El centro tecnológico CIRCE ha impulsado el sello ECOPROWINE, una certificación que reconoce a aquellos productores de vino que promueven una mejora continua de sus procesos productivos a nivel ambiental, económico y social. Las bodegas certificadas han conseguido situarse en el segmento de vinos sostenibles en los mercados exteriores con más demanda, como Estados Unidos y Japón.
Esta visión ya es compartida por dieciséis bodegas españolas, doce de ellas aragonesas. Esta lista está formada por las bodegas Pagos del Moncayo, Borsao, Grandes Vinos, César Velasco, CanBlau, Esteban Martín, Bodegas Aragonesas, Laus, Katxiña, La casa de Lúculo, Las Moradas de San Martín, Pagos de Ayles, CARE, Bodem y las recientemente incorporadas San Alejandro y Covinca.
CIRCE apunta que “la producción sostenible se está convirtiendo en uno de los principales criterios usados por los consumidores en la decisión de compra de muchos bienes, una tendencia que se intensifica en el sector de vino, un producto siempre unido a la naturaleza y la cultura”.
Y añade: “Este sello, cuya metodología está avalada por la Comisión Europea, se presenta como una certificación para demostrar un estándar sostenible, teniendo en consideración la evaluación de los impactos medioambientales, los costes en la producción y el impacto económico y social en el entorno”.
El sello ECOPROWINE tiene una validez de dos años, tras los cuales la bodega debe realizar el análisis de nuevo y, para volver a superarlo, “debe presentar al menos un diez por ciento de mejora en su indicador global y una mejor respuesta a nivel social y económico, de manera que el proceso de fabricación del vino sea más eficiente y respetuoso con el medio ambiente”.
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