La Asociación Española de Fabricantes de Alfalfa Deshidratada (AEFA) hace balance de la campaña 2019-2020, que finalizaba el pasado 31 de marzo. Ha sido una campaña que ha roto con la tendencia descendente de los últimos años. Ha incrementado la superficie cultivada y también la producción.
Esta pasada campaña se cerraba con una producción de forrajes deshidratados de 1,4 millones de toneladas, que supone un incremento del 4 por ciento respecto a la campaña anterior.
También crecía el número de hectáreas contratadas destinadas al deshidratado (incremento de un 8 por ciento).
Los territorios que más han aumentado su producción porcentualmente han sido Extremadura, Aragón, Cataluña y Castilla-La Mancha. Por el contrario, se ha producido un retroceso en Castilla y León, Andalucía y Navarra.
Respecto a los formatos de alfalfa, la producción de balas ha sido de 1,1 millones de toneladas, y la de pellets casi ha alcanzado las 300.000 toneladas.
AEFA recuerda que la campaña 2018-2019 estuvo marcada por las lluvias, que complicaron mucho el trabajo en el campo.
En cambio, este pasado año la situación ha sido diferente, y en la mayoría de las zonas productoras se ha podido trabajar cómodamente.
Sí que ha habido problemas de sanidad vegetal, ya que los dos primeros cortes fueron gravemente atacados por las plagas, mayoritariamente por el gusano verde, lo que hizo que se perdiese parte de la producción. El resto de los cortes mejoraron en cantidad y calidad.
La Asociación concluye que, en líneas generales, se puede considerar el año como positivo en cuanto a rentabilidad en el campo y en la industria, si bien todavía con unos niveles de superficie y de producción bajos.
COVID 2019
La Asociación Española de Fabricantes de Alfalfa Deshidratada quiere agradecer a todas las empresas asociadas que, como sector esencial, han continuado trabajando a pleno rendimiento en su labor de producción de forrajes deshidratados para consumo animal.
Recuerda que el forraje es indispensable en la cadena alimentaria para la producción de lácteos derivados de la vaca, oveja o cabra, y para la producción de carne.
Estas industrias se han adaptado a la nueva situación tomando las pertinentes medidas de seguridad, una labor indispensable en tiempos esta pandemia COVID-19.
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Los hogares españoles compran un huevo al día, aumentando su consumo en un cinco por ciento
DIARIO DEL CAMPO
Los hogares españoles compran una media de treinta y un huevos al mes. Es un producto que, aunque ha aumentado su precio un veintiuno por ciento en un año, se consume un cinco por ciento más. Son datos que aporta la Interprofesional del Huevo y sus Productos (INPROVO) en el marco del Día Mundial del Huevo, conmemorado el pasado 9 de octubre.
Luz de Santos, directora de INPROVO, señala que “los huevos forman parte de la rutina de la mayoría de los hogares; los datos del primer semestre de 2026 confirman una tendencia positiva y sostenida, impulsada por su versatilidad y por la manera en que se adapta a las necesidades actuales de consumo en casa”.
Indica que, “en un contexto en el que los hogares muestran un mayor control del gasto, el huevo fresco mantiene una presencia prácticamente universal; en concreto, alcanza una penetración cercana al noventa y cuatro por ciento de los hogares en España, tendencia que reafirma la versatilidad y la importancia del huevo en la cocina española contemporánea”.
El precio medio de este producto se ha encarecido en un año en un veintiuno por ciento; “aun así el huevo mantiene su posición como la proteína fresca más accesible, reforzando su papel de opción especialmente competitiva dentro de la alimentación doméstica”.
Luz de Santos añade que, en su consumo, “destacan las familias monoparentales, los retirados, y los adultos y jóvenes independientes, perfiles que encuentran en el huevo una solución flexible que se adapta a sus rutinas cambiantes, con la necesidad de preparar platos prácticos para el día a día”.










