Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

miércoles, 9 de septiembre de 2026

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HUESCA, HIJA DE PYRENE – Bajo Cinca, un territorio siempre vivo

La antigua Roma se apoderó del territorio del actual Alto Aragón, aprovechando poblaciones indígenas, como Bolskan (Huesca), que se convirtió en Osca, y como Iaca (Jaca), que pasó a conocerse como Iacca. A estas localidades hay que sumar otros asentamientos. Es el caso de Labitolosa, en La Ribagorza, junto al río Ésera.

Este yacimiento merece su visita, lo mismo que un ejemplo destacado del mundo rural romano: Villa Fortunatus. Se ubica en la ribera del Cinca, en su curso bajo, es decir, a pocos kilómetros antes de que este río llegue a Fraga. Representa el modelo de una rica mansión de la Hispania romana, con peristilo, jardín central con acuario, termas,… y un vasto conjunto de mosaicos.

Por supuesto, los romanos eran pragmáticos y apostaron por obras de ingeniería, con fines administrativos, militares y comerciales. Por ello, integraron la provincia de Huesca en su red de calzadas.

Había un eje central que unía Ilerda (Lérida) con Caesaraugusta (Zaragoza) a través de Huesca. También existían numerosas ramificaciones locales para conectar distintos puntos del Alto Aragón, y había pasos hacia la Galia, como los de Palo y Somport, remontando los ríos Aragón-Subordán y Aragón.

A lo largo de la historia el Bajo Cinca ha contado con diversos asentamientos poblacionales. En el caso de Fraga, la ciudad fue tomada para Aragón por el rey Sancho Ramírez. Esa conquista tuvo un carácter efímero. Décadas más tarde fue asediada por Alfonso el Batallador.

Tomar esta población era uno de los grandes objetivos del monarca aragonés, como paso previo en su camino de aproximación a Tortosa y al mar. Sin embargo, los planes de El Batallador se torcieron, al ser sorprendido por un contingente almorávide procedente de Valencia. Sufrió heridas de gravedad y acabó muriendo a las pocas semanas en Los Monegros.

Las consecuencias del infructuoso y fatídico asedio de Fraga pusieron en jaque al Reino de Aragón: se separó de este trono el de Pamplona, quedó muy mermado desde el punto de vista militar y tuvo que afrontar una enorme inestabilidad interna y preocupantes amenazas procedentes de distintos frentes.

Ramiro el Monje fue el que capeó el temporal, tras haber sido nombrado rey de Aragón, en contra de lo que había quedado estipulado en el testamento de Alfonso el Batallador. El nuevo monarca contrajo matrimonio con Inés de Poitiers (o de Aquitania) y tuvo una hija, a la que se le puso por nombre Petronila.

Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, fue el elegido como futuro esposo de la que era prácticamente una recién nacida. También fue el designado para ser gobernante de Aragón, a título de príncipe, entendido este término como principal del Reino, no como heredero del trono, dado que éste pasaría a Petronila cuando muriese su padre.

La conquista definitiva de Fraga llegó de manos del citado Ramón Berenguer IV en 1149, todavía en vida del rey Ramiro el Monje. Ocurrió de manera simultánea a la ocupación de Lérida. El sometimiento de ambas localidades tuvo lugar algunos meses antes de la boda en esta última población entre el conde de Barcelona y la futura reina Petronila de Aragón.

Si seguimos hablando de Fraga y de la historia que se escribe con mayúsculas, fue en esta ciudad donde Diego Velázquez pintó un retrato de Felipe IV, durante la campaña que llevó a cabo este rey, a mediados del siglo XVII, con motivo de la Guerra de los Segadores.

Los catalanes se habían rebelado contra la Monarquía Hispánica, y lo habían hecho con el apoyo de Francia. El conflicto vivió un punto de inflexión en el año 1644, al pasar a la ofensiva el soberano español y recuperar la ciudad de Lérida, en la que entró de manera triunfal.

Precisamente la obra Felipe IV en Fraga fue un homenaje pictórico a esa victoria y al propio monarca. Éste había establecido su cuartel general en la capital del Bajo Cinca. En una sala del palacio Montcada, Diego Velázquez procedió a pintar el retrato.

Esta comarca atesora, entre otras construcciones de interés, un conjunto de fortificaciones que puede ser base de una ruta turística para todas aquellas personas apasionadas por las torres y los castillos medievales, los cuales se encuentran en un mejor o peor estado de conservación, que de todo hay. Incluso en algún caso sólo quedan las ruinas.

Hay que citar, conformando ese itinerario defensivo, las edificaciones de Zaidín, Zafranales, Fraga, Frailes, Torrente de Cinca y Mequinenza. Esta última población pertenece al Bajo Cinca, si bien forma parte de la provincia de Zaragoza.

Una infraestructura de carácter hidráulico lleva el nombre de esa localidad. Es el embalse de Mequinenza, también conocido como “mar de Aragón”, dada su dimensión. Mide ciento diez kilómetros a lo largo del río Ebro, sumando más de quinientos, si se tienen en cuenta los entrantes y salientes de toda su costa.

