Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

domingo, 5 de febrero de 2023

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El Valle de Ebro tiene unas 300.000 hectáreas agrícolas afectadas por salinidad

Es el dato que se aporta desde la Escuela Politécnica Superior de Huesca en el marco de la doble conferencia que ha acogido sobre suelos este centro académico de la Universidad de Zaragoza en esta semana. Los conferenciantes son Gyöngyi Barna y Tibor Tóth, investigadores del Instituto para la Ciencia del Suelo y Química Agrícola, de Budapest (Hungría).

Se aborda el problema de los suelos afectados por sales y su impacto económico.

David Badía, profesor de la Escuela Politécnica Superior de Huesca, indica que “la afección por sales, aun siendo un problema global, tiene una especial incidencia en la cuenca del Ebro, en la que se han cuantificado unas 300.000 hectáreas de suelos con este tipo de problema”.

Explica que “la presencia de sales provoca daños en la permeabilidad y la estructura de los suelos, y tiene efectos fisiológicos sobre los cultivos, que merman la producción agrícola”.

David Badía señala que, “para poder manejarlos adecuadamente y mejorar sus producciones, hay que diferenciar los que contienen una elevada concentración de sales solubles (suelos salinos) y los que tienen un alto contenido en sodio intercambiable en las arcillas (suelos alcalinos o sódicos)”.

Añade que “en los suelos salinos puede ser adecuada la aplicación de abundante agua de calidad, asociada a un adecuado sistema de drenaje; sin embargo, los suelos sódicos requerirán de aportaciones químicas”.

Y concluye que “la variabilidad espacial y temporal de la salinidad es elevada, por lo que las técnicas asociadas a la agricultura de precisión (como la teledetección) pueden ser herramientas útiles para su análisis y corrección”.

Precisamente sobre aplicaciones de la teledetección versarán las dos ponencias que se presentarán el 23 de marzo en el Instituto de Estudios Altoaragoneses (en incendios forestales y agricultura de precisión).

11 de marzo de 2020

Otras noticias

La superficie de cultivo en España se mantiene estable por encima de los 16,8 millones de hectáreas

La superficie de cultivo en España se mantuvo estable en 2022, con un total de 16.830.738 hectáreas, apenas un 0,42 por ciento menos que en el año anterior, según los datos provisionales de la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivo de España (Esyrce), publicada por el Ministerio de Agricultura. Se observa un incremento de las superficies de girasol, colza y, en menor medida, cultivos leñosos, excepto viñedo y olivar.

La superficie dedicada a tierras de cultivo presenta un ligero descenso. En 2022 se situó en 16.830.738 hectáreas. Del total de esta superficie, 11.309.264 hectáreas corresponden a tierra arable (cultivos herbáceos y barbechos), 5.375.463 a cultivos leñosos y 146.011 a otras tierras de cultivo.

En el grupo de los cereales en general, se produce un descenso en su conjunto del 3,64 por ciento. Salvo el trigo, desciende la superficie de todos los cereales de invierno. Arroz y maíz presentan la menor superficie de los últimos dieciocho años, como consecuencia, probablemente, de la situación provocada por la sequía sufrida en la campaña. El sorgo, a pesar del fuerte incremento porcentual, no llega a las tres mil hectáreas de aumento en valor absoluto.

Las leguminosas grano son, junto con los cultivos industriales y los tubérculos, el grupo de cultivos herbáceos que aumenta su superficie respecto al año anterior.

Los cultivos industriales son el grupo de cultivo que más aumenta porcentualmente la superficie en 2022. Girasol y colza aumentan en más de doscientas mil hectáreas en su conjunto. Sin embargo, los cultivos de regadío muestran un fuerte descenso como consecuencia de la sequía sufrida.

En el grupo de las plantas forrajeras, la superficie total desciende un 0,87 por ciento, destacando la alfalfa, el maíz forrajero y otras con destino forrajero, entre las que se encuentran remolacha y nabo, coles y berzas, y otras plantas de escarda. Tan sólo la veza forrajera y otros cereales para forraje aumentan la superficie respecto al año anterior.

En el grupo de los cultivos leñosos es de destacar el progresivo aumento de prácticamente todas las especies del grupo, exceptuando viñedo, olivar y otros leñosos. Viñedo y olivar descienden muy levemente, arrastrados por el descenso de la uva para vinificación y aceituna para aceite.

Dentro de otros cultivos leñosos, el algarrobo muestra un mayor descenso porcentual. En su conjunto, los cultivos leñosos aumentan un 0,27 por ciento su superficie respecto al 2021 y destaca el incremento de los frutales no cítricos. Dentro de estos, el almendro y el pistacho son los que más crecen, seguidos, en menor medida, por melocotonero-nectarina y aguacate. Respecto a los frutales no cítricos, desciende el manzano, caqui, kiwi y mango, entre los subtropicales; y avellano en frutos secos. Dentro de los frutales cítricos aumentan naranjo y limonero.

3 de febrero de 2023 |
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