Es una de las afirmaciones que se han realizado en el V Fórum Cárnico y de la Proteína Alternativa, que ha tenido lugar en el Auditorio-Palacio de Congresos de Gerona. El IRTA de Cataluña e Interempresas han organizado este evento con el fin de “conocer el estado actual de la innovación en proteína alternativa, así como los retos y las perspectivas de futuro”. La sesión ha reunido a representantes de instituciones de referencia en la innovación agroalimentaria y empresas pioneras en este ámbito.
La jornada se ha centrado en la fermentación, una tecnología que, según los expertos, “revolucionará la industria alimentaria próximamente; permite generar productos análogos a la leche, huevos, pescado o miel; tiene unos costes ambientales bajos y su producción es escalable”. En el mundo hay ochenta y ocho empresas que trabajan en ello, de las cuales cuatro están en España. Una de ellas, Libre Foods, tiene su sede en Barcelona y es “la primera en desarrollar bacon a partir de hongos”.
El IRTA de Cataluña señala que, “en los últimos años, las alternativas a la carne ―bien sean productos plant-based, que utilizan la tecnología de la fermentación (levaduras u hongos), o bien sea la carne cultivada en el laboratorio- han abandonado el nicho del veganismo y el vegetarianismo para pasar a consumirse de forma cada vez más generalizada”.
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La juventud rural reivindica su papel: “Somos esenciales para el presente y el futuro de la producción de alimentos”
Jóvenes agricultores y ganaderos de toda España se han reunido en la sede de John Deere en Parla (Madrid), bajo la organización de UPA. Ahí han reivindicado su papel: “Somos esenciales para el presente y el futuro de la producción de alimentos”. Cristóbal Cano, secretario general de la citada organización agraria, señala la principal conclusión del debate desarrollado: “Hay futuro para la agricultura y ganadería familiar pero es imprescindible asegurar una rentabilidad justa y estable de las explotaciones, así como servicios de calidad para los habitantes del medio rural”. Añade: “Echamos en falta que las ayudas estén adaptadas a las diferentes realidades sectoriales y territoriales que tenemos”. Los jóvenes insisten en el que consideran uno de los mayores escollos que se encuentran: “La burocracia, que complica su actividad hasta límites en ocasiones insoportables”.













