Se ha celebrado una jornada telemática con el título “Sostenibilidad en la agricultura del presente”. Ha sido organizada por el Grupo AN. Distintos expertos han analizado este tema en nuestro país y en Europa. En general, todos los participantes han apostado por “el uso de las nuevas tecnologías para alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible, ayudando a aumentar la productividad y reduciendo posibles daños al sector agrícola”. Los expertos concluyen que “el sector debe afrontar estos retos con confianza, pero siempre sabiendo cómo llevar a cabo las buenas prácticas marcadas por las administraciones en materia de sostenibilidad”.
Maite Muruzábal, directora de la Fundación Grupo AN, ha destacado “el importante papel de la sostenibilidad en la agricultura del presente y futuro”. Esperanza Orellana, directora general de Producciones y Mercados del Ministerio de Agricultura, ha señalado “la importancia de seguir avanzando en nuestros compromisos con la sostenibilidad, ya que el sector agroalimentario se encuentra en el centro de nuestra economía, siendo el más sensible al cambio climático”.
Tomás García-Azcárate, vicedirector del IEGD-CSIC e investigador del CEIGRAM, ha presentado la ponencia “Los retos de la sostenibilidad medioambiental para la agricultura y ganadería europea y española”. Ha destacado “cómo el cambio climático ya está aquí”, y ha calificado como “objetivos voluntaristas y políticos, sin estudio de impacto global ni análisis de factibilidad, los retos de la PAC 2023-2027”.
Sergio Menéndez, coordinador del grupo de innovación de campo del Grupo AN, ha calificado la tecnología como “esencial para el sector de cara al futuro” y para ello “es necesario adecuarnos a las nuevas normativas y exigencias del consumidor, pese a que el Pacto Verde no detalle cómo mantener la producción y rentabilidad económica”. Ha destacado “el problema del relevo generacional para asumir inversiones en maquinaria, aunque los más jóvenes sí que están apostando por ello”.
Enrique de los Ríos, director general de UnicaGroup, ha manifestado su temor a que “los europeos hagamos productos sostenibles e importemos no sostenibles”. Ha recordado la importancia del agricultor “como eje de sostenibilidad”, aunque ha matizado que “mientras que el consumidor no tenga asumida la importancia que tiene la sostenibilidad es como si el sector no estuviera haciendo nada”. Y es que, en su opinión, “es necesario trabajar en el marketing y la cooperación para meter en la cabeza del consumidor que lo que produce el sector agrícola está bien hecho”.
Otras noticias
La agricultura, sin la que no habría sido posible la llegada de la civilización, celebra este miércoles, 9 de septiembre, su Día Mundial
ALBERTO CEBRIÁN
El ser humano habita en sociedad, y se considera que vive de forma civilizada. Al menos, eso es lo que se dice. Ello es posible gracias a que en tiempos remotos se produjo el nacimiento de la agricultura y la ganadería. Sin estas actividades, la civilización no habría sido posible. Es una reflexión que se puede realizar en el marco del Día Mundial de la Agricultura, que se conmemora todos los 9 de septiembre.
Esta efemérides pretende “rendir homenaje a quienes trabajan la tierra y producen alimentos”. Se lanza el mensaje de que “la agricultura es la base de la alimentación y de la economía global”.
En este 2026 la conmemoración coincide con el Año Internacional de la Mujer Agricultora. El objetivo de éste último es “poner de relieve el papel esencial que desempeñan las féminas en los sistemas agroalimentarios —desde la producción hasta el comercio—, a pesar de que a menudo no se les reconoce”.
Día Mundial de la Agricultura y Año Internacional de la Mujer Agricultora se conmemoran por iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
AGRICULTURA, CLAVE DE BÓVEDA DE LA CIVILIZACIÓN
El ensayo El bazar infinito, obra de quien suscribe, explica cómo surgió la agricultura y la ganadería en el mundo, un fenómeno que supuso, tal y como ha quedado dicho, el nacimiento de las distintas civilizaciones: Mesopotamia, Egipto, China, la India, los Andes y Centroamérica.
Lo que cuento en El bazar infinito es lo siguiente:
“Tras el origen de la Tierra y el nacimiento de la vida, y una vez que había aparecido el ser humano, éste vivió un proceso determinante para su evolución. Ocurrió hace unos diez mil años, todavía en la prehistoria, y consistió en el surgimiento de la agricultura y ganadería; ello supuso que los humanos dejasen de ser trogloditas.
Los moradores de las cavernas habían sido nómadas hasta ese momento, organizados en grupos pequeños. Todos sus integrantes tenían el objetivo común de sobrevivir. Obtenían alimentos gracias a la recolección de raíces, plantas y frutos, así como a través de la caza de pequeños animales silvestres (reptiles, roedores,…). Fueron aprendiendo paulatinamente a capturar piezas más grandes y también a pescar.
La observación del comportamiento de la naturaleza trajo consigo un cambio importante en el modo de vida. El ser humano fue domesticando las plantas y los animales, lo que provocó que los asentamientos de población pasaran a ser estables, formando pequeñas aldeas.
Todo parece indicar que la aparición de la agricultura y ganadería se produjo de forma paralela e independiente en distintos puntos del mundo, como Mesopotamia, Egipto, China, la India, los Andes y Centroamérica. Las aldeas crecieron en tamaño y en nivel de organización, dando lugar a las primeras ciudades.
La evolución no se detuvo y esas sociedades llegaron a alcanzar un grado de sofisticación muy elevado, sobre todo en el primer milenio antes de Cristo y en concreto con el apogeo de la Grecia clásica.
A finales de la prehistoria y en las primeras civilizaciones, el comercio estuvo fundamentado en el trueque de productos y servicios. Sin embargo, se fue haciendo más complejo conforme crecieron los excedentes de materias primas y manufacturas. Se inventó el dinero, comenzó a usarse la escritura y entró en juego el transporte marítimo.
Como grandes expertos en esta materia —comercio y navegación— encontramos a los fenicios, con los que se alcanzó el primer fenómeno de globalización; fue en el mar Mediterráneo”.
Y, claro está, la historia continuó, con la llegada de la antigua Roma, la Ruta de la Seda, Venecia, el dominio aragonés del Mediterráneo, el descubrimiento de América y la gran ruta comercial que unió Asia, América y Europa, en manos del Imperio español. Nada de todo ello habría ocurrido sin la llegada de la agricultura, verdadero fenómeno disruptivo que se conmemora este miércoles, 9 de septiembre.















