Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

domingo, 11 de octubre de 2026

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Francisco Berroy sustituye a Raquel Latre al frente de la DOP Somontano

Francisco Berroy ha sido elegido nuevo presidente de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Somontano, en sustitución de Raquel Latre. Francisco Lalanne va a seguir siendo vicepresidente. Y Mariola Subías ha sido elegida para asumir el cargo de secretario del Consejo Regulador, puesto en el que ha estado durante 27 años el nuevo presidente.

Se ha reunido en la mañana de este martes 13 de julio el nuevo pleno del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Somontano. Los vocales del nuevo pleno son:

– Como representantes de las bodegas: Silvia Arruego (Bodega Pirineos), Enrique Artasona (Viñas del Vero), Luis Nozaleda (Bodega Enate), Jorge Costa (Bodega Sommos), Gonzalo Alcalde (Bodegas Fábregas) y Francisco Lalanne (Bodegas Lalanne).

– Como representantes de los viticultores: José María Mur (Bodega Cooperativa Somontano del Sobrarbe), Jesús Sesé (Bodega Enate), José Ramón Ferrer (Viñas del Vero), Ángel Borruel (Bodegas Osca), Luis Olivera y Jesús Arasanz.

– José Miguel Malo y Jesús Lobera son los dos vocales técnicos representantes del Departamento de Agricultura del Gobierno de Aragón.

Francisco Berroy era hasta la fecha el secretario del Consejo Regulador. Ahora pasa a ser el presidente de la DOP Somontano, sucediendo en el cargo a Mariano Sanagustín, Luis Miguel Subías, Mariano Beroz y Raquel Latre.

El nuevo presidente, que ejercerá también las funciones de gerente, es ingeniero técnico agrícola por la Escuela Politécnica de Huesca.

Ha sido secretario general de la DOP Somontano durante los últimos 27 años, ha ocupado la vicepresidencia segunda de la Conferencia Española de Consejos Reguladores Vitivinícolas (de 2007 a 2017), ha sido primero vocal y después secretario de la Ruta del Vino Somontano (desde 2005), miembro de la asamblea general del Centro de Desarrollo del Somontano y secretario de la Comunidad de Regantes Alcanadre Medio.

13 de julio de 2021

Otras noticias

Santa María la Mayor (el Pilar), apuesta de Zaragoza tras su conquista por Alfonso el Batallador

ALBERTO CEBRIÁN

La basílica del Pilar es uno de los iconos de Zaragoza. Está claro que no es un templo medieval, sino posterior. ¿Por qué se puede decir que fue clave para su existencia e, incluso, para la propia devoción a la Virgen el periodo en el que esta ciudad estuvo en manos del rey aragonés Alfonso el Batallador, que la conquistó en 1118?

La respuesta aparece en la novela histórica El Batallador y Granada, obra de quien suscribe, si bien se puede apuntar de forma breve que, hasta ese momento —comienzos del siglo XII—, la gran advocación en Zaragoza había sido la de Santa Engracia, aunque la madre de Jesucristo ya tenía su propio templo.

Éste era la iglesia de Santa María la Mayor, contigua a la domus romana en la que se encontraba la columna de jaspe —el pilar— vinculada, según la tradición cristiana, a la visita de la Virgen. Recuerden que en el año 2040 se cumplirá el segundo milenio de esa efemérides; ya hay carteles alusivos a ello en la basílica del Pilar.

Los citados inmuebles —iglesia y domus— estaban situados junto al río Ebro. El templo era de origen visigótico, el cual podía ser usado y visitado en tiempos de la Zaragoza islámica, llamada por entonces Saraqusta. Ha quedado dicho: podía ser usado y visitado en tiempos islámicos pero no restaurado, por lo que su estado de deterioro fue progresivo.

Cuando Alfonso el Batallador entró en la ciudad, y siendo obispo Pedro de Librana, se adoptaron varias decisiones: una de ellas fue consagrar la mezquita aljama como catedral, en honor a El Salvador en su Epifanía (las obras de remodelación tardarían varias décadas en llegar); recuperar y dignificar la iglesia de Santa María la Mayor; y levantar un templo que estuviese dedicado a María Magdalena.

Con el paso del tiempo, la devoción a la Virgen del Pilar fue en aumento. Felipe IV, en el siglo XVII, la instrumentalizó desde el punto de vista político, como elemento cohesionador de sus territorios, como escenificación de contar en sus dominios con el favor divino y como herramienta de lucha espiritual contra la Reforma protestante.

Tras la conquista de Zaragoza por Alfonso el Batallador, se habilitó un templo románico que tomó el relevo del visigótico; sin embargo, un incendio acaecido en el siglo XV obligó a afrontar la construcción de una nueva iglesia, que sería de estilo gótico-mudéjar y que no resultaría ser la definitiva.

La creciente devoción, ya citada antes, llevó en el siglo XVII a plantear levantar un inmueble mucho mayor. Debía rivalizar con la catedral de El Salvador pero no debía hacerlo en estilo gótico, sino siguiendo los nuevos cánones artísticos, ya que se había entrado en el periodo del Barroco.

El primer arquitecto que acometió esta empresa fue Francisco de Herrera el Mozo, completando la obra Ventura Rodríguez, que introdujo matices neoclásicos. Era el siglo XVIII. Los trabajos de construcción continuarían durante las centurias siguientes: XIX y XX, hasta quedar completamente rematada y tener la estampa actual.

9 de octubre de 2026 |
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