Es la idea que defiende el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA) de Cataluña, que estudia el potencial de cultivos mediterráneos, como el viñedo, el arroz y el olivo, para fijar el carbono de la atmósfera en el suelo y en las estructuras leñosas. Indica que algunas prácticas agrarias (como incorporar los restos de poda a los cultivos) permitirían secuestrar el carbono suficiente como para compensar el incremento anual de emisiones de CO2. Y añade: “Cuanto más carbono haya en los suelos más fértiles serán, algo que contribuirá a garantizar la seguridad alimentaria de una población que en 2050 se estima que será de diez mil millones de personas”.
El IRTA explica que “la agricultura, como el resto de actividades económicas, genera emisiones de gases de efecto invernadero, aunque el volumen de emisiones de este sector se sitúa por detrás del energético, el transporte y la industria; al mismo tiempo, es una víctima del cambio climático, porque sufre las consecuencias de fenómenos meteorológicos como sequías, inundaciones o heladas, que cada vez serán más extremos y frecuentes”. Y concluye: “Lo que a menudo no se explica es que la agricultura puede desempeñar un papel crucial para mitigar el calentamiento planetario gracias a la capacidad del suelo y de los cultivos de fijar y absorber carbono”.
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HUESCA, HIJA DE PYRENE – Un territorio siempre vivo: epílogo
La provincia de Huesca ha estado poblada desde tiempos remotos. Un pequeño y modesto espacio enclavado en los Pirineos constituyó la base sobre la que se cimentó una entidad que sería llamada Aragón.
Supo crecer hasta llegar a dominar el mar Mediterráneo, esto es, la Ecúmene o mundo conocido, poniendo su bandera incluso en Atenas, ciudad que fue en su día capital del saber y que es la cuna de Occidente.
Fue pieza clave para poder rebasar las columnas de Hércules (o Heracles, como prefieran) y adentrarse en lo desconocido: la mar Tenebrosa u océano Atlántico. A Aragón, junto a Castilla, se debe el descubrimiento de América.
E ideó expediciones que buscasen un paso para mirar todavía más allá de ese nuevo continente, lo que se sustanció finalmente en el viaje de Magallanes-Elcano, que supuso dar la primera vuelta al mundo y crear una ruta comercial global.
Lo apuntado sirve de muestra para afirmar que todo puede ser conseguido, con el conocimiento, audacia y compromiso adecuados. Por tanto y desde la más perfecta simbiosis entre naturaleza y ser humano, ¿qué puede detener al Alto Aragón y a sus gentes?
Porque HUESCA es HIJA DE PYRENE.
Y ha sido, es y será UN TERRITORIO SIEMPRE VIVO.
Este texto es obra de Alberto Cebrián.
HUESCA, HIJA DE PYRENE. PRÓLOGO:
https://diariodelcampo.com/huesca-hija-de-pyrene-un-territorio-siempre-vivo-prologo/
HUESCA, HIJA DE PYRENE. LA JACETANIA:
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HUESCA, HIJA DE PYRENE. ALTO GÁLLEGO:
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HUESCA, HIJA DE PYRENE. SOBRARBE:
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HUESCA, HIJA DE PYRENE. LA RIBAGORZA:
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HUESCA, HIJA DE PYRENE. HOYA DE HUESCA:
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HUESCA, HIJA DE PYRENE. SOMONTANO DE BARBASTRO:
https://diariodelcampo.com/huesca-hija-de-pyrene-somontano-de-barbastro-un-territorio-siempre-vivo/
HUESCA, HIJA DE PYRENE. CINCA MEDIO:
https://diariodelcampo.com/huesca-hija-de-pyrene-cinca-medio-un-territorio-siempre-vivo/
HUESCA, HIJA DE PYRENE. LA LITERA:
https://diariodelcampo.com/huesca-hija-de-pyrene-la-litera-un-territorio-siempre-vivo/
HUESCA, HIJA DE PYRENE. BAJO CINCA:
https://diariodelcampo.com/huesca-hija-de-pyrene-bajo-cinca-un-territorio-siempre-vivo/
HUESCA, HIJA DE PYRENE. LOS MONEGROS:
https://diariodelcampo.com/huesca-hija-de-pyrene-los-monegros-un-territorio-siempre-vivo/
















