Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

jueves, 1 de junio de 2023

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FIMA 2020 ha profundizado en la captación y análisis de datos para una agricultura inteligente y de precisión

La Feria Internacional de Maquinaria Agrícola (FIMA) de Zaragoza cerraba sus puertas en la tarde de este pasado sábado 29 de febrero. Ha sido la edición de las plataformas digitales que gestionan la captación y análisis de datos para conseguir una agricultura inteligente y de precisión. Todo para una mayor productividad y para ser más eficientes con los recursos.

Feria de Zaragoza señala que FIMA ha reafirmado su liderazgo como referencia para el mercado agrícola del sur de Europa y del Arco Mediterráneo.

Desde la organización de este certamen se indica que el perfil del visitante ha sido más profesional, buscando soluciones a sus necesidades diarias.

Las cifras que ha dejado esta 41 edición de FIMA son las siguientes: Más de 1.650 expositores en más de 163.000 metros cuadrados de superficie expositiva, con 80 nacionalidades representadas. Ha habido 237.446 visitantes.

Los expositores se muestran optimistas de cara a cerrar ventas en los días siguientes a la celebración de FIMA.

Esta Feria no sólo es exposición, sino que también ha habido una nutrida agenda de jornadas técnicas, presentaciones,… Ha destacado la celebración del Foro Nacional de Desarrollo Rural, que se ha centrado en la formación en el sector agroalimentario.

Se ha celebrado la primera Gala FIMA, con la asistencia de unas 700 personas; y se ha entregado el Premio a la Excelencia FIMA a Finca Bizcarra, de Selgua (Huesca).

Uno de los borrones de FIMA 2020 se encuentra en el fallecimiento de un empleado en las labores de desmontaje del certamen.

2 de marzo de 2020

Otras noticias

Editorial de UPA: “Se nos acaba el tiempo”

UPA firma un nuevo artículo, que lleva por título “Se nos acaba el tiempo”. Aparece publicado en el número 293 de la revista “La tierra de la agricultura y la ganadería”, de la que la propia UPA es la editora. Dice así:

“Por supuesto que siempre ha habido sequías, incluso prolongadas durante varios años, calificadas siempre como históricas desde que hay registros. Por supuesto que los agricultores y ganaderos españoles estamos más que habituados, probablemente como ningunos en Europa, a sufrir la dureza extrema de los fenómenos climáticos de todo tipo. Por algo, con todas sus carencias y defectos, tenemos el mejor sistema de seguros agrarios de la Unión Europea.

Pero hace tiempo, mucho tiempo, que los problemas puntuales con las alarmas climáticas, como la grave sequía de este año, no hacen sino advertirnos de que nos enfrentamos a una situación inédita. Se observa un cambio en el comportamiento del clima provocado por nosotros, los seres humanos, con un desarrollo de actividades de doble cara: por una, nos ha ayudado a progresar y mejorar; y, por otra, ha generado agresiones terribles a la sostenibilidad medioambiental.

En definitiva, que la sequía que estamos sufriendo en España es histórica, sin duda, y que supone un enorme perjuicio a todos los sectores agrícolas y ganaderos; y por extensión al conjunto de la sociedad, porque a veces se olvida que de nuestros cultivos y nuestro ganado depende la alimentación sostenible y a precios justos de toda la población, en España, y en buena parte de Europa y el resto del mundo, que por algo somos una potencia exportadora de alimentos.

También es de valorar y agradecer la rapidez con la que se ha gestionado desde el Gobierno la puesta en marcha de ayudas directas, con prioridad para la agricultura familiar, presionando a su vez a las comunidades autónomas para que actúen en consecuencia.

Todo esto está muy bien. El problema es que estamos hablando de algo mucho más grave, que amenaza nuestro futuro y es necesario actuar ¡ya! con el horizonte en el futuro, en las nuevas sequías por venir, las olas de calor, las lluvias torrenciales que destrozan todo a su paso. En resumen, se ha acabado el tiempo de hablar del cambio climático para actuar sobre el terreno en la adecuación y mitigación, como venimos defendiendo en UPA con nuestros programas sobre la materia.

Hay que actuar sobre los planes hidrológicos, las inversiones en mejora de los actuales y puesta en marcha de nuevos sistemas de regadío más eficientes. Hay que aprovechar todas las oportunidades que ofrecen los progresos tecnológicos, que son muchos y vendrán más, para sacar el máximo rendimiento a cada gota de agua. Hay que acabar con la especulación y los usos indebidos, y aplicar criterios sociales y solidarios entre territorios para que nadie se quede fuera del acceso al agua imprescindible para producir alimentos.

Y todos, desde dentro del sector, las instituciones y lo que antes se denominaba opinión pública, debemos trabajar para evitar que se consoliden falsas verdades en torno al derroche de agua en el campo, al supuesto despilfarro de los regadíos o a la inconveniencia de producir alimentos para la ganadería.

Sólo desde una visión responsable y realista seremos capaces, en definitiva, de dejar de hablar de sequía en cuanto caen cuatro gotas y la ilusión óptica del asfalto mojado durante un rato hace creer que en el campo somos muy exagerados. Estamos ante una tremenda encrucijada, que sí que es histórica, y de nuestra capacidad de respuesta sostenida en el tiempo depende, sin duda, el camino a recorrer en el futuro”.

31 de mayo de 2023 |
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