Es uno de los mensajes que se han lanzado en el XXXVIII Congreso Nacional de Riegos, organizado por la Asociación Española de Riegos y Drenajes (AERYF). Se ha celebrado en Cartagena (Murcia). Allí se han dado cita centenar y medio de investigadores, técnicos de empresas del sector, y representantes de comunidades de regantes y administraciones públicas. Ha acogido un foro empresarial de innovación con ponencias de una decena de compañías tecnológicas sobre soluciones para el ahorro energético e hídrico, así como para la transformación digital en la agricultura.
Alejandro Pérez Pastor, investigador de la Politécnica de Cartagena, ha apuntado que “la tecnología sin los conocimientos agronómicos no es suficiente, ya que se necesitan la una de la otra para la toma de decisiones con respecto al riego aplicado en los cultivos y para lograr los objetivos de respeto al medio ambiente y de competitividad de nuestra agricultura”.
Investigadores agrónomos han expuesto sus estudios sobre agrohidrología y agronomía del riego, recuperación de suelos marinos, aprovechamiento de aguas subterráneas y riesgos de la utilización de aguas residuales regeneradas, entre otros temas. Las sesiones científicas del congreso han abordado también cuestiones como el riego de precisión, la teledetección y los sensores en el regadío, y la impermeabilización y cobertura de las balsas de riego.
Ha participado en este congreso la directora general de Desarrollo Rural, Innovación y Formación Agroalimentaria (del Ministerio de Agricultura), Isabel Bombal. Ha recordado que las inversiones en modernización de regadíos contempladas en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia ascienden a 563 millones de euros, con el objetivo de “reducir el consumo de agua en la agricultura, consolidar una producción de alimentos sostenible y competitiva, y mejorar la eficiencia energética”. Esos 563 millones de euros corresponden al ochenta por ciento del coste de los proyectos, con lo que la inversión total (sumando la aportación de los regantes) se situará por encima de setecientos millones de euros.
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ASAJA exige al Gobierno de España el control urgente de la fauna salvaje y Unión de Uniones insiste en que se avance en la regionalización comercial
El ministro de Agricultura, Luis Planas, mantuvo el pasado viernes, 5 de diciembre de 2025, una reunión de coordinación con los representantes de ASAJA, UPA, COAG, Unión de Uniones y Cooperativas Agro-alimentarias de España para evaluar la evolución de la peste porcina africana, detectada en la provincia de Barcelona.
Subrayó “la importancia de la colaboración plena con todo el sector y de mantener una transparencia total en cada fase del seguimiento; los esfuerzos se concentran en contener la enfermedad, evitar su expansión y que se mantengan abiertos los mercados internacionales que compran productos porcinos españoles”.
ASAJA
ASAJA analiza este encuentro y dice que, “si bien ha habido avances en materia diplomática y financiera, el Gobierno de España sigue sin poner sobre la mesa la solución al origen real del problema: controlar la superpoblación de fauna salvaje”.
El presidente de ASAJA Cataluña, Peré Roque, y el secretario de Organización de ASAJA, Juan José Álvarez, indican que “no se han puesto sobre la mesa las medidas que nosotros estamos exigiendo: la densidad de fauna salvaje que tenemos en este momento se tiene que bajar sí o sí”.
Esta organización agraria insiste en que “el sector porcino es la víctima, no la culpable; la administración pública debe facilitar el control poblacional, porque la convivencia con la ganadería se ha vuelto insostenible”.
ASAJA reconoce que “el punto más positivo del encuentro ha sido el anuncio de que Corea del Sur ha aceptado las medidas de regionalización; esto supone un balón de oxígeno para las exportaciones y confirma la confianza internacional en el sistema de control español”.
UNIÓN DE UNIONES
Unión de Uniones considera que, en lo relativo al comercio exterior, “cualquier mejora es clave para paliar los efectos de este foco”, por lo que pide que “se dediquen los máximos esfuerzos técnicos y diplomáticos para extender la regionalización a terceros países que aún no la consideran, así como la búsqueda de alternativas a mercados que han quedado cerrados”.














