España presentará este lunes, 21 de noviembre, en el Consejo de Ministros de Agricultura de la Unión Europea un documento sobre fertilizantes. En él solicita que “se adopten medidas inmediatas que garanticen la disponibilidad de fertilizantes a precios asequibles para los agricultores, algo que resulta imprescindible para preservar la seguridad alimentaria”.
El Ministerio español de Agricultura señala que “este debate se produce en un momento en el que los agricultores tienen que tomar decisiones de siembra para la próxima campaña y se encuentran con unos precios elevadísimos de los productos fertilizantes y otros insumos, como consecuencia de la guerra en Ucrania y el encarecimiento de los costes energéticos; el gas es una materia básica imprescindible para la fabricación de fertilizantes nitrogenados y, debido a los altos precios alcanzados, muchas plantas europeas han parado la producción”.
El Gobierno de España añade que, “además de facilitar el acceso a los fertilizantes de forma inmediata, se deben adoptar medidas a medio y largo plazo, tendentes a conseguir la autonomía de Europa en la producción y suministro de fertilizantes y corregir la dependencia mantenida hasta ahora del gas y los productos fabricados en Rusia”.
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El Día Mundial de las Legumbres se conmemora este 10 de febrero, incidiendo en que es un “alimento clave para la salud, el campo y el planeta”
Varias entidades se han pronunciado en las jornadas previas y en el propio Día Mundial de las Legumbres, que se conmemora este martes, 10 de febrero, sobre la relevancia de este cultivo y alimento. En 2016, la FAO celebró el Año Internacional de las Legumbres y desde entonces se fijó el 10 de febrero como jornada para recordar esa importancia.
La Asociación de Legumbristas de España señala que “las legumbres son un alimento clave para la salud, el campo y el planeta” e incide en “su papel fundamental en una dieta saludable, sostenible y culturalmente arraigada”.
El Instituto de Agricultura Sostenible (IAS-CSIC) recuerda que “España tiene una larga tradición de cultivo y consumo de leguminosas, aunque ambos descendieron drásticamente desde 1950, bajando desde los trece kilos por habitante y año hasta los tres kilos”.
La tendencia ha cambiado en los últimos años. La Asociación de Legumbristas de España indica que “ahora hay un crecimiento sostenido, tanto en el ámbito doméstico como en hostelería”. El consumo actual per cápita está en torno a los tres kilos y medio por persona y año.
Alude al “trabajo realizado por los envasadores de legumbres, que han sabido adaptar el producto a las demandas del consumidor actual: legumbres cocidas y listas para consumir, apuesta por orígenes y variedades tradicionales, e innovación en presentaciones”.
El Instituto de Agricultura Sostenible (IAS-CSIC) habla, por su parte, del “trabajo científico que se viene desarrollando en diversos proyectos para la mejora de la producción y de variedades, con el fin de potenciar estos cultivos a corto y medio plazo en la cuenca mediterránea”.
El citado instituto explica que “las judías, lentejas, garbanzos, habas y guisantes son los tipos de legumbres más conocidos y consumidos, pero existen más en todo el mundo, aportando grandes beneficios desde el punto de vista de la seguridad alimentaria, la nutrición, la salud, el cambio climático y la biodiversidad”.
Incluso una empresa especializada en la gestión del excedente alimentario —Phenix— se ha pronunciado sobre este cultivo, destacando que “las legumbres son aliadas clave contra el desperdicio alimentario, gracias a su larga vida útil y versatilidad”.















