Las temperaturas altas de esta segunda quincena de julio, junto con la estabilidad atmosférica, están trayendo la calidad deseada a la alfalfa aragonesa. Se va a alcanzar el cuarto corte de este año 2021 (en algunas zonas ya se está dando). El tercer corte estuvo marcado por algunos sobresaltos provocados por las inclemencias atmosféricas de la primera quincena de julio.
La Red Fitosanitaria de Aragón ha elaborado un informe sobre la situación de este cultivo, el cual presenta ausencia de plagas (propiciada por las altas temperaturas citadas). Las únicas incidencias que se han observado han sido en forma de pulgón y oruga defoliadora.
En materia de malas hierbas, el porcentaje es muy bajo en la Franja, Monegros y Bajo Ebro, y en Zaragoza y Alto Ebro; allí la incidencia más destacada es la acedera. En el caso de Huesca norte y Cinco Villas la afección en las parcelas es del 20 por ciento aproximadamente; la mayor incidencia es raigrás.
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La Asociación de Comercio de Cereales y Oleaginosas de España (ACCOE) presenta una nueva estimación de cosecha de cereales de invierno, relativa a este 2026: “Las previsiones iniciales empeoran, cayendo la recolección en un veintinueve por ciento en comparación con el año pasado; no obstante, se mantiene en registros propios de la media histórica”. El informe continúa diciendo: “Va a haber una producción de casi quince millones y medio de toneladas de cereal de invierno. La cebada sigue siendo el cultivo mayoritario, mientras que el trigo duro acusa la caída más importante. Castilla y León es el motor cerealista de España, concentrando, junto con Castilla-La Mancha y Aragón, más del setenta por ciento de la producción”.
La conclusión que presenta ACCOE sobre la evolución de esta campaña es la siguiente: “Refleja la típica volatilidad climática que caracteriza la agricultura española de secano. Los datos confirman que estamos ante un año de corrección natural. Sin embargo, este descenso de la producción nacional implicará recurrir en mayor medida al exterior para cubrir las necesidades de materias primas del país, lo que activará los flujos de importación, pondrá en valor las redes logísticas que los operadores han consolidado a lo largo de los años y obligará a todos los componentes de la cadena de producción y valor a estar muy pendientes de los mercados internacionales”.












