La Federación Nacional de Comunidades de Regantes (FENACORE) se pronuncia sobre la entrada en vigor del Plan Nacional de Depuración, Saneamiento, Eficiencia, Ahorro y Reutilización (Plan DSEAR). Defiende el uso de aguas reutilizadas con el fin de garantizar la alimentación en el futuro, y añade que este uso debe ser un complemento de los recursos convencionales (superficiales y subterráneos).
Al respecto FENACORE hace público el comunicado siguiente:
“FENACORE sostiene que cubrir las necesidades crecientes de alimentos requiere un incremento del agua disponible para riego. Y frente a la escasez, que se agrava en periodos de sequía, resulta imprescindible buscar recursos alternativos y complementarios a los convencionales.
Máxime teniendo en cuenta que la población se incrementará en más de 2.000 millones de habitantes en los próximos 30 años, y que hoy en día más de 800 millones de personas en el mundo sufren desnutrición y que la presión sobre los recursos naturales es creciente.
En este marco, los regantes indican que la depuración de las aguas residuales y su posterior reutilización ofrece una garantía de suministro muy superior a la de las fuentes convencionales, y apuntan que esta reutilización debe atender a factores relacionados con la calidad, los costes, las cotas y las concesiones.
Prueba de la defensa que hace FENACORE de la reutilización de aguas para riego agrícola es su participación en proyectos comunitarios como Suwanu Europe, que durante dos años y medio ha tratado de generar conocimiento a este respecto.
No obstante, los regantes piensan que la normativa europea sobre la reutilización de aguas complicará la exportación de productos agroalimentarios.
En concreto, si el reglamento europeo exige calidades 10 veces superiores, FENACORE explica que el problema no radica en la exigencia de una mayor calidad a la salida de la planta de tratamiento sino en mantenerla en toda la red de distribución de riego (canales, balsas,…).
Y, desde su punto de vista, cualquier crisis sanitaria o intento de rebajar los parámetros puede crear un problema de comercialización en todos los productos alimenticios que se exportan; ya que, aunque la Unión Europea quiera normalizar el uso de estas aguas, la sociedad es todavía muy reticente a comprar y comer productos alimenticios regados con agua regenerada.
En este contexto, la Federación no entiende que siendo España el país de Europa con el mayor volumen de agua reutilizada (350-400 hectómetros cúbicos) tenga que legislar mediante el reglamento europeo, cuando el reglamento español lleva funcionando más de 12 años.
En cualquier caso, los regantes defienden el principio reconocido en la Unión Europea de “quien contamina paga” para que el coste del tratamiento recaiga sobre el usuario que genera el agua residual.
De ahí que FENACORE piense que la cuestión que hay que determinar con la máxima transparencia es quién es el que debe afrontar los costes de depuración de esas aguas, que no tiene que coincidir obligatoriamente con el usuario directo de las aguas regeneradas”.
Otras noticias
Asociación de Comercio de Cereales de España: “La cosecha cae tras el récord del año pasado pero se mantiene en registros comparables a la media histórica”
La Asociación de Comercio de Cereales y Oleaginosas de España (ACCOE) presenta una nueva estimación de cosecha de cereales de invierno, relativa a este 2026: “Las previsiones iniciales empeoran, cayendo la recolección en un veintinueve por ciento en comparación con el año pasado; no obstante, se mantiene en registros propios de la media histórica”. El informe continúa diciendo: “Va a haber una producción de casi quince millones y medio de toneladas de cereal de invierno. La cebada sigue siendo el cultivo mayoritario, mientras que el trigo duro acusa la caída más importante. Castilla y León es el motor cerealista de España, concentrando, junto con Castilla-La Mancha y Aragón, más del setenta por ciento de la producción”.
La conclusión que presenta ACCOE sobre la evolución de esta campaña es la siguiente: “Refleja la típica volatilidad climática que caracteriza la agricultura española de secano. Los datos confirman que estamos ante un año de corrección natural. Sin embargo, este descenso de la producción nacional implicará recurrir en mayor medida al exterior para cubrir las necesidades de materias primas del país, lo que activará los flujos de importación, pondrá en valor las redes logísticas que los operadores han consolidado a lo largo de los años y obligará a todos los componentes de la cadena de producción y valor a estar muy pendientes de los mercados internacionales”.












