Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

domingo, 11 de octubre de 2026

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La feria FEMOGA 2023 ya tiene contratado todo su espacio expositivo

La organización de la Feria Industrial, Agrícola y Ganadera de Los Monegros (FEMOGA) muestra su satisfacción porque ya tiene contratado todo su espacio expositivo: maquinaria agrícola, zona ganadera y comercio. FEMOGA 2023 se celebrará en el recinto ferial de Sariñena (Huesca) del 22 al 24 de septiembre. Habrá más de cuarenta y dos mil metros cuadrados de muestra, con trescientos sesenta expositores y una previsión de visitantes superior a cuarenta y cinco mil.

El comité organizador de FEMOGA 2023 expone lo siguiente a falta de poco más de medio y medio para la celebración de este certamen:

“Se consolidan novedades que se pusieron en marcha el año pasado como la carpa grande, la entrada por la parte de la campa, el nuevo parking de catorce mil metros cuadrados, los simuladores 3D y actividades para los más pequeños de la casa.

En esta edición también podremos disfrutar de dos showcooking de la mano de Daniel Yranzo, el sábado y domingo, previa inscripción.

Como novedad para este año, contaremos con la presencia los tres días de feria del Centro Militar de Cría Caballar de Zaragoza, con demostraciones y una exposición fotográfica conmemorativa de los ciento cincuenta años de servicio de la cría caballar de las Fuerzas Armadas.

Otra de las novedades son las obras de acondicionamiento en la parte de la cocina del recinto ferial, que van a permitir poder ofrecer un mejor servicio a la explotación de restauración.

En esta edición se llevará a cabo el II Concurso de fotografía digital Agua en Los Monegros.

En la comisión se ha aprobado el diseño del cartel de la feria, a cargo de la empresa La Colmena Creativa, y se ha escogido al ganador del séptimo concurso de graffiti FEMOGA 2023, que ha recaído en Edgar Camarero Martínez con su obra Avetoros gigantes en la laguna de Sariñena”.

31 de julio de 2023

Otras noticias

Santa María la Mayor (el Pilar), apuesta de Zaragoza tras su conquista por Alfonso el Batallador

ALBERTO CEBRIÁN

La basílica del Pilar es uno de los iconos de Zaragoza. Está claro que no es un templo medieval, sino posterior. ¿Por qué se puede decir que fue clave para su existencia e, incluso, para la propia devoción a la Virgen el periodo en el que esta ciudad estuvo en manos del rey aragonés Alfonso el Batallador, que la conquistó en 1118?

La respuesta aparece en la novela histórica El Batallador y Granada, obra de quien suscribe, si bien se puede apuntar de forma breve que, hasta ese momento —comienzos del siglo XII—, la gran advocación en Zaragoza había sido la de Santa Engracia, aunque la madre de Jesucristo ya tenía su propio templo.

Éste era la iglesia de Santa María la Mayor, contigua a la domus romana en la que se encontraba la columna de jaspe —el pilar— vinculada, según la tradición cristiana, a la visita de la Virgen. Recuerden que en el año 2040 se cumplirá el segundo milenio de esa efemérides; ya hay carteles alusivos a ello en la basílica del Pilar.

Los citados inmuebles —iglesia y domus— estaban situados junto al río Ebro. El templo era de origen visigótico, el cual podía ser usado y visitado en tiempos de la Zaragoza islámica, llamada por entonces Saraqusta. Ha quedado dicho: podía ser usado y visitado en tiempos islámicos pero no restaurado, por lo que su estado de deterioro fue progresivo.

Cuando Alfonso el Batallador entró en la ciudad, y siendo obispo Pedro de Librana, se adoptaron varias decisiones: una de ellas fue consagrar la mezquita aljama como catedral, en honor a El Salvador en su Epifanía (las obras de remodelación tardarían varias décadas en llegar); recuperar y dignificar la iglesia de Santa María la Mayor; y levantar un templo que estuviese dedicado a María Magdalena.

Con el paso del tiempo, la devoción a la Virgen del Pilar fue en aumento. Felipe IV, en el siglo XVII, la instrumentalizó desde el punto de vista político, como elemento cohesionador de sus territorios, como escenificación de contar en sus dominios con el favor divino y como herramienta de lucha espiritual contra la Reforma protestante.

Tras la conquista de Zaragoza por Alfonso el Batallador, se habilitó un templo románico que tomó el relevo del visigótico; sin embargo, un incendio acaecido en el siglo XV obligó a afrontar la construcción de una nueva iglesia, que sería de estilo gótico-mudéjar y que no resultaría ser la definitiva.

La creciente devoción, ya citada antes, llevó en el siglo XVII a plantear levantar un inmueble mucho mayor. Debía rivalizar con la catedral de El Salvador pero no debía hacerlo en estilo gótico, sino siguiendo los nuevos cánones artísticos, ya que se había entrado en el periodo del Barroco.

El primer arquitecto que acometió esta empresa fue Francisco de Herrera el Mozo, completando la obra Ventura Rodríguez, que introdujo matices neoclásicos. Era el siglo XVIII. Los trabajos de construcción continuarían durante las centurias siguientes: XIX y XX, hasta quedar completamente rematada y tener la estampa actual.

9 de octubre de 2026 |
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