Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

miércoles, 9 de septiembre de 2026

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Geopolítica, digitalización, relaciones multilaterales,… en el futuro comercial de la agroalimentación aragonesa

Se ha celebrado un webinar titulado “Perspectivas y retos comerciales del sector agroalimentario aragonés”, organizado por Aragón Exterior y la Dirección General de Promoción e Innovación Agroalimentaria del Gobierno de Aragón. Allí se ha hablado de geopolítica, digitalización, internacionalización y negociaciones multilaterales.

GEOPOLÍTICA

Sobre esta materia ha hablado José Antonio Domínguez, gerente de Negocio Agroalimentario de Ibercaja. Ha dicho:

El sector agroalimentario es uno de los sectores más globalizados. Hay múltiples retos a los que se enfrenta la producción alimentaria, que van desde asuntos geopolíticos como las tensiones entre la Unión Europea y Rusia, o entre Estados Unidos y China, hasta el cambio climático, pasando por los cambios en la Política Agraria Común (PAC); todo ello nos va a afectar en la viabilidad de nuestros negocios.

Hay una gran incertidumbre en la actualidad, causada por la pandemia, que tendremos que solventar con trabajo e información”.

DIGITALIZACIÓN

Carmen Urbano, directora general de Promoción e Innovación Agroalimentaria del Gobierno de Aragón, se ha centrado en el reto de la digitalización. Dice esto:

Afecta a toda la cadena de producción alimentaria; estamos en un mundo de pantallas que satisfacen a un consumidor cada vez más digital.

Los mercados electrónicos son más que pequeñas transacciones; son un encuentro entre la oferta y la demanda, y hay que explorar dónde están nuestros clientes, y cómo podemos encontrarnos con ellos.

La digitalización empresarial se fundamenta en cuatro pilares que las empresas tienen que alinear: El equipo, las tecnologías facilitadoras, el marketing y las operaciones para adaptarse a las nuevas tecnologías.

La necesidad de estar presentes en los canales digitales es clara; la balanza comercial de España en los canales electrónicos es deficitaria, si bien el ecommerce de alimentos de bebidas ha crecido exponencialmente durante la pandemia y los consumidores han tenido experiencias satisfactorias que les harán repetir.

Ya nunca dejaremos de trabajar los entornos virtuales; se quedarán los formatos híbridos”.

INTERNACIONALIZACIÓN

Javier Sierra, consejero de Agricultura de España ante Naciones Unidas y los Organismos Internacionales en Ginebra, ha destacado el alto nivel de internacionalización del sector. Ha señalado:

Casi el 10 por ciento del comercio internacional de bienes son alimentos, duplicando sus cifras desde 1995. La Unión Europea es el primer exportador y el tercer importador de alimentos del mundo. Además, más de un tercio de los alimentos se integra en cadenas de valor globales, es decir, que cruzan al menos dos fronteras.

Están los litigios internacionales, en forma de aranceles o vetos, donde se utilizan productos emblemáticos, emocionales,…

Es necesario poner de relieve los importantes acuerdos comerciales que la Unión Europea tiene y que le aseguran relaciones privilegiadas con muchos países del mundo; a pesar de ser a veces un enano político, en la esfera comercial somos un gigante.

Es un reto y una oportunidad el crecimiento de la población a nivel mundial. Para responder a las demandas de la población en 2050, la producción de alimentos tendrá que aumentar un 60 ó 70 por ciento”.

NEGOCIACIONES MULTILATERALES

De este asunto ha hablado el consejero Comercial de España ante Naciones Unidas y los Organismos Internacionales en Ginebra, Sergio Prieto. Apunta:

La caída del comercio internacional en 2020 fue tremenda. El único sector que creció (en exportaciones) fue el agroalimentario. Actuamos como la despensa del mundo confinado.

Hay oportunidades de negocio para el sector agroalimentario en la colaboración con instituciones multilaterales; animo a las empresas a informarse sobre las mismas en las oficinas que tiene el Gobierno de España”.

