Barcelona ha acogido esta semana una cumbre internacional sobre sistemas alimentarios. En este marco, la dieta mediterránea se ha reivindicado como la gran solución a los retos que tiene la humanidad ante sí en materia de alimentación. El presidente de la Fundación Dieta Mediterránea, Francisco Martínez Arroyo, asegura que “el gran reto ahora mismo es garantizar el suministro para una población creciente en España, Europa y el mundo, y hacerlo de una manera sostenible”. Indica que “en eso la dieta mediterránea es única, porque utiliza los mejores productos, el consumo de cercanía, el buen saber de esos agricultores y ganaderos de nuestros pueblos y, desde luego, es tan saludable que es la dieta más recomendada por la UNESCO, la FAO y la Organización Mundial de la Salud”. Ramón Estruch, uno de los padres del Estudio PREDIMED, defiende que “la dieta mediterránea es la que ha demostrado, con el máximo nivel de evidencia científica, que protege de la mayoría de enfermedades crónicas y que da mayor longevidad; y, dentro de la dieta mediterránea, el núcleo es el aceite de oliva virgen extra”. La Interprofesional del Aceite de Oliva Español y la Fundación Patrimonio Comunal Olivarero pusieron a disposición de los congresistas una muestra de las marcas de calidad diferenciada de España.
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ASAJA Huesca pide “la reducción urgente de la población de jabalíes, por ser el principal vector de transmisión de la peste porcina africana”
ASAJA Huesca ha participado, de la mano de su vicepresidente, José María Orús, en la reunión sobre peste porcina africana que se ha celebrado en Barcelona, convocada por el Ministerio de Agricultura y el Gobierno de Cataluña. Ahí ha manifestado “la necesidad de reducir de manera urgente la población de jabalíes, principal vector de transmisión de la citada enfermedad”. Considera que “la proliferación descontrolada de fauna silvestre, especialmente jabalíes, supone un grave riesgo sanitario para el sector porcino”. ASAJA, tanto en Huesca como en el ámbito nacional, indica que “hace falta una mayor voluntad política, más medios y, sobre todo, una gobernanza interinstitucional ágil, contundente y decidida para hacer frente a situaciones complejas que afectan a distintas administraciones y que ponen en riesgo a uno de los sectores estratégicos de la economía agroalimentaria”.











