Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

lunes, 16 de mayo de 2022

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lunes, 16 de mayo de 2022

El proyecto europeo Diverfarming ha estado trabajando durante tres años en el estudio de los viñedos de la región alemana del Mosel y cómo se puede luchar contra el cambio climático. Las vides han comenzado a compartir suelo con hierbas aromáticas (tomillo y orégano). Se ha observado un incremento en la calidad de los vinos.

Se trata de una zona muy visitada por turistas de Bélgica, Luxemburgo y Países Bajos, que acuden allí en busca de montaña y vino.

Es una región que sufre dos problemas: La falta de relevo generacional y la subida de las temperaturas, provocada por el cambio climático. Hay preocupación en la zona porque se ve en peligro la producción vinícola.

Diverfarming inició en 2018 la diversificación vegetal de un viñedo ecológico de alta pendiente, alta pedregosidad (hasta un 70 por ciento) y problemas de erosión del suelo.

Un equipo de investigadores introdujo hierbas aromáticas (tomillo y orégano) bajo las viñas de la empresa vitivinícola Weingut Dr. Frey, con el objetivo de reducir la erosión del suelo, aumentar su fertilidad y mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero.

Como conclusiones se indica que no se han generado efectos negativos en la producción del vino, y que un cambio en las características minerales del suelo puede generar un aumento de la calidad del vino.

El estudio se ha fijado en eventos extremos climáticos, ocurridos desde 2018. En ese año hubo tormentas en las que en una hora se produjo el mismo volumen de lluvia que se suele producir en un mes en la zona. Por el contrario, 2019 y 2020 fueron récord en altas temperaturas y sequía.

12 de febrero de 2021

Otras noticias

El modelo circular, clave para el futuro de la ganadería

Es una de las conclusiones del encuentro internacional sobre producción animal que se ha celebrado los días 12 y 13 de mayo en el PortAventura Convention Centre de Vila-seca (Tarragona), bajo la organización del IRTA de Cataluña. Han participado una treintena de ponentes vinculados con la nutrición, sanidad, bienestar animal y gestión circular de las deyecciones ganaderas; y cerca de doscientos asistentes españoles, turcos, franceses y británicos.

Martin Scholten, de la Universidad de Wageningen, ha hecho hincapié en los recursos naturales que necesitamos para producir los alimentos y en la necesidad de que el sistema sea circular: “La ganadería, los cultivos de cereales y la agricultura están conectados; incluso la producción y el consumo están conectados; es por eso por lo que debemos asegurarnos de que no derrochamos nada y todo lo reutilizamos, porque se trata de recursos renovables para producir los alimentos para la población mundial, y debemos ser conscientes de que sólo tenemos un planeta”.

Ralph Rosenbaum, jefe del programa de sostenibilidad en biosistemas del IRTA de Cataluña, ha enfatizado que “la clave es apostar por un sistema circular”: “Uno de los puntos importantes en los que incidir para que la producción ganadera sea más sostenible son los piensos, cuya composición, origen de los ingredientes, dónde se producen y cómo se producen marcan la diferencia para que la producción sea más o menos sostenible; el otro aspecto clave, aparte de los piensos, es una buena gestión del suelo”.

13 de mayo de 2022 |
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