Diario del Campo

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miércoles, 12 de agosto de 2026

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Joaquín Goyache: ‘Es falso imputar a la ganadería el calentamiento global’

La plataforma Carne y Salud continúa con su campaña de reconocimiento del sector ganadero y cárnico. Hace pública una tribuna de Joaquín Goyache, rector de la Universidad Complutense de Madrid, catedrático del Departamento de Sanidad Animal de la Facultad de Veterinaria y miembro del Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (VISAVET).

En el artículo de opinión, Joaquín Goyache pone sobre la mesa las inconsistencias de las creencias sobre las consecuencias medioambientales negativas del sector ganadero en comparación con otros sectores. El texto dice así:

Lamentablemente, las sociedades asumen muchas fábulas que se incluyen en el acervo popular pese a su inconsistencia científica. Se elevan a la categoría de verdades absolutas que no pueden discutirse.

Es verdad que la opinión pública debe estar informada sobre las consecuencias medioambientales del desarrollo sobre la emergencia climática en la que nos encontramos.

El sector agropecuario no es neutral en términos medioambientales y los ciudadanos deben ser conscientes de ello.

Desafortunadamente, diversos informes que concluyen que la producción ganadera tiene un mayor peso en la producción de gases con efecto invernadero que el transporte, la energía u otras industrias han tenido gran repercusión mediática y social.

Muchas veces, el contenido de esos informes se ha deformado y aplicado fuera del contexto en que se realizaron.

Y es que no es lo mismo, por ejemplo, la huella climática de la producción animal en un país pequeño con mucha ganadería y poca población (y, por lo tanto, con menos industria y transporte), que en un país más poblado donde el peso del impacto de la producción ganadera es, proporcionalmente, mucho menor.

Este estigma afecta especialmente a la producción cárnica que aprovecha grandes extensiones de terreno y a la que se responsabiliza de la deforestación.

Se estima que la producción animal es responsable de entre el 9 y el 14 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero causadas por el hombre.

Las conclusiones de los estudios varían enormemente según las metodologías y las regiones en las que se realizan.

Se llega a responsabilizar al sector ganadero de producir, globalmente, más del 50 por ciento de gases de efecto invernadero. Estos máximos son irreales (por no decir ridículos).

Por el contrario, la combustión de combustibles fósiles para energía y transporte es responsable de casi el 65 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero causadas por el hombre.

Lógicamente, la participación de la producción ganadera en la emisión de gases de efecto invernadero es pequeña en los países desarrollados (por ejemplo, se considera que tan sólo representa el 3 por ciento en los Estados Unidos), cuyas emisiones se deben, fundamentalmente, al uso de energías fósiles (alrededor del 80 por ciento).

Por lo tanto, la producción ganadera contribuye (como cualquier actividad humana) al calentamiento global, pero muchísimo menos que los sectores de la energía y el transporte, por no hablar del gran impacto que en este aspecto tiene la deforestación.

Es falaz imputar al sector ganadero una responsabilidad en el calentamiento global que, simplemente, no tiene.

Muchos informes simplifican notablemente la situación, exagerando (bien por emplear enfoques metodológicos deficientes o por intereses espurios) los impactos negativos del ganado en el medio ambiente e ignorando los numerosos aspectos positivos.

Frecuentemente, no se tienen en cuenta en los análisis que la producción animal no sólo proporciona carne, leche o huevos, sino, también, otros muchos bienes (piel, lana, tripa o estiércol, entre otros) y servicios de valor añadido esenciales en gran parte del globo (fuerza de trabajo para arar o transporte, por ejemplo) que son fundamentales en nuestra sociedad y, principalmente, en los países en vías de desarrollo.

Los animales de abasto, por supuesto también en nuestro país, suelen integrarse estrechamente en los ecosistemas como, por ejemplo, fuentes de fertilizante orgánico y consumidores de subproductos de cultivo.

Por lo tanto, para estimar con precisión la huella climática de la producción animal se debe valorar las emisiones de producciones alternativas (por ejemplo, estiércol versus fertilizantes industriales, cuero versus fibras sintéticas derivadas de hidrocarburos, lana versus microfibra,…).

Consecuentemente, la realidad es muy distinta. La gran mayoría de los países desarrollados no han experimentado en las últimas décadas cambios significativos de uso de la tierra para dedicarlas a la producción ganadera.

Indudablemente, este hecho afecta masivamente a las regiones del planeta menos favorecidas, zonas donde una población creciente vive en permanente urgencia alimentaria y demanda una mayor producción de carne.

No se tiene en cuenta que la producción ganadera moderna ha experimentado una notable mejora de la eficiencia: El número de animales necesarios para producir los productos que satisfagan las demandas sociales ha disminuido significativamente.

Aunque las sociedades desarrolladas asumen lo contrario, la intensificación sostenible de una producción ganadera compatible con el bienestar animal brinda grandes oportunidades para mitigar el cambio climático reduciendo la deforestación, contribuyendo a largo plazo a una utilización sostenible de los ecosistemas.

