El proyecto FerVeLact busca desarrollar nuevos productos con base vegetal (como la chufa, almendra, altramuz y lino) y que presenten valores sensoriales y nutricionales similares a los de los alimentos lácteos (como la leche, yogur y queso). La investigación la está realizando el centro tecnológico AINIA, de Valencia. Es un proyecto que está cofinanciado por el Instituto Valenciano de Competitividad Empresarial (IVACE) y los fondos FEDER. Este trabajo responde a la demanda social de nuevos alimentos con base vegetal frente a la animal.
Beatriz Pérez, del departamento de tecnologías de producto y procesos de AINIA, señala que para el desarrollo de dichos alimentos “aplicaremos procesos biotecnológicos que generen starters y otros ingredientes de mejora, así como tecnologías de procesado (extracción, filtrado, homogeneización a alta presión, hidrólisis enzimática, procesos fermentativos,…); además, se aplicarán herramientas avanzadas durante el desarrollo de los análogos fermentados, en las que se irán evaluando los metabolitos que se van generando (metabolómica) y los microorganismos productores de los mismos (metagenómica), que puedan ser responsables del perfil organoléptico del producto”.
Subraya que “la tendencia por los alimentos plant-based es imparable a nivel mundial”, y que “son diferentes los motivos que han propiciado estos cambios en el patrón de consumo, siendo los principales la sostenibilidad, la salud y el bienestar animal; esto se traduce en que, cuando una persona decide eliminar o disminuir el consumo de alimentos de origen animal, no suele hacerlo por rechazo a las características organolépticas de estos”.
Beatriz Pérez argumenta que “uno de los retos de la industria de la alimentación consiste en desarrollar alimentos análogos que emulen a los alimentos de referencia de origen animal; dicho contexto genera grandes oportunidades y enormes mercados potenciales que, sin embargo, para poder llegar a cumplir dichas expectativas de crecimiento deberán ir acompañados de avances tecnológicos significativos que den respuesta a estas necesidades”.
Y añade: “Los avances tecnológicos en el campo de los análogos cárnicos alcanzados en los últimos años han sido considerables pero no es el caso de los análogos lácteos, como la leche, el yogur o el queso; si bien en algunos casos se ha conseguido alcanzar características organolépticas semejantes, el perfil nutricional está muy lejos de asemejarse a los productos lácteos de origen animal”.
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Jornada Inspiradora EREA en Grañén: “La economía circular está en el ADN del territorio”
La localidad altoaragonesa de Grañén, en Los Monegros, acogió este pasado jueves, 15 de enero de 2026, la Jornada Inspiradora EREA, organizada por la Fundación Aragón Emprende. El título de la sesión fue “Revolución circular: el medio rural, protagonista del futuro sostenible”.
Se habló de “la sostenibilidad como oportunidad real para generar empleo, fijar población y ser económicamente rentables”. También se dijo que “la economía circular está en el ADN del territorio” y se incidió en “la importancia de la cooperación”.
Carlos Sampériz, alcalde de Grañén, y Jessica Fernández, directora gerente de la Fundación Aragón Emprende, inauguraron esta jornada, pensada para inspirar y tejer nuevas conexiones: “Queremos hacer que lo que pase en nuestros pueblos se vea y se escuche, y que Grañén, en este caso, sea un lugar que sirva como guía para otros”.
Los expertos participantes coincidieron en que “el ámbito rural tiene la economía circular en su ADN”, y en que “la sostenibilidad puede ayudar a revertir ciertas tendencias, como la despoblación”.
José Ángel Zabalegui, de CERCA Energía, señaló que “cuando una empresa invierte en una instalación fotovoltaica, que tiene una garantía de producción de más de veinticinco años, es que tiene la idea de quedarse, de permanecer en el territorio; ello conlleva contrataciones y una dinamización socioeconómica”.
Tres empresas de la zona —Hormigones Grañén, Ecomonegros y Envases Plásticos de Aragón (Enplater)— expusieron su modo de hacer las cosas, mostrando su apuesta por “una producción más verde y sostenible”.
Olga Cervera, gerente de Hormigones Grañén, aseguró que “trabajamos para controlar y reducir los principales recursos que consumimos, el agua y la electricidad; desde 2018 somos también gestores de residuos”.
Laura Marcén, cofundadora de Ecomonegros, explicó el proceso de recuperación de una variedad tradicional de trigo y su proyecto para reutilizar el excedente de producto: orientar el pan, que no se llega a vender, a la elaboración de migas. Dijo: “Es bueno que otras empresas vean que no pasa nada por ser verde, es decir, que se puede ser sostenible económicamente siendo sostenible medioambientalmente”.
Pere Coll, director de I+D+i de Enplater, defendió “el uso de los plásticos en la protección de los alimentos”, e insistió en que “la producción trata de ser lo más sostenible posible, reduciendo el peso del producto o utilizando un veinte por ciento de energía proveniente de placas fotovoltaicas”.
Los expertos, a modo de cierre, expusieron que “los retos del sector sólo pueden superarse mediante la cooperación: compartir experiencias, herramientas y formación”. Y subrayaron “la necesidad de educar en sostenibilidad desde las escuelas, para vencer la desconfianza, reducir el desconocimiento y favorecer cambios de mentalidad en empresas y ciudadanos”.












