Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

domingo, 17 de octubre de 2021

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Así se recoge en el informe de la campaña 2019 que publica la Red Arax (Red Aragonesa de Cultivos Extensivos y Leguminosas) y la Unidad de Cultivos Herbáceos del Centro de Transferencia Agroalimentaria de Aragón (CTA).

Aragón incrementaba en 2019 en un 21 por ciento la superficie dedicada al cultivo del maíz, alcanzando las 99.777 hectáreas de terreno. La producción se situaba cerca del millón de toneladas.

La provincia de Huesca cultivaba algo más de 76.500 hectáreas, sumando los maíces de primera siembra y los de segunda cosecha.

Todas estas cifras sitúan a Aragón por detrás de Castilla y León en el ranking nacional de superficie dedicada al maíz. Hay que apuntar igualmente que este cultivo es el más representativo de los regadíos del Valle del Ebro.

Miguel Gutiérrez, responsable de la Unidad de Cultivos Herbáceos del Centro de Transferencia Agroalimentaria de Aragón, indica que, “no obstante, es un cultivo que atraviesa unos momentos complicados desde el punto de vista de la rentabilidad económica; es un problema que viene de lejos”.

Señala que “desde la campaña 2013-2014 nos estamos moviendo en una horquilla de precios que va desde los 170 hasta los 180 euros por tonelada, lo que obliga a los agricultores a alcanzar producciones superiores a las 10 toneladas por hectárea para poder cubrir los costes inherentes a un cultivo que requiere de grandes inversiones”.

Miguel Gutiérrez continúa diciendo que “la tecnología, agronomía, riego y fertilización han permitido en los últimos años incrementar de manera espectacular el rendimiento de este cultivo”.

Reconoce, sin embargo, que “la falta de agua en algunas campañas, los veranos calurosos (que dificultan una buena floración de la mazorca) y los problemas de sanidad vegetal (como la araña, que tuvo una fuerte incidencia en 2019 y que provocó una disminución de los rendimientos) hacen del maíz un cultivo de riesgo por su alta inversión”.

Con todo y con eso, Miguel Gutiérrez concluye que “es evidente que el maíz es necesario y esencial para la gestión económica de las explotaciones, para el movimiento del sector cooperativo y empresarial, y para equilibrar las cuentas globales del sector primario; en Aragón el agricultor sigue apostando por el maíz”.

La Red Arax y el Centro de Transferencia Agroalimentaria de Aragón apuntan igualmente que en 2019 se mantuvieron los porcentajes de maíz de primera siembra con respecto al rastrojero: 67.520 hectáreas frente a 32.258.

Miguel Gutiérrez apunta que “la provincia de Huesca albergó el 91 por ciento del maíz de segunda cosecha, por el gran peso que tiene el regadío a presión en su agricultura; en estos años está rotando con la cebada (con buenos precios y rendimientos en las últimas campañas) y con el guisante para congelado o para seco”.

Precisamente es esta alternancia la que está consolidando las cifras finales de la superficie de maíz en Aragón.

En estos momentos el territorio aragonés produce el 24 por ciento del maíz que se cosecha en España.

23 de marzo de 2020

Otras noticias

La Alianza Agroalimentaria Aragonesa debate sobre globalización y proximidad en alimentación

El relato de la agroalimentación. Entre la globalización y la proximidad” es el título de la sesión que la Alianza Agroalimentaria Aragonesa ha programado para este martes, 19 de octubre, en el CaixaForum de Zaragoza. Tendrá lugar a las 18:30 horas. Esta sesión forma parte del ciclo “Verde que te quiero verde”, que organiza la Alianza citada.

Los participantes de este evento hablarán sobre agricultura y geopolítica agroalimentaria (implicaciones para España) y sobre cómo contar la internacionalización y la proximidad agroalimentaria. Se dará una vuelta a la España agroalimentaria y gastronómica.

La Alianza Agroalimentaria Aragonesa realiza la siguiente introducción sobre esta sesión:

El sector agrario y los alimentos ya estaban globalizados cuando se comenzó a aplicar el término globalización (hacia los años 80) ya que el comercio de alimentos, los flujos financieros y el desplazamiento de la mano de obra para las campañas agrícolas existen desde hace siglos.

Sin embargo, desde finales del siglo XX el proceso de la globalización o la internacionalización se ha acelerado, también en la agroalimentación, y hoy nuestros alimentos pueden comercializarse en casi todas las partes del mundo.

Frente a ello, la sostenibilidad ambiental y practicar una dieta más equilibrada nos recomiendan, cada vez más, consumir productos de temporada y de proximidad, buscar el origen de los alimentos y conocer cuáles son sus campañas”.

15 de octubre de 2021 |
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