Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

sábado, 18 de julio de 2026

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FENACORE destaca en su blog el trabajo de digitalización del Canal de Aragón y Cataluña, que lleva a cabo la empresa SPHERAG

La Federación Nacional de Comunidades de Regantes (FENACORE) destaca en su blog el proyecto de digitalización del sistema de regadío del Canal de Aragón y Cataluña, en el que trabaja la empresa aragonesa SPHERAG. Tal y como apunta FENACORE, “gracias a la tecnología utilizada, los usuarios del Canal de Aragón y Cataluña podrán acceder a datos en tiempo real y disfrutar de una gestión autónoma e inteligente de los recursos hídricos”. La citada federación de regantes concluye que “este proyecto de digitalización supone un hito en la modernización del regadío en España”.

La descripción que FENACORE hace del proyecto es la siguiente:

“Con la sencillez de instalación y uso como premisa, SPHERAG ha desarrollado un sistema que proporciona información actualizada en tiempo real a agricultores y comunidades de regantes, facilitando la toma de decisiones sobre la gestión del recurso hídrico.

Esta tecnología permite también automatizar válvulas, bombas y fertirriego a distancia y en vivo, mejorando significativamente la eficiencia operativa de las comunidades de regantes.

Por otro lado, los agricultores pueden utilizar la plataforma SPHERAG tanto para gestionar su propia explotación como para consultar fácilmente datos importantes sobre el uso del agua y estar siempre conectados con su comunidad, mejorando la toma de decisiones y la comunicación entre todos.

La integración de sensores en el sistema alimenta un eficaz servicio de alertas que notifica de forma inmediata al correo electrónico o al teléfono del usuario las incidencias que pudiesen surgir, como desbordamientos, fugas, roturas o falta de agua en el sistema, permitiendo una respuesta rápida.

Asimismo, las lecturas de estos sensores quedan registradas en la plataforma SPHERAG, presentándose en forma de gráficas e informes descargables que permiten analizar tendencias de consumo, planificar necesidades futuras y reforzar la resiliencia de las comunidades de regantes ante episodios de sequía.

El proyecto, desde un punto de vista medioambiental, no sólo optimiza el consumo de agua, sino que contribuye a reducir las emisiones de CO2 al evitar desplazamientos innecesarios a las instalaciones o fincas para actuar o programar sistemas de riego”.

25 de junio de 2025

Otras noticias

HUESCA, HIJA DE PYRENE – Sobrarbe, un territorio siempre vivo

Ordesa y Monte Perdido es la gran joya natural y paisajística del Pirineo aragonés. Se encuentra enclavada en la comarca del Sobrarbe y cuenta con cuatro sectores, bien definidos y diferenciados entre ellos: el propio valle de Ordesa, el cañón de Añisclo, las gargantas de Escuaín y el valle de Pineta.

Es un espacio natural que goza de protección. Éste y el de los Picos de Europa, en la cordillera cantábrica, fueron los primeros en ser reconocidos como parques nacionales. Reinaba en España Alfonso XIII, momento en el que también se alumbró la creación de una red de establecimientos hoteleros de primer nivel: los llamados Paradores. Huesca cuenta con el de Bielsa, en Pineta.

Precisamente Bielsa forma parte del conjunto de bellas poblaciones que atesora el área de influencia del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, junto con las que conforman los municipios de Torla, Broto, Aínsa, Boltaña, Fanlo, Tella-Sin y Puértolas.

Este enclave altoaragonés está coronado por la triada de tresmiles llamada Las Tres Sorores: Cilindro de Marboré, Monte Perdido y Añisclo. Cuenta, además, con un icono pétreo que está situado a dos mil ochocientos metros de altitud: la Brecha de Rolando, puerta de entrada al francés Parque Nacional de los Pirineos.

El agua es una de las grandes protagonistas en Ordesa. Este líquido juega con el terreno abrupto y escarpado, creando cascadas de gran espectacularidad. Destacan sobre las demás la Cola de Caballo y las Gradas de Soaso.

