Es el dato que se aporta desde la Escuela Politécnica Superior de Huesca en el marco de la doble conferencia que ha acogido sobre suelos este centro académico de la Universidad de Zaragoza en esta semana. Los conferenciantes son Gyöngyi Barna y Tibor Tóth, investigadores del Instituto para la Ciencia del Suelo y Química Agrícola, de Budapest (Hungría).
Se aborda el problema de los suelos afectados por sales y su impacto económico.
David Badía, profesor de la Escuela Politécnica Superior de Huesca, indica que “la afección por sales, aun siendo un problema global, tiene una especial incidencia en la cuenca del Ebro, en la que se han cuantificado unas 300.000 hectáreas de suelos con este tipo de problema”.
Explica que “la presencia de sales provoca daños en la permeabilidad y la estructura de los suelos, y tiene efectos fisiológicos sobre los cultivos, que merman la producción agrícola”.
David Badía señala que, “para poder manejarlos adecuadamente y mejorar sus producciones, hay que diferenciar los que contienen una elevada concentración de sales solubles (suelos salinos) y los que tienen un alto contenido en sodio intercambiable en las arcillas (suelos alcalinos o sódicos)”.
Añade que “en los suelos salinos puede ser adecuada la aplicación de abundante agua de calidad, asociada a un adecuado sistema de drenaje; sin embargo, los suelos sódicos requerirán de aportaciones químicas”.
Y concluye que “la variabilidad espacial y temporal de la salinidad es elevada, por lo que las técnicas asociadas a la agricultura de precisión (como la teledetección) pueden ser herramientas útiles para su análisis y corrección”.
Precisamente sobre aplicaciones de la teledetección versarán las dos ponencias que se presentarán el 23 de marzo en el Instituto de Estudios Altoaragoneses (en incendios forestales y agricultura de precisión).
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Jornada Inspiradora EREA en Grañén: “La economía circular está en el ADN del territorio”
La localidad altoaragonesa de Grañén, en Los Monegros, acogió este pasado jueves, 15 de enero de 2026, la Jornada Inspiradora EREA, organizada por la Fundación Aragón Emprende. El título de la sesión fue “Revolución circular: el medio rural, protagonista del futuro sostenible”.
Se habló de “la sostenibilidad como oportunidad real para generar empleo, fijar población y ser económicamente rentables”. También se dijo que “la economía circular está en el ADN del territorio” y se incidió en “la importancia de la cooperación”.
Carlos Sampériz, alcalde de Grañén, y Jessica Fernández, directora gerente de la Fundación Aragón Emprende, inauguraron esta jornada, pensada para inspirar y tejer nuevas conexiones: “Queremos hacer que lo que pase en nuestros pueblos se vea y se escuche, y que Grañén, en este caso, sea un lugar que sirva como guía para otros”.
Los expertos participantes coincidieron en que “el ámbito rural tiene la economía circular en su ADN”, y en que “la sostenibilidad puede ayudar a revertir ciertas tendencias, como la despoblación”.
José Ángel Zabalegui, de CERCA Energía, señaló que “cuando una empresa invierte en una instalación fotovoltaica, que tiene una garantía de producción de más de veinticinco años, es que tiene la idea de quedarse, de permanecer en el territorio; ello conlleva contrataciones y una dinamización socioeconómica”.
Tres empresas de la zona —Hormigones Grañén, Ecomonegros y Envases Plásticos de Aragón (Enplater)— expusieron su modo de hacer las cosas, mostrando su apuesta por “una producción más verde y sostenible”.
Olga Cervera, gerente de Hormigones Grañén, aseguró que “trabajamos para controlar y reducir los principales recursos que consumimos, el agua y la electricidad; desde 2018 somos también gestores de residuos”.
Laura Marcén, cofundadora de Ecomonegros, explicó el proceso de recuperación de una variedad tradicional de trigo y su proyecto para reutilizar el excedente de producto: orientar el pan, que no se llega a vender, a la elaboración de migas. Dijo: “Es bueno que otras empresas vean que no pasa nada por ser verde, es decir, que se puede ser sostenible económicamente siendo sostenible medioambientalmente”.
Pere Coll, director de I+D+i de Enplater, defendió “el uso de los plásticos en la protección de los alimentos”, e insistió en que “la producción trata de ser lo más sostenible posible, reduciendo el peso del producto o utilizando un veinte por ciento de energía proveniente de placas fotovoltaicas”.
Los expertos, a modo de cierre, expusieron que “los retos del sector sólo pueden superarse mediante la cooperación: compartir experiencias, herramientas y formación”. Y subrayaron “la necesidad de educar en sostenibilidad desde las escuelas, para vencer la desconfianza, reducir el desconocimiento y favorecer cambios de mentalidad en empresas y ciudadanos”.










