Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

domingo, 11 de octubre de 2026

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La cosecha de almendra grano en España se puede situar en las 95.600 toneladas (en Aragón en 16.550)

La Mesa Nacional de Frutos Secos hace su propia estimación de lo que puede ser la cosecha de almendra grano en España este año. Prevé una producción de casi 95.600 toneladas. El dato para Aragón se sitúa en 16.550 toneladas. Es el cuarto territorio en cuanto a superficie dedicada a almendros, y es el tercer productor nacional.

La previsión de cosecha de almendra grano en España es concretamente de 95.579 toneladas (con una superficie cultivada de 449.172 hectáreas).

Aragón cuenta con 61.925 hectáreas, con una previsión de cosecha de 16.552 toneladas. Es el cuarto territorio en superficie (por detrás de Andalucía, Castilla-La Mancha y Murcia), y tercero en producción (por detrás de Andalucía y Castilla-La Mancha).

Hay que recordar que la Mesa Nacional de Frutos Secos está compuesta por ASAJA, COAG (UAGA), UPA, Cooperativas Agro-alimentarias de España y Asociación Española de Organizaciones de Productores de Frutos Secos y Algarrobas (AEOFRUSE).

Esta Mesa Nacional ha modificado el método de estimación de cosecha de almendra, con la intención de que la nueva serie histórica de datos sea mucho más precisa y adaptada a la situación real del sector.

La Mesa Nacional de Frutos Secos explica del siguiente modo cómo se ha elaborado la previsión de producción de almendra:

“Se han tenido en consideración los datos de superficie declarados en 2019 en la Solicitud Única de la PAC y la registrada en REGEPA, facilitados por el Ministerio de Agricultura, teniendo en cuenta de una forma objetiva el potencial productivo en función del año de plantación, el sistema de producción (secano/regadío), grupo varietal y demarcación territorial, para obtener así un rendimiento productivo mucho más fiel y transparente”.

No se ha contemplado como productiva una superficie de 118.000 hectáreas de almendros al considerarse que aún no han entrado en producción. Y se apunta que la producción final se podrá ver mermada por afecciones climatológicas que condicionen el desarrollo de la almendra.

1 de julio de 2020

Otras noticias

Santa María la Mayor (el Pilar), apuesta de Zaragoza tras su conquista por Alfonso el Batallador

ALBERTO CEBRIÁN

La basílica del Pilar es uno de los iconos de Zaragoza. Está claro que no es un templo medieval, sino posterior. ¿Por qué se puede decir que fue clave para su existencia e, incluso, para la propia devoción a la Virgen el periodo en el que esta ciudad estuvo en manos del rey aragonés Alfonso el Batallador, que la conquistó en 1118?

La respuesta aparece en la novela histórica El Batallador y Granada, obra de quien suscribe, si bien se puede apuntar de forma breve que, hasta ese momento —comienzos del siglo XII—, la gran advocación en Zaragoza había sido la de Santa Engracia, aunque la madre de Jesucristo ya tenía su propio templo.

Éste era la iglesia de Santa María la Mayor, contigua a la domus romana en la que se encontraba la columna de jaspe —el pilar— vinculada, según la tradición cristiana, a la visita de la Virgen. Recuerden que en el año 2040 se cumplirá el segundo milenio de esa efemérides; ya hay carteles alusivos a ello en la basílica del Pilar.

Los citados inmuebles —iglesia y domus— estaban situados junto al río Ebro. El templo era de origen visigótico, el cual podía ser usado y visitado en tiempos de la Zaragoza islámica, llamada por entonces Saraqusta. Ha quedado dicho: podía ser usado y visitado en tiempos islámicos pero no restaurado, por lo que su estado de deterioro fue progresivo.

Cuando Alfonso el Batallador entró en la ciudad, y siendo obispo Pedro de Librana, se adoptaron varias decisiones: una de ellas fue consagrar la mezquita aljama como catedral, en honor a El Salvador en su Epifanía (las obras de remodelación tardarían varias décadas en llegar); recuperar y dignificar la iglesia de Santa María la Mayor; y levantar un templo que estuviese dedicado a María Magdalena.

Con el paso del tiempo, la devoción a la Virgen del Pilar fue en aumento. Felipe IV, en el siglo XVII, la instrumentalizó desde el punto de vista político, como elemento cohesionador de sus territorios, como escenificación de contar en sus dominios con el favor divino y como herramienta de lucha espiritual contra la Reforma protestante.

Tras la conquista de Zaragoza por Alfonso el Batallador, se habilitó un templo románico que tomó el relevo del visigótico; sin embargo, un incendio acaecido en el siglo XV obligó a afrontar la construcción de una nueva iglesia, que sería de estilo gótico-mudéjar y que no resultaría ser la definitiva.

La creciente devoción, ya citada antes, llevó en el siglo XVII a plantear levantar un inmueble mucho mayor. Debía rivalizar con la catedral de El Salvador pero no debía hacerlo en estilo gótico, sino siguiendo los nuevos cánones artísticos, ya que se había entrado en el periodo del Barroco.

El primer arquitecto que acometió esta empresa fue Francisco de Herrera el Mozo, completando la obra Ventura Rodríguez, que introdujo matices neoclásicos. Era el siglo XVIII. Los trabajos de construcción continuarían durante las centurias siguientes: XIX y XX, hasta quedar completamente rematada y tener la estampa actual.

9 de octubre de 2026 |
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