La plataforma de ensayos de Lupiñén (Huesca) ha sido protagonista de las Jornadas de Transferencia de Cereales de Invierno, organizadas por la Red Arax. Miguel Gutiérrez, del Centro de Transferencia Agroalimentaria de Aragón, ha expuesto las diferencias entre la cebada híbrida y la tradicional.
La diferencia más destacada es que la híbrida presenta una mejor productividad y sanidad vegetal que la tradicional.
Los ensayos en Lupiñén se realizan con la participación de la Red Arax, Cooperativa San Ginés, Red GENVCE y Centro de Transferencia Agroalimentaria de Aragón, además de empresas privadas del sector.
Esta plataforma de ensayos ocupa una superficie de 3,5 hectáreas, con 1.000 parcelas de ensayo, de las cuales 600 están dedicadas a la cebada. Se sitúa a unos 450 metros de altitud.
Se utilizan 220 semillas por metro cuadrado en la siembra de la cebada híbrida, mientras que se usan 350 semillas para la siembra de la cebada tradicional.
Miguel Gutiérrez ha destacado la fortaleza del tallo de las cebadas híbridas, así como que son cultivos muy sanos (sin haber hecho tratamiento alguno).
Respecto al encamado (dada la altura que adquiere la cebada híbrida), señala que no debe tener problemas en este sentido, aunque llueva mucho, gracias a la resistencia y flexibilidad del tallo.
Ha reconocido que sí puede haber algún problema de encamado a la salida del invierno, cuando el cultivo alcanza hasta un metro de altura.
Más información, en el video de la Red Arax siguiente:
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El Día Mundial de las Legumbres se conmemora este 10 de febrero, incidiendo en que es un “alimento clave para la salud, el campo y el planeta”
Varias entidades se han pronunciado en las jornadas previas y en el propio Día Mundial de las Legumbres, que se conmemora este martes, 10 de febrero, sobre la relevancia de este cultivo y alimento. En 2016, la FAO celebró el Año Internacional de las Legumbres y desde entonces se fijó el 10 de febrero como jornada para recordar esa importancia.
La Asociación de Legumbristas de España señala que “las legumbres son un alimento clave para la salud, el campo y el planeta” e incide en “su papel fundamental en una dieta saludable, sostenible y culturalmente arraigada”.
El Instituto de Agricultura Sostenible (IAS-CSIC) recuerda que “España tiene una larga tradición de cultivo y consumo de leguminosas, aunque ambos descendieron drásticamente desde 1950, bajando desde los trece kilos por habitante y año hasta los tres kilos”.
La tendencia ha cambiado en los últimos años. La Asociación de Legumbristas de España indica que “ahora hay un crecimiento sostenido, tanto en el ámbito doméstico como en hostelería”. El consumo actual per cápita está en torno a los tres kilos y medio por persona y año.
Alude al “trabajo realizado por los envasadores de legumbres, que han sabido adaptar el producto a las demandas del consumidor actual: legumbres cocidas y listas para consumir, apuesta por orígenes y variedades tradicionales, e innovación en presentaciones”.
El Instituto de Agricultura Sostenible (IAS-CSIC) habla, por su parte, del “trabajo científico que se viene desarrollando en diversos proyectos para la mejora de la producción y de variedades, con el fin de potenciar estos cultivos a corto y medio plazo en la cuenca mediterránea”.
El citado instituto explica que “las judías, lentejas, garbanzos, habas y guisantes son los tipos de legumbres más conocidos y consumidos, pero existen más en todo el mundo, aportando grandes beneficios desde el punto de vista de la seguridad alimentaria, la nutrición, la salud, el cambio climático y la biodiversidad”.
Incluso una empresa especializada en la gestión del excedente alimentario —Phenix— se ha pronunciado sobre este cultivo, destacando que “las legumbres son aliadas clave contra el desperdicio alimentario, gracias a su larga vida útil y versatilidad”.