Louis Ramond de Carbonnières, padre del pirineísmo, ya había escrito sobre este espacio natural, si bien su gran divulgador fue el también galo Lucien Briet, que profundizó, al estilo de los viajeros románticos, en el conocimiento sobre su naturaleza, paisajes y modos de vida de sus gentes. No sólo dedicó tiempo a Ordesa y Monte Perdido, sino que hizo lo propio con la sierra y los cañones de Guara.

Si hablamos de un territorio, debemos ocuparnos de su geología, porque al fin y al cabo es su base física. Los amantes de esta disciplina pueden encontrar su particular paraíso en la comarca del Sobrarbe. Toda ella se engloba en el Geoparque de los Pirineos, el cual permite realizar un viaje que parece de fantasía pero que nos introduce de lleno en cómo se gestó esta cordillera y cómo evolucionó en el tiempo.

Realmente se denomina Geoparque de Sobrarbe-Pirineos. Incluye Ordesa y Monte Perdido, así como los parques naturales de Posets-Maladeta y de la Sierra y los Cañones de Guara. Casi nada.

Y podemos continuar moviéndonos, por qué no, entre la fantasía y la realidad histórica, ya que en este territorio hallaremos, con el permiso del monasterio de San Juan de la Peña, el mito fundacional de Aragón, a raíz de la batalla de Aínsa, el árbol de Sobrarbe y el reino legendario allí establecido.

El episodio del citado combate, fechado en el siglo VIII, es recordado de forma bienal, con una representación teatral que recibe el nombre de La Morisma. Tiene lugar en Aínsa, población en la que también se localiza un templete que recuerda la cruz aparecida sobre el árbol de Sobrarbe.

A este territorio se debe la característica primigenia de Aragón, consistente en que esta entidad política se basa en las leyes y no en los reyes, dado que estos últimos se tenían que someter a las primeras. De ahí derivaron fueros y libertades, concedidos a las gentes de determinadas áreas cuando éstas eran difíciles de poblar.

En El Pueyo de Araguás hay un monasterio estrechamente ligado a la historia del Sobrarbe —a la real y a la legendaria—: el de San Victorián. Se ha llegado a decir que es el más antiguo de cuantos existen en España. Y se cuenta que fue reconstruido por Ramiro I, considerado por la historiografía como primer rey de Aragón.

Éste nunca se presentó como monarca pero tampoco lo hizo como conde, viviéndose con él la transición de condado a reino; fue entonces cuando se produjo la integración del Sobrarbe y La Ribagorza en el Reino de Aragón. Todo ello había que oficializarlo ante el mundo y, por este motivo, Sancho Ramírez viajó hasta Roma para ser coronado rey por el papa Alejandro II.

Hay mil y una historias que se puede contar tanto de la comarca del Sobrarbe como del conjunto de la provincia de Huesca. Las hay de todo tipo: legendarias y también basadas en la realidad. En un caso y en otro constituyen un muy buen tema de conversación para callejear por los cascos históricos de Aínsa, de Boltaña y de tantas otras poblaciones con encanto que atesora este territorio.

Muchas de esas historias se refieren a los usos y costumbres de los sobrarbenses y en general de los habitantes del Pirineo altoaragonés. Su día a día estuvo antaño muy vinculado con el sector de la madera.

Hay quien dice que este recurso debería ser explotado de nuevo, dado que supondría obtener un buen rendimiento económico y, al mismo tiempo, limpiar los bosques de un combustible que puede causar auténticos estragos en caso de incendiarse. La sobreprotección de los árboles puede convertirse, en un abrir y cerrar de ojos, en su condena más absoluta.

Pero centrémonos aquí y ahora en una actividad que combina la madera con el agua: el descenso de navatas (o nabatas, en aragonés). Era la forma en la que los habitantes de los Pirineos transportaban los troncos procedentes de sus montes. Los unían con ataduras, creando así embarcaciones efímeras. Los navateros las conducían por los ríos hasta su destino en un frenético descenso de aguas bravas.

