El centro tecnológico AINIA, de Valencia, apunta que en este año se han contabilizado más de 165 notificaciones de presencia de óxido de etileno en diferentes alimentos. En el mes pasado se detectó en helados, que tuvieron que ser retirados del mercado. Esa sustancia es utilizada en países terceros como plaguicida.
AINIA recuerda que a finales del año pasado se notificó a través del Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos (RASFF) la presencia de niveles muy elevados de óxido de etileno en determinados lotes de semillas de sésamo originarias o procedentes de la India, lotes que habían sido introducidos en la Unión Europea.
Dichos niveles eran más de 1.000 veces superiores al límite máximo de residuos (LMR), establecido en 0,05 miligramos de óxido de etileno por kilo.
Se intensificaron los controles y, en lo que llevamos de año, se han contabilizado más de 165 notificaciones al RASFF debidas a la presencia de este compuesto en diferentes productos.
Además, en las últimas semanas se ha detectado óxido de etileno en helados que han tenido que ser retirados del mercado.
Para el responsable de seguridad alimentaria de AINIA, Roberto Ortuño, “el óxido de etileno está clasificado como un mutágeno de categoría 1B, un carcinógeno de categoría 1B y un tóxico para la reproducción de categoría 1B, por lo que supone un riesgo para la salud”.
Así mismo, el uso de óxido de etileno como sustancia activa en productos fitosanitarios en la Unión Europea no está aprobado, pero sí se utiliza en países terceros.
Se observó esa sustancia en productos elaborados que contienen o pueden contener sésamo, como mezclas de semillas, barritas de cereales, tofu, galletas, pan con semillas, bollería, aceite de sésamo, tahini o hummus.
Y han empezado a aparecer muestras positivas de óxido de etileno en otros muchos productos como jengibre, polvo de cebolla, café, cilantro, goma de guar, trigo duro, pimienta, apio, cúrcuma, amaranto, plántago o polvo de espirulina.
Su procedencia no se limita a India y alcanza a otros terceros países como República Dominicana, Uganda, Turquía, Etiopia o Reino Unido.
Desde el centro tecnológico AINIA se apunta que sus laboratorios han sido acreditados recientemente para la realización de análisis de óxido de etileno.
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Jornada Inspiradora EREA en Grañén: “La economía circular está en el ADN del territorio”
La localidad altoaragonesa de Grañén, en Los Monegros, acogió este pasado jueves, 15 de enero de 2026, la Jornada Inspiradora EREA, organizada por la Fundación Aragón Emprende. El título de la sesión fue “Revolución circular: el medio rural, protagonista del futuro sostenible”.
Se habló de “la sostenibilidad como oportunidad real para generar empleo, fijar población y ser económicamente rentables”. También se dijo que “la economía circular está en el ADN del territorio” y se incidió en “la importancia de la cooperación”.
Carlos Sampériz, alcalde de Grañén, y Jessica Fernández, directora gerente de la Fundación Aragón Emprende, inauguraron esta jornada, pensada para inspirar y tejer nuevas conexiones: “Queremos hacer que lo que pase en nuestros pueblos se vea y se escuche, y que Grañén, en este caso, sea un lugar que sirva como guía para otros”.
Los expertos participantes coincidieron en que “el ámbito rural tiene la economía circular en su ADN”, y en que “la sostenibilidad puede ayudar a revertir ciertas tendencias, como la despoblación”.
José Ángel Zabalegui, de CERCA Energía, señaló que “cuando una empresa invierte en una instalación fotovoltaica, que tiene una garantía de producción de más de veinticinco años, es que tiene la idea de quedarse, de permanecer en el territorio; ello conlleva contrataciones y una dinamización socioeconómica”.
Tres empresas de la zona —Hormigones Grañén, Ecomonegros y Envases Plásticos de Aragón (Enplater)— expusieron su modo de hacer las cosas, mostrando su apuesta por “una producción más verde y sostenible”.
Olga Cervera, gerente de Hormigones Grañén, aseguró que “trabajamos para controlar y reducir los principales recursos que consumimos, el agua y la electricidad; desde 2018 somos también gestores de residuos”.
Laura Marcén, cofundadora de Ecomonegros, explicó el proceso de recuperación de una variedad tradicional de trigo y su proyecto para reutilizar el excedente de producto: orientar el pan, que no se llega a vender, a la elaboración de migas. Dijo: “Es bueno que otras empresas vean que no pasa nada por ser verde, es decir, que se puede ser sostenible económicamente siendo sostenible medioambientalmente”.
Pere Coll, director de I+D+i de Enplater, defendió “el uso de los plásticos en la protección de los alimentos”, e insistió en que “la producción trata de ser lo más sostenible posible, reduciendo el peso del producto o utilizando un veinte por ciento de energía proveniente de placas fotovoltaicas”.
Los expertos, a modo de cierre, expusieron que “los retos del sector sólo pueden superarse mediante la cooperación: compartir experiencias, herramientas y formación”. Y subrayaron “la necesidad de educar en sostenibilidad desde las escuelas, para vencer la desconfianza, reducir el desconocimiento y favorecer cambios de mentalidad en empresas y ciudadanos”.










