La sede del CSIC en Madrid ha acogido la segunda asamblea general del proyecto europeo Leguminose, en el que participan diecisiete socios de ocho países y que estudia las ventajas y desventajas de la técnica conocida como intercultivo. Los socios españoles, CSIC y UPA, han sido los anfitriones de los investigadores y agricultores participantes provenientes de Italia, Alemania, Austria, Polonia, República Checa, Dinamarca y Pakistán.
Se están analizando en laboratorio más de seiscientas cincuenta muestras de suelos. Este trabajo servirá de base para “evaluar el impacto que el intercultivo ofrece en la estructura, composición y diversidad de los suelos o en su capacidad de absorción del carbono”. El objetivo final es mejorar la productividad de los agricultores.
Los trabajos del proyecto se están desarrollando en campos de cultivo en los que, siguiendo métodos científicos, se está comprobando el desarrollo del intercultivo. Uno de los siete ensayos de Europa se desarrolla en la finca del CSIC La Poveda, situada en Arganda del Rey (Madrid).
En los ensayos se están probando asociaciones de cultivos, usando cebada, veza, trigo, yeros, habines y garbanzos. En los próximos meses se obtendrán los primeros resultados, tras la primera campaña agrícola.
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La Asociación de Comercio de Cereales y Oleaginosas de España (ACCOE) presenta una nueva estimación de cosecha de cereales de invierno, relativa a este 2026: “Las previsiones iniciales empeoran, cayendo la recolección en un veintinueve por ciento en comparación con el año pasado; no obstante, se mantiene en registros propios de la media histórica”. El informe continúa diciendo: “Va a haber una producción de casi quince millones y medio de toneladas de cereal de invierno. La cebada sigue siendo el cultivo mayoritario, mientras que el trigo duro acusa la caída más importante. Castilla y León es el motor cerealista de España, concentrando, junto con Castilla-La Mancha y Aragón, más del setenta por ciento de la producción”.
La conclusión que presenta ACCOE sobre la evolución de esta campaña es la siguiente: “Refleja la típica volatilidad climática que caracteriza la agricultura española de secano. Los datos confirman que estamos ante un año de corrección natural. Sin embargo, este descenso de la producción nacional implicará recurrir en mayor medida al exterior para cubrir las necesidades de materias primas del país, lo que activará los flujos de importación, pondrá en valor las redes logísticas que los operadores han consolidado a lo largo de los años y obligará a todos los componentes de la cadena de producción y valor a estar muy pendientes de los mercados internacionales”.













