Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

jueves, 28 de octubre de 2021

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jueves, 28 de octubre de 2021

El proyecto europeo Diverfarming ha estado trabajando durante tres años en el estudio de los viñedos de la región alemana del Mosel y cómo se puede luchar contra el cambio climático. Las vides han comenzado a compartir suelo con hierbas aromáticas (tomillo y orégano). Se ha observado un incremento en la calidad de los vinos.

Se trata de una zona muy visitada por turistas de Bélgica, Luxemburgo y Países Bajos, que acuden allí en busca de montaña y vino.

Es una región que sufre dos problemas: La falta de relevo generacional y la subida de las temperaturas, provocada por el cambio climático. Hay preocupación en la zona porque se ve en peligro la producción vinícola.

Diverfarming inició en 2018 la diversificación vegetal de un viñedo ecológico de alta pendiente, alta pedregosidad (hasta un 70 por ciento) y problemas de erosión del suelo.

Un equipo de investigadores introdujo hierbas aromáticas (tomillo y orégano) bajo las viñas de la empresa vitivinícola Weingut Dr. Frey, con el objetivo de reducir la erosión del suelo, aumentar su fertilidad y mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero.

Como conclusiones se indica que no se han generado efectos negativos en la producción del vino, y que un cambio en las características minerales del suelo puede generar un aumento de la calidad del vino.

El estudio se ha fijado en eventos extremos climáticos, ocurridos desde 2018. En ese año hubo tormentas en las que en una hora se produjo el mismo volumen de lluvia que se suele producir en un mes en la zona. Por el contrario, 2019 y 2020 fueron récord en altas temperaturas y sequía.

12 de febrero de 2021

Otras noticias

Almozara Editorial y DPZ presentan el libro “Tesoros gastronómicos de la provincia de Zaragoza, en la mesa”

La Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ) ha sido el escenario de presentación de libro “Tesoros gastronómicos de la provincia de Zaragoza, en la mesa”, coeditado por la Diputación y Almozara Editorial. Se divide en diez capítulos protagonizados por otros tantos productos o sectores agroalimentarios de la provincia: el queso y otros derivados lácteos; el vino; el aceite de oliva virgen extra; jamón, embutidos y otras conservas cárnicas; miel y mermeladas; chocolate, frutas de Aragón y otros dulces especiales; espárragos y otras conservas vegetales; cerveza y vermut; pasta; y pan y repostería tradicional.

Cristina Arguilé, autora de los textos, señala que en este libro “hemos querido reflejar la riqueza de la despensa zaragozana, a través de la descripción de los productos elaborados que, por su singularidad, tradición, importancia económica o calidad diferenciada, y en muchos casos por todos estos motivos, mejor representan la agroalimentación zaragozana”.

Explica que, “con los quesos, vinos, aceites de oliva, conservas vegetales, embutidos… como hilos conductores, el lector emprenderá un viaje que llega a todos los territorios de la provincia y recorre la diversidad de sus paisajes (reflejando la huella que la transformación de alimentos del campo y de la granja ha dejado en nuestra historia, cultura e idiosincrasia), hasta el lugar donde estos productos alcanzan su máxima expresión, los restaurantes del mundo rural”.

Cristina Arguilé añade que esta obra “es un homenaje a los hombres y mujeres que trabajan en el medio rural, porque fueron, son y serán personas esenciales, ya que satisfacen la más elemental de las necesidades humanas, la de la nutrición, y ofrecen auténticos placeres gastronómicos que hacen nuestra vida mucho más llevadera; y, además de alimentar nuestros cuerpos y espíritus, nutren nuestros pueblos, un mundo rural que sólo se mantiene si se habita, se vive y se trabaja”.

27 de octubre de 2021 |
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