Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

sábado, 17 de enero de 2026

Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

sábado, 17 de enero de 2026

El regadío social de Fayón (Zaragoza) apuesta por el goteo y por los cultivos leñosos y frutales

La Comunidad de Regantes de Fayón, en la comarca zaragozana del Bajo Aragón-Caspe, ha recibido la visita del consejero de Agricultura del Gobierno de Aragón, Joaquín Olona. Regantes y consejero han hablado del regadío social de ese municipio, que beneficia a 180 agricultores y que ha contado con un presupuesto de 12 millones de euros.

Este regadío social se va a orientar al goteo y a los cultivos leñosos y frutales, ocupando en total 1.288 hectáreas de terreno. Se va a utilizar agua del Ebro, que va a ser elevada hasta las parcelas agrícolas.

La financiación de los 12 millones de euros se ha realizado al 50 por ciento por ACUAES (a través de fondos de cohesión), al 25 por ciento por el Gobierno de Aragón y al 25 por ciento por los regantes.

En el momento presente se riega por goteo a la demanda unas 700 hectáreas de terreno. La crisis epidemiológica por la COVID-19 ha provocado cierta ralentización en el ritmo de transformación del regadío; los regantes quieren retomar un ritmo adecuado tan pronto se vuelva a la normalidad.

El 50 por ciento de las hectáreas del regadío social de Fayón corresponde a olivos y almendros, y el otro 50 por ciento es de fruta de hueso (melocotonero, nectarina, ciruela y cereza de producción temprana, gracias al microclima de la zona, que permite obtener una buena rentabilidad por el mayor valor de venta).

El proyecto de elevación del agua desde el Ebro ha consistido en su captación (en el embalse de Ribarroja) a través de dos estaciones de bombeo, tuberías, balsa de regulación, planta fotovoltaica y edificio de control de instalaciones y servicios de la propia Comunidad de Regantes.

15 de abril de 2021

Otras noticias

Jornada Inspiradora EREA en Grañén: “La economía circular está en el ADN del territorio”

La localidad altoaragonesa de Grañén, en Los Monegros, acogió este pasado jueves, 15 de enero de 2026, la Jornada Inspiradora EREA, organizada por la Fundación Aragón Emprende. El título de la sesión fue “Revolución circular: el medio rural, protagonista del futuro sostenible”.

Se habló de “la sostenibilidad como oportunidad real para generar empleo, fijar población y ser económicamente rentables”. También se dijo que “la economía circular está en el ADN del territorio” y se incidió en “la importancia de la cooperación”.

Carlos Sampériz, alcalde de Grañén, y Jessica Fernández, directora gerente de la Fundación Aragón Emprende, inauguraron esta jornada, pensada para inspirar y tejer nuevas conexiones: “Queremos hacer que lo que pase en nuestros pueblos se vea y se escuche, y que Grañén, en este caso, sea un lugar que sirva como guía para otros”.

Los expertos participantes coincidieron en que “el ámbito rural tiene la economía circular en su ADN”, y en que “la sostenibilidad puede ayudar a revertir ciertas tendencias, como la despoblación”.

José Ángel Zabalegui, de CERCA Energía, señaló que “cuando una empresa invierte en una instalación fotovoltaica, que tiene una garantía de producción de más de veinticinco años, es que tiene la idea de quedarse, de permanecer en el territorio; ello conlleva contrataciones y una dinamización socioeconómica”.

Tres empresas de la zona —Hormigones Grañén, Ecomonegros y Envases Plásticos de Aragón (Enplater)— expusieron su modo de hacer las cosas, mostrando su apuesta por “una producción más verde y sostenible”.

Olga Cervera, gerente de Hormigones Grañén, aseguró que “trabajamos para controlar y reducir los principales recursos que consumimos, el agua y la electricidad; desde 2018 somos también gestores de residuos”.

Laura Marcén, cofundadora de Ecomonegros, explicó el proceso de recuperación de una variedad tradicional de trigo y su proyecto para reutilizar el excedente de producto: orientar el pan, que no se llega a vender, a la elaboración de migas. Dijo: “Es bueno que otras empresas vean que no pasa nada por ser verde, es decir, que se puede ser sostenible económicamente siendo sostenible medioambientalmente”.

Pere Coll, director de I+D+i de Enplater, defendió “el uso de los plásticos en la protección de los alimentos”, e insistió en que “la producción trata de ser lo más sostenible posible, reduciendo el peso del producto o utilizando un veinte por ciento de energía proveniente de placas fotovoltaicas”.

Los expertos, a modo de cierre, expusieron que “los retos del sector sólo pueden superarse mediante la cooperación: compartir experiencias, herramientas y formación”. Y subrayaron “la necesidad de educar en sostenibilidad desde las escuelas, para vencer la desconfianza, reducir el desconocimiento y favorecer cambios de mentalidad en empresas y ciudadanos”.

16 de enero de 2026 |
Ir a Arriba