El Comité Europeo de Empresas del Vino, o lo que es lo mismo la patronal europea de bodegas, ha celebrado asamblea, en la que ha elegido a Mauricio González Gordon como nuevo presidente de la entidad, en sustitución del francés Jean Marie Barillère. Mauricio González Gordon es el vicepresidente de la Federación Española del Vino y presidente de González Byass. En su primera intervención ha dicho que “estamos ante uno de los momentos más difíciles de las últimas décadas, y no puedo eludir mi responsabilidad; estoy comprometido con el sector vitivinícola y, junto con el equipo y todos los miembros del Comité, haré todo lo posible para superar estos desafíos con éxito”.
Mauricio González Gordon ha anunciado “la próxima elaboración de un plan estratégico, que recoja los retos fundamentales que el sector vitivinícola deberá afrontar en los próximos años y que pasan por impulsar su reputación y trabajar sobre los pilares de la sostenibilidad y la defensa del consumo moderado de vino como parte de un estilo de vida saludable y con un importante rol en la sociedad”. Ha repasado, además, “otros temas que serán clave a futuro como la digitalización, el impulso de la I+D+i, la alineación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y dos aspectos tradicionalmente importantes para el Comité: el marco regulatorio y legislativo vitivinícola, y el fomento del comercio internacional”.
La asamblea del Comité Europeo de Empresas del Vino ha dado la bienvenida a la Asociación Federal Austriaca de Comercio Agrícola y tenido un emotivo recuerdo para el pueblo ucraniano, por la guerra que se está librando en su territorio.
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Santa María la Mayor (el Pilar), apuesta de Zaragoza tras su conquista por Alfonso el Batallador
ALBERTO CEBRIÁN
La basílica del Pilar es uno de los iconos de Zaragoza. Está claro que no es un templo medieval, sino posterior. ¿Por qué se puede decir que fue clave para su existencia e, incluso, para la propia devoción a la Virgen el periodo en el que esta ciudad estuvo en manos del rey aragonés Alfonso el Batallador, que la conquistó en 1118?
La respuesta aparece en la novela histórica El Batallador y Granada, obra de quien suscribe, si bien se puede apuntar de forma breve que, hasta ese momento —comienzos del siglo XII—, la gran advocación en Zaragoza había sido la de Santa Engracia, aunque la madre de Jesucristo ya tenía su propio templo.
Éste era la iglesia de Santa María la Mayor, contigua a la domus romana en la que se encontraba la columna de jaspe —el pilar— vinculada, según la tradición cristiana, a la visita de la Virgen. Recuerden que en el año 2040 se cumplirá el segundo milenio de esa efemérides; ya hay carteles alusivos a ello en la basílica del Pilar.
Los citados inmuebles —iglesia y domus— estaban situados junto al río Ebro. El templo era de origen visigótico, el cual podía ser usado y visitado en tiempos de la Zaragoza islámica, llamada por entonces Saraqusta. Ha quedado dicho: podía ser usado y visitado en tiempos islámicos pero no restaurado, por lo que su estado de deterioro fue progresivo.
Cuando Alfonso el Batallador entró en la ciudad, y siendo obispo Pedro de Librana, se adoptaron varias decisiones: una de ellas fue consagrar la mezquita aljama como catedral, en honor a El Salvador en su Epifanía (las obras de remodelación tardarían varias décadas en llegar); recuperar y dignificar la iglesia de Santa María la Mayor; y levantar un templo que estuviese dedicado a María Magdalena.
Con el paso del tiempo, la devoción a la Virgen del Pilar fue en aumento. Felipe IV, en el siglo XVII, la instrumentalizó desde el punto de vista político, como elemento cohesionador de sus territorios, como escenificación de contar en sus dominios con el favor divino y como herramienta de lucha espiritual contra la Reforma protestante.
Tras la conquista de Zaragoza por Alfonso el Batallador, se habilitó un templo románico que tomó el relevo del visigótico; sin embargo, un incendio acaecido en el siglo XV obligó a afrontar la construcción de una nueva iglesia, que sería de estilo gótico-mudéjar y que no resultaría ser la definitiva.
La creciente devoción, ya citada antes, llevó en el siglo XVII a plantear levantar un inmueble mucho mayor. Debía rivalizar con la catedral de El Salvador pero no debía hacerlo en estilo gótico, sino siguiendo los nuevos cánones artísticos, ya que se había entrado en el periodo del Barroco.
El primer arquitecto que acometió esta empresa fue Francisco de Herrera el Mozo, completando la obra Ventura Rodríguez, que introdujo matices neoclásicos. Era el siglo XVIII. Los trabajos de construcción continuarían durante las centurias siguientes: XIX y XX, hasta quedar completamente rematada y tener la estampa actual.











