Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

jueves, 28 de octubre de 2021

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jueves, 28 de octubre de 2021

La Organización Interprofesional del Ovino y Caprino (INTEROVIC) pone sobre la mesa el desafío al que se enfrentan los ganaderos en esta primavera. Aumenta el número de ejemplares de cordero y cabrito lechal, por lo que hay que buscar acomodo en el mercado, dadas las restricciones vigentes en la actualidad.

El confinamiento del año pasado afectó de forma crítica a los ganaderos productores de cordero y cabrito lechal (también de cochinillo), ya que el consumo de estas carnes (especialmente en hostelería) se paró en seco.

Ahora la situación no es tan extrema como en el año pasado pero sí que hay afecciones por las restricciones de movimiento existentes en el momento presente. Los ganaderos esperan que las compras domésticas puedan compensar algo la situación.

INTEROVIC ha elaborado un post en su blog que dice lo siguiente:

La primavera marca un punto de inflexión en la flora y la fauna de todo el planeta. Tanto los animales como las plantas desarrollan sus propios sistemas de supervivencia para enfrentarse al desafío que suponen los rigores del invierno.

Con el cambio de estación, aumentan las horas de luz. La nieve y el hielo se convierten en agua, y la flora vuelve a eclosionar. Un milagro de la naturaleza que se repite año tras año desde hace milenios.

Este despliegue de la disponibilidad de recursos es la razón por la que cientos de especies animales acostumbran a parir a sus crías coincidiendo con la abundancia de comida: Para asegurar su supervivencia.

Un hábito marcado por la biología al que no son ajenas las ovejas y cabras. Las parideras primaverales han sido desde siempre un motivo de celebración por la llegada de nuevas cabezas a los rebaños. Algo imprescindible para rejuvenecer las cabañas.

Lo que habitualmente ha sido un motivo de celebración (disponer de un recurso como los corderos lechales) se ha convertido este año en un desafío para el sector.

El ámbito productor vuelve a verse enfrentado a la necesidad de superar problemas relacionados con la reducción de la actividad hostelera, ocasionados por las restricciones sanitarias para prevenir la expansión del coronavirus.

La bajada drástica de la actividad del canal HORECA, una de las principales vías de consumo de los cabritos y corderos lechales, agravada por la reducción del turismo, que ha eliminado a millones de personas de la ecuación, representa la tormenta perfecta para los productores de ovino y caprino.

Sin los destinatarios habituales de estas carnes, la búsqueda de nuevas oportunidades de consumo de los que las incluyen en su cesta de la compra se perfila como la mejor alternativa posible.

Ante este escenario, el sector va a promover iniciativas para tratar de concienciar a los responsables de la compra doméstica de las bondades del cordero lechal y del cabrito lechal.

Son unas carnes que llevan formando parte de nuestra tradición gastronómica desde hace siglos y que ahora se encuentran en un momento óptimo de consumo.

La excusa perfecta para disfrutar de sus carnes blancas en cualquiera de las celebraciones que arrancaban con el Día del Padre y abarcan hasta el de la Madre, siempre de acuerdo con las medidas de contención de la pandemia.

Es una forma sostenible y deliciosa de apoyar el futuro de nuestros pastores y ganaderos”.

29 de marzo de 2021

Otras noticias

Almozara Editorial y DPZ presentan el libro “Tesoros gastronómicos de la provincia de Zaragoza, en la mesa”

La Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ) ha sido el escenario de presentación de libro “Tesoros gastronómicos de la provincia de Zaragoza, en la mesa”, coeditado por la Diputación y Almozara Editorial. Se divide en diez capítulos protagonizados por otros tantos productos o sectores agroalimentarios de la provincia: el queso y otros derivados lácteos; el vino; el aceite de oliva virgen extra; jamón, embutidos y otras conservas cárnicas; miel y mermeladas; chocolate, frutas de Aragón y otros dulces especiales; espárragos y otras conservas vegetales; cerveza y vermut; pasta; y pan y repostería tradicional.

Cristina Arguilé, autora de los textos, señala que en este libro “hemos querido reflejar la riqueza de la despensa zaragozana, a través de la descripción de los productos elaborados que, por su singularidad, tradición, importancia económica o calidad diferenciada, y en muchos casos por todos estos motivos, mejor representan la agroalimentación zaragozana”.

Explica que, “con los quesos, vinos, aceites de oliva, conservas vegetales, embutidos… como hilos conductores, el lector emprenderá un viaje que llega a todos los territorios de la provincia y recorre la diversidad de sus paisajes (reflejando la huella que la transformación de alimentos del campo y de la granja ha dejado en nuestra historia, cultura e idiosincrasia), hasta el lugar donde estos productos alcanzan su máxima expresión, los restaurantes del mundo rural”.

Cristina Arguilé añade que esta obra “es un homenaje a los hombres y mujeres que trabajan en el medio rural, porque fueron, son y serán personas esenciales, ya que satisfacen la más elemental de las necesidades humanas, la de la nutrición, y ofrecen auténticos placeres gastronómicos que hacen nuestra vida mucho más llevadera; y, además de alimentar nuestros cuerpos y espíritus, nutren nuestros pueblos, un mundo rural que sólo se mantiene si se habita, se vive y se trabaja”.

27 de octubre de 2021 |
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