Son muchas las actividades acuáticas que se llevan a cabo en esta masa de agua interior: esquí, vela, remo,… Ni que decir tiene el atractivo de la zona para realizar paseos a bordo de una lancha motora y para practicar pesca deportiva, siendo un destino muy valorado en el ámbito internacional.

El Bajo Cinca linda con el río Ebro precisamente allí, en el embalse de Mequinenza. Es a la altura de la Serreta Negra, al sur de Candasnos y de los Llanos de Cardiel. Incluso la comarca se adentra en la provincia de Zaragoza, en tierras situadas al norte de Fabara y Nonaspe, localidades ya pertenecientes al Bajo Aragón-Caspe.

La tradición y la agroalimentación tienen en el Bajo Cinca sus respectivos nombres propios: el Día de la Faldeta y el Coc de Fraga. El primero es un homenaje a las mujeres fragatinas, que cuentan, además, con su propio monumento, dedicado a la Dona de Faldetes.

El Coc de Fraga es un compendio de la variada producción agroalimentaria de este territorio. Lo habitual es verlo como un postre dulce, con una composición basada en masa fina de pan, aceite de oliva, membrillo, manzana, nueces e higos; no obstante, también hay alternativas que combinan productos de la huerta y que, incluso, incorporan longaniza.

Fruta y huerta. Sí, la economía del Bajo Cinca está basada de un modo muy especial en la fruta dulce. Tiene cabida igualmente la producción hortícola y el vino, formando parte este territorio, lo mismo que el del Cinca Medio y La Litera, de la Indicación Geográfica Protegida vinícola Valle del Cinca.

Fraga vio nacer, además, a una empresa familiar que se ha convertido en una de las compañías más importantes de Aragón y del conjunto nacional español. Se trata del Grupo Costa, que data de los años sesenta del siglo XX y que ha alcanzado cifras multimillonarias de facturación anual.

El territorio del Bajo Cinca y sus gentes miran al futuro pensando en tres ejes esenciales de actividad económica: la logística, el turismo deportivo vinculado a sus ríos y la agroalimentación.

Todo ello basado en su ubicación estratégica, muy próxima a Lérida y en el eje de conexión Madrid-Zaragoza-Barcelona; en las posibilidades que ofrecen los entornos fluviales del Cinca y el Ebro; y en las expectativas que genera el agua con los regadíos de Monegros II, con la idea de seguir transformando parajes inhóspitos en vergeles.

Continuará.

Este texto es obra de Alberto Cebrián.

HUESCA, HIJA DE PYRENE. PRÓLOGO:

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HUESCA, HIJA DE PYRENE. LA JACETANIA:

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HUESCA, HIJA DE PYRENE. ALTO GÁLLEGO:

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HUESCA, HIJA DE PYRENE. SOBRARBE:

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HUESCA, HIJA DE PYRENE. LA RIBAGORZA:

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HUESCA, HIJA DE PYRENE. HOYA DE HUESCA:

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HUESCA, HIJA DE PYRENE. SOMONTANO DE BARBASTRO:

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HUESCA, HIJA DE PYRENE. CINCA MEDIO:

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HUESCA, HIJA DE PYRENE. LA LITERA:

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28 de agosto de 2026

Otras noticias

CoverCrops demuestra, en dos fincas de frutales del Bajo Cinca, que «el uso de cubiertas vegetales es beneficioso y rentable»

DIARIO DEL CAMPO

La jornada “CoverCrops: cubiertas vegetales entre frutales, una asociación beneficiosa”, celebrada esta semana, ha servido para presentar los resultados de un proyecto que ha analizado durante tres años los beneficios de establecer cubiertas vegetales y plantas aromáticas entre cerezos ecológicos y platerinas.

Los trabajos se han llevado a cabo en dos fincas de la comarca del Bajo Cinca, en la provincia de Huesca. En concreto se ubican en Belver de Cinca y Zaidín, dentro de las instalaciones de la empresa Cinca Group. Se sembró, entre los árboles frutales, cobertura vegetal de mostaza, veza, alfalfa, trigo sarraceno y avena.

El proyecto ha tenido dos objetivos: “Evaluar la capacidad de las cubiertas vegetales para mejorar la humedad del suelo y la biodiversidad, y analizar el potencial de las plantas aromáticas como una vía para generar un rendimiento económico extra en las explotaciones frutícolas”.

Los resultados muestran que “las cubiertas vegetales pueden favorecer la presencia de fauna auxiliar y generar indicios de control biológico, además de mejorar la salud del suelo”. Además, “la plantación de Salvia officinalis demuestra que puede ser un cultivo complementario al frutal al cosecharse casi mil cien kilos por hectárea de hoja seca; se trata de una planta aromática con gran salida comercial”.

9 de septiembre de 2026 |
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