24 de mayo de 2021

Otras noticias

La agricultura, sin la que no habría sido posible la llegada de la civilización, celebra este miércoles, 9 de septiembre, su Día Mundial

ALBERTO CEBRIÁN

El ser humano habita en sociedad, y se considera que vive de forma civilizada. Al menos, eso es lo que se dice. Ello es posible gracias a que en tiempos remotos se produjo el nacimiento de la agricultura y la ganadería. Sin estas actividades, la civilización no habría sido posible. Es una reflexión que se puede realizar en el marco del Día Mundial de la Agricultura, que se conmemora todos los 9 de septiembre.

Esta efemérides pretende “rendir homenaje a quienes trabajan la tierra y producen alimentos”. Se lanza el mensaje de que “la agricultura es la base de la alimentación y de la economía global”.

En este 2026 la conmemoración coincide con el Año Internacional de la Mujer Agricultora. El objetivo de éste último es “poner de relieve el papel esencial que desempeñan las féminas en los sistemas agroalimentarios —desde la producción hasta el comercio—, a pesar de que a menudo no se les reconoce”.

Día Mundial de la Agricultura y Año Internacional de la Mujer Agricultora se conmemoran por iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

AGRICULTURA, CLAVE DE BÓVEDA DE LA CIVILIZACIÓN

El ensayo El bazar infinito, obra de quien suscribe, explica cómo surgió la agricultura y la ganadería en el mundo, un fenómeno que supuso, tal y como ha quedado dicho, el nacimiento de las distintas civilizaciones: Mesopotamia, Egipto, China, la India, los Andes y Centroamérica.

Lo que cuento en El bazar infinito es lo siguiente:

“Tras el origen de la Tierra y el nacimiento de la vida, y una vez que había aparecido el ser humano, éste vivió un proceso determinante para su evolución. Ocurrió hace unos diez mil años, todavía en la prehistoria, y consistió en el surgimiento de la agricultura y ganadería; ello supuso que los humanos dejasen de ser trogloditas.

Los moradores de las cavernas habían sido nómadas hasta ese momento, organizados en grupos pequeños. Todos sus integrantes tenían el objetivo común de sobrevivir. Obtenían alimentos gracias a la recolección de raíces, plantas y frutos, así como a través de la caza de pequeños animales silvestres (reptiles, roedores,…). Fueron aprendiendo paulatinamente a capturar piezas más grandes y también a pescar.

La observación del comportamiento de la naturaleza trajo consigo un cambio importante en el modo de vida. El ser humano fue domesticando las plantas y los animales, lo que provocó que los asentamientos de población pasaran a ser estables, formando pequeñas aldeas.

Todo parece indicar que la aparición de la agricultura y ganadería se produjo de forma paralela e independiente en distintos puntos del mundo, como Mesopotamia, Egipto, China, la India, los Andes y Centroamérica. Las aldeas crecieron en tamaño y en nivel de organización, dando lugar a las primeras ciudades.

La evolución no se detuvo y esas sociedades llegaron a alcanzar un grado de sofisticación muy elevado, sobre todo en el primer milenio antes de Cristo y en concreto con el apogeo de la Grecia clásica.

A finales de la prehistoria y en las primeras civilizaciones, el comercio estuvo fundamentado en el trueque de productos y servicios. Sin embargo, se fue haciendo más complejo conforme crecieron los excedentes de materias primas y manufacturas. Se inventó el dinero, comenzó a usarse la escritura y entró en juego el transporte marítimo.

Como grandes expertos en esta materia —comercio y navegación— encontramos a los fenicios, con los que se alcanzó el primer fenómeno de globalización; fue en el mar Mediterráneo”.

Y, claro está, la historia continuó, con la llegada de la antigua Roma, la Ruta de la Seda, Venecia, el dominio aragonés del Mediterráneo, el descubrimiento de América y la gran ruta comercial que unió Asia, América y Europa, en manos del Imperio español. Nada de todo ello habría ocurrido sin la llegada de la agricultura, verdadero fenómeno disruptivo que se conmemora este miércoles, 9 de septiembre.

8 de septiembre de 2026 |
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