Al mismo tiempo, la investigación más rigurosa debe informar a la sociedad de la importantísima contribución de la producción ganadera extensiva y sostenible a la conservación de ecosistemas de alto valor y la biodiversidad.

El sector ganadero, por su parte, debe esforzarse en evolucionar con la sociedad adoptando métodos de producción transparentes como resultado de una investigación rigurosa y un debate científico y profesional abierto.

Por lo tanto, la solución a medio y largo plazo solo puede pasar por la potenciación de la investigación multidisciplinar, que no sólo incluya a veterinarios, ingenieros agrónomos y economistas, sino también a medioambientalistas, comunicadores, sociólogos y legisladores, que proporcione soluciones a este problema transversal, colaborando estrechamente con el sector productivo y los gobernantes, para que de este modo puedan diseñar políticas adecuadas para el futuro de un sector imprescindible.

Mientras tanto, se debe profundizar en el debate transparente sobre la producción ganadera y el cambio climático, informando a la opinión pública con mayor precisión, y tratando de contrarrestar, desde el sector productivo y las administraciones, las numerosas informaciones malintencionadas emitidas sin ningún tipo de base científica”.

Joaquín Goyache, rector de la Universidad Complutense de Madrid, catedrático del Departamento de Sanidad Animal de la Facultad de Veterinaria y miembro del Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (VISAVET).

12 de mayo de 2020

Otras noticias

HUESCA, HIJA DE PYRENE – Somontano de Barbastro, un territorio siempre vivo

El Somontano de Barbastro es rico en representaciones de arte rupestre tanto levantino como esquemático. Estas manifestaciones también se dan en otros puntos del Alto Aragón pero hay un lugar que destaca sobre los demás: el Parque Cultural del Río Vero, situado a caballo entre los somontanos oscense y barbastrense.

Precisamente esta vía fluvial —el río Vero— y el conjunto del Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara son conocidos y valorados por las diversas actividades que allí se puede practicar en contacto con la naturaleza: senderismo, escalada y, por supuesto y de un modo especial, barranquismo.

Estamos hablando de una comarca que vio nacer a un profundo enamorado de la naturaleza: Félix de Azara, que vino al mundo en Barbuñales a mediados del siglo XVIII. Dada su condición de ingeniero militar y cartógrafo, fue destinado a Sudamérica para levantar mapas con los nuevos límites fronterizos entre España y Portugal. Sin embargo, por determinadas circunstancias, tuvo mucho tiempo libre.

Lo utilizó para estudiar el Paraguay y el río de La Plata. Tras quedar fascinado con la fauna de la zona, llevó a cabo una labor investigadora que le permitió descubrir en torno a doscientas especies animales hasta entonces desconocidas. Se convirtió en un precursor destacado de Charles Darwin, del que fue uno de sus referentes.

Somontano de Barbastro. Está claro, ¿no? Su capital es Barbastro, que también es llamada ciudad del Vero o del vino. Constituyó el objetivo de la primera cruzada de la historia. Sí, fue ésta la primera, aunque son más conocidas todas las que se llevaron a cabo en Jerusalén y Tierra Santa. Son más populares pero se desarrollaron con posterioridad.

En el caso de Barbastro, la campaña militar recibió bula de cruzada en 1064, siendo otorgada por el papa Alejandro II, que sería cuatro años más tarde el que coronaría rey a Sancho Ramírez en Roma.

Tropas pontificias, aquitanas, de Urgel y aragonesas tomaron Barbastro, si bien poco tiempo después fue recuperada para el islam por el emir saraqustí al-Muqtadir, tras llamar a la yihad a sus correligionarios del resto de al-Ándalus.

Aragón acabaría tomando Barbastro de forma definitiva en tiempos de Pedro I. Esta ciudad serviría de escenario para la celebración de los esponsales entre la futura reina Petronila, con tan sólo un año de edad, y Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona.

El enlace matrimonial tendría lugar trece años más tarde en Lérida, constituyendo la base sobre la que nacería la Corona de Aragón, cuyo primer titular fue el oscense Alfonso II, al que se le conoció como el Casto y como el Trovador, aunque sólo hizo gala de esto último.

Barbastro ya era en esa Plena Edad Media una población muy floreciente desde el punto de vista económico, basándose su actividad en el comercio. Éste era de todo tipo; también lo había de esclavos, algo habitual en cualquier ciudad que, en aquel momento de la historia, se preciase de serlo.

Ese espíritu vitalista y ese carácter emprendedor han perdurado hasta nuestros días, con un dinamismo destacado en diversos sectores, sobre todo el agroalimentario. A éste se ha vinculado de una manera muy especial un certamen que ya se ha convertido en todo un clásico: la Feria Regional de Barbastro (FERMA).

Sin dejar de lado el mundo agrario, esta localidad estuvo vinculada con la figura de Joaquín Costa, dado que fue en ella en la que este pensador fundó la Cámara Agrícola del Alto Aragón. Y, como ha quedado dicho, Barbastro es la ciudad del vino, acogiendo la sede de la Denominación de Origen Somontano. A esta figura de calidad se ha sumado otra, relativa en este caso al Aceite del Somontano.