Esto es algo que acabó perdiéndose en el siglo XX, si bien se ha recuperado como homenaje a quienes se dedicaron a tal labor. De ahí los actuales descensos de navatas por los ríos Cinca, Aragón-Subordán y Gállego. Constituyen igualmente un reclamo turístico.

No dejamos de hablar de agua. El Sobrarbe y, del mismo modo, La Ribagorza han vivido en sus propias carnes una cuestión que genera mucha controversia. Es la relativa a los proyectos de construcción de embalses. Algunos terminaron por desestimarse y otros se convirtieron en realidad.

Encontramos entre estos últimos los de Mediano y El Grado, en el río Cinca. La primera de esas dos obras hidráulicas se sitúa íntegramente en el Sobrarbe, mientras que la segunda baña tierras no sólo de esta comarca, sino también de La Ribagorza y el Somontano de Barbastro.

Los dos embalses forman parte de un capricho que nace de la unión entre la geografía natural y la generada por el ser humano. Depara ciertas curiosidades, como la referente al agua de la cascada de la Cola de Caballo, en Ordesa, que puede acabar saliendo por cualquier grifo de la ciudad de Huesca, tras recorrer los ríos Arazas, Ara y Cinca, y ser transportada por el Canal del Cinca desde el embalse de El Grado hasta la red de abastecimiento de la capital oscense.

Pero volvamos a hablar de Aínsa, localidad que acoge dos certámenes vinculados con el sector agroalimentario: la Ferieta y la Expoferia del Sobrarbe. Ambas sirven para mostrar el esfuerzo que agricultores y ganaderos realizan día a día para dar vida a esta comarca.

Merece especial mención la ganadería extensiva de vacuno, con las razas parda de montaña y pirenaica como grandes protagonistas. La ternera, el cordero y el latón de La Fueva —cerdo criado en el monte— son ejemplos de producciones agroalimentarias del Sobrarbe.

También son destacadas algunas elaboraciones, como las chiretas, que se pueden encontrar igualmente en La Ribagorza y en el Somontano de Barbastro. Las chiretas están hechas de tripa de cordero rellena de arroz, vísceras, panceta y especias.

Estamos hablando de un territorio de platos contundentes, como el citado y como la sopa belsetana o de Bielsa, con sus mondonguillas o albóndigas de pequeño tamaño elaboradas a base de carne de cerdo.

Allí, en la localidad de Bielsa, se escenifica todos los años un carnaval sorprendente y variopinto, con sus trangas, madamas, el onso y su domador, y con Cornelio Zorrilla, muñeco que se convierte en chivo expiatorio de los males de esta población y de su entorno.

Y, llegados a este punto, hay que hacerse una pregunta sobre las comunicaciones en el Sobrarbe, las cuales se basan en carreteras que conectan con los cuatro puntos cardinales (Francia al norte, La Ribagorza al este, Somontano de Barbastro al sur y Alto Gállego al oeste).

Va la pregunta: el hecho de que no sean vías de gran capacidad y de que no exista ferrocarril en la zona, ¿supone una debilidad y un freno al desarrollo de este territorio, o es más bien una baza protectora frente a un turismo masificado? Cada cual tendrá su propia opinión. El debate está servido.

Continuará.

Este texto es obra de Alberto Cebrián.

HUESCA, HIJA DE PYRENE. PRÓLOGO:

https://diariodelcampo.com/huesca-hija-de-pyrene-un-territorio-siempre-vivo-prologo/

HUESCA, HIJA DE PYRENE. LA JACETANIA:

https://diariodelcampo.com/huesca-hija-de-pyrene-la-jacetania-un-territorio-siempre-vivo/

HUESCA, HIJA DE PYRENE. ALTO GÁLLEGO:

https://diariodelcampo.com/huesca-hija-de-pyrene-alto-gallego-un-territorio-siempre-vivo/

 

17 de julio de 2026 |
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