior, según los datos provisionales de la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivo de España (Esyrce), publicada por el Ministerio de Agricultura. Se observa un incremento de las superficies de girasol, colza y, en menor medida, cultivos leñosos, excepto viñedo y olivar.

La superficie dedicada a tierras de cultivo presenta un ligero descenso. En 2022 se situó en 16.830.738 hectáreas. Del total de esta superficie, 11.309.264 hectáreas corresponden a tierra arable (cultivos herbáceos y barbechos), 5.375.463 a cultivos leñosos y 146.011 a otras tierras de cultivo.

En el grupo de los cereales en general, se produce un descenso en su conjunto del 3,64 por ciento. Salvo el trigo, desciende la superficie de todos los cereales de invierno. Arroz y maíz presentan la menor superficie de los últimos dieciocho años, como consecuencia, probablemente, de la situación provocada por la sequía sufrida en la campaña. El sorgo, a pesar del fuerte incremento porcentual, no llega a las tres mil hectáreas de aumento en valor absoluto.

Las leguminosas grano son, junto con los cultivos industriales y los tubérculos, el grupo de cultivos herbáceos que aumenta su superficie respecto al año anterior.

Los cultivos industriales son el grupo de cultivo que más aumenta porcentualmente la superficie en 2022. Girasol y colza aumentan en más de doscientas mil hectáreas en su conjunto. Sin embargo, los cultivos de regadío muestran un fuerte descenso como consecuencia de la sequía sufrida.

En el grupo de las plantas forrajeras, la superficie total desciende un 0,87 por ciento, destacando la alfalfa, el maíz forrajero y otras con destino forrajero, entre las que se encuentran remolacha y nabo, coles y berzas, y otras plantas de escarda. Tan sólo la veza forrajera y otros cereales para forraje aumentan la superficie respecto al año anterior.

En el grupo de los cultivos leñosos es de destacar el progresivo aumento de prácticamente todas las especies del grupo, exceptuando viñedo, olivar y otros leñosos. Viñedo y olivar descienden muy levemente, arrastrados por el descenso de la uva para vinificación y aceituna para aceite.

Dentro de otros cultivos leñosos, el algarrobo muestra un mayor descenso porcentual. En su conjunto, los cultivos leñosos aumentan un 0,27 por ciento su superficie respecto al 2021 y destaca el incremento de los frutales no cítricos. Dentro de estos, el almendro y el pistacho son los que más crecen, seguidos, en menor medida, por melocotonero-nectarina y aguacate. Respecto a los frutales no cítricos, desciende el manzano, caqui, kiwi y mango, entre los subtropicales; y avellano en frutos secos. Dentro de los frutales cítricos aumentan naranjo y limonero.

3 de febrero de 2023 |
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