El medio rural busca activos económicos y el sector de la carne de caza silvestre se reivindica como uno de ellos. Incide en que la industria cárnica ligada a la caza genera puestos de trabajo y fija población en los núcleos rurales. También se cita la berrea, que se ha convertido en un recurso turístico creciente. En España hay más de medio centenar de industrias asociadas a la carne de caza, lo que crea entre seiscientos y ochocientos empleos directos. De todas las salas de despiece, intermediarios y centros de recogida que trabajan la carne de caza, más de dos tercios están ubicados en municipios de menos de cinco mil habitantes, la mayoría de ellos en las regiones de Castilla-La Mancha, Extremadura y Andalucía. El sector de la carne de caza silvestre concluye que “estos datos reflejan la importancia que tiene el subsector cinegético de la carne de caza para el mundo rural y los pequeños núcleos de población, que encuentran en este tipo de carne una fuente de ingresos dentro de un mercado que crece paulatinamente”. Se cita también un reto: “Que la carne silvestre se popularice en el mercado nacional, ya que casi todo lo que esta industria genera se exporta a otros países de Europa”.
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El proyecto LAIKcA, liderado por el CITA de Aragón, ha estudiado cómo conocer mejor las necesidades hídricas de los cultivos y planificar el regadío
El CITA de Aragón ha liderado el proyecto LAIKcA, cuyo objetivo ha sido “mejorar la estimación de las necesidades hídricas de los cultivos y la planificación del regadío en grandes extensiones de cultivo, y todo ello en un contexto de cambio climático”. Se han obtenido “los primeros resultados y se ha desarrollado una metodología orientada a la citada mejora”. La investigación se ha desarrollado en dos grandes zonas regables del valle medio del Ebro: el sistema del Canal de Monegros y el Fielato de Zaidín, que suman cincuenta y tres comunidades de regantes. El CITA de Aragón incide en que “la evolución del clima, la introducción de nuevas variedades, los cambios en las fechas de siembra y recolección, y la transformación de los modelos productivos hacen necesario revisar los parámetros de riego para adaptarlos a la situación agroclimática y de mercado actual”.