No acaban ahí los proyectos. En esa misma línea de apostar por marcas que garanticen la procedencia y la calidad de las producciones alimentarias, se está trabajando en el ámbito hortícola con el Tomate Rosa y el Espárrago de Barbastro.

No podemos olvidar, además, elaboraciones tradicionales que se convierten en auténticas delicias para el paladar. Una verdura típica de Aragón, como es la borraja, se transforma en un dulce: el crespillo, vinculado antaño con los buenos deseos en primavera para que los olivos diesen buen fruto durante la campaña.

También hay que citar el mostillo, que en el caso del Somontano se prepara con la cocción del mosto de uva —si es garnacha, mucho mejor— y con su enriquecimiento por medio de frutos secos y especias. En algunas zonas del Alto Aragón, este postre se elaboraba a partir de la miel, en sustitución del mosto.

Las tradiciones en Barbastro tienen poso, y alguna se presenta en formato de feria, como la de la Candelera, que ha llegado hasta nuestros días desde los tiempos de Fernando el Católico. Tras la muerte de su esposa —Isabel de Castilla—, el monarca contrajo nuevo matrimonio con Germana de Foix. Ella fue la que dio el privilegio a los barbastrenses para la celebración de este certamen.

Barbastro mira hacia el futuro con optimismo, al ser una población que forma parte del corredor que completan sus vecinas Monzón y Binéfar, estando las tres localidades en el eje que componen Huesca y Lérida, ya conectadas por autovía al cien por cien de su trazado. Estamos hablando de una confluencia de caminos, siendo la ciudad del Vero la puerta de entrada hacia el Sobrarbe y La Ribagorza, remontando los ríos Cinca y Ésera.

A caballo entre tres comarcas se encuentra el santuario de Torreciudad, que parece ubicarse donde acaba el Somontano de Barbastro y donde se inicia el Sobrarbe, si bien, siendo rigurosos, está en territorio de La Ribagorza, en la margen izquierda del Cinca.

Es un destino de turismo religioso, que se suma a otros puntos emblemáticos en esta materia como Zaragoza, con el Pilar, y Lourdes, en la vertiente francesa de los Pirineos. Forman un eje de santuarios marianos, los cuales son visitados por cientos de miles de peregrinos; incluso se llega a hablar de millones.

El turismo en general cobra un protagonismo especial en el Somontano de Barbastro. Hay una modalidad muy en boga, dado que goza del favor de la sociedad actual: el enoturismo. Aúna naturaleza, gastronomía y cultura, siendo una fórmula por la que apuestan con fuerza las bodegas ubicadas en este territorio.

Es preciso mencionar al escritor altoaragonés Ramón J. Sender, que tuvo un estrecho vínculo con esta comarca, aunque nació en Chalamera, en el Bajo Cinca, y aunque estuvo muy ligado también con Huesca, ciudad en la que dirigió el periódico La Tierra.

Pues bien, Ramón J. Sender pasó un tiempo en la finca Monte Odina; en la actualidad es el nombre de una bodega homónima, perteneciente a la Denominación de Origen Somontano. Ahí fue feliz y, con el paso del tiempo, ese lugar se convirtió en huella indeleble y en quintaesencia de todo lo que supuso el territorio de la provincia de Huesca y de Aragón para este autor.

Tras varias décadas de exilio, firmó la obra Monte Odina, resultado de sus vivencias, recuerdos y reflexiones personales. Sus páginas son una suerte de memorias, que muestran el amor profundo que siempre sintió por su tierra de origen; también plasman su defensa del humanismo por encima de cualquier dogmatismo ideológico.

El Somontano de Barbastro invita a visitar sus localidades, como Naval, con sus piscinas de sal y su tradición alfarera, y Alquézar, que transporta al visitante a otra época, siendo la piedra la protagonista de su entramado urbano, presidido éste por su majestuoso castillo-colegiata.

Si en los Pirineos encontramos las catedrales románicas de Jaca y de Roda de Isábena, en la zona de somontano, a los pies de las sierras que conforman el Prepirineo, hallamos las seos góticas de Huesca y de Barbastro, con sus torres octogonal y hexagonal, respectivamente. En este último caso, está exenta o separada respecto al resto del templo.

Y conviene no olvidar un recurso que siempre está allí, aunque no suficientemente explotado, como es la posibilidad de alcanzar una formación académica superior a través de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), que tiene una de sus sedes en Barbastro.

Continuará.

Este texto es obra de Alberto Cebrián.

HUESCA, HIJA DE PYRENE. PRÓLOGO:

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HUESCA, HIJA DE PYRENE. LA JACETANIA:

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HUESCA, HIJA DE PYRENE. ALTO GÁLLEGO:

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HUESCA, HIJA DE PYRENE. SOBRARBE:

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HUESCA, HIJA DE PYRENE. LA RIBAGORZA:

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HUESCA, HIJA DE PYRENE. HOYA DE HUESCA:

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7 de agosto de 2026 |
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