El Consejo de Ministros ha aprobado esta semana, a propuesta del Ministerio de Agricultura, un real decreto por el que se crean la Mesa Nacional del Regadío y el Observatorio de la Sostenibilidad del Regadío. El Gobierno de España dice que era un compromiso que tenía con la Unión Europea, en el sentido de “establecer un mecanismo reglado de gobernanza del regadío; el observatorio se constituye como plataforma digital de apoyo a la mesa y al sector de la agricultura de regadío en España”.
La Mesa Nacional del Regadío tiene como finalidad “promover y facilitar la cooperación, consulta, análisis e intercambio de información entre las administraciones públicas y el resto de las partes interesadas, para facilitar la gobernanza y el desarrollo eficiente de la política de regadíos en España; asimismo, tendrá en cuenta singularmente los requisitos medioambientales de aplicación”.
El Observatorio de la Sostenibilidad del Regadío tendrá como misión “proporcionar información objetiva y relevante en materia de regadíos en beneficio de productores, organizaciones del sector y administraciones; e informará sobre la evolución de los principales indicadores relativos a la sostenibilidad económica, social y medioambiental de la agricultura de regadío en España, para contribuir a la transparencia y la confianza de la sociedad en general sobre este sector”.
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Unión de Uniones lamenta la falta de responsabilidad del Gobierno de España, derivando a las comunidades autónomas el control de los jabalíes
Unión de Uniones lamenta “la falta de contundencia del Gobierno de España en su respuesta a la crisis de la peste porcina africana y la falta de responsabilidad, al derivar a las comunidades autónomas la reducción del número de jabalíes”. Pide, además, reflexionar sobre la ubicación de laboratorios.
La citada organización profesional agraria insiste en la prevención y en la contención y erradicación del foco. En este sentido, pide “medidas contundentes y eficaces, como la reducción de fauna salvaje (jabalíes) o el vaciado de granjas de la zona afectada”.
Y añade: “Ya habrá tiempo de pedir responsabilidades a quien corresponda, si finalmente se llega a la conclusión de que ha sido un fallo de bioseguridad de un laboratorio”.
Considera que “habría que reflexionar sobre si la ubicación de las instalaciones de confinamiento biológico de las cepas de referencia es la más idónea”.
Cree que, “si hay un laboratorio que investiga la enfermedad y en pocos kilómetros a la redonda hay animales que pueden contagiarse, el peligro de epidemia es muchísimo mayor en caso de producirse un fallo de contención del virus”.













