El Instituto de Agricultura Sostenible (IAS), del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y la Universidad de Granada han unido fuerzas para desarrollar el primer satelitoma de trigo harinero, el mapa genético de las secuencias repetidas de ADN, también conocidas como ADN satélite. Lo presentan como “un importante avance hacia el desarrollo de variedades de trigo más resistentes ante el calentamiento global”.
Argumentan que “conocer cómo los cromosomas se relacionan durante la meiosis, un proceso fundamental en la reproducción de plantas, contribuirá a desarrollar variedades de trigo mejor adaptadas a la falta de agua y a las altas temperaturas”.
Consideran que este avance científico es muy relevante, dado que “el trigo es uno de los cultivos más importantes a nivel mundial; supone el veinte por ciento de las calorías consumidas diariamente y es una fuente de proteínas esencial”.
Añaden que “se estima que la demanda de trigo será un sesenta por ciento superior en 2050 debido al crecimiento de la población mundial, aunque lamentablemente la producción podría disminuir un veintisiete por ciento en el futuro por las altas temperaturas y la escasez de agua”.
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El proyecto LAIKcA, liderado por el CITA de Aragón, ha estudiado cómo conocer mejor las necesidades hídricas de los cultivos y planificar el regadío
El CITA de Aragón ha liderado el proyecto LAIKcA, cuyo objetivo ha sido “mejorar la estimación de las necesidades hídricas de los cultivos y la planificación del regadío en grandes extensiones de cultivo, y todo ello en un contexto de cambio climático”. Se han obtenido “los primeros resultados y se ha desarrollado una metodología orientada a la citada mejora”. La investigación se ha desarrollado en dos grandes zonas regables del valle medio del Ebro: el sistema del Canal de Monegros y el Fielato de Zaidín, que suman cincuenta y tres comunidades de regantes. El CITA de Aragón incide en que “la evolución del clima, la introducción de nuevas variedades, los cambios en las fechas de siembra y recolección, y la transformación de los modelos productivos hacen necesario revisar los parámetros de riego para adaptarlos a la situación agroclimática y de mercado actual”.













