Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

miércoles, 27 de octubre de 2021

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Investigadores del Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC), Estación Experimental de Aula Dei (EEAD-CSIC) y Universidad de Zaragoza han establecido las pautas principales de evolución del paisaje pirenaico. Esta investigación se ha basado en dos factores presentes desde hace milenios en la cordillera: La actividad de pastores trashumantes y los monumentos megalíticos.

El estudio ha determinado cuáles han sido los momentos críticos de transformación del paisaje pirenaico.

Ha utilizado información arqueológica e histórica que, a su vez, se ha complementado con datos procedentes de los sedimentos acumulados en lagos de alta montaña (incluyendo polen) y con un complejo análisis estadístico.

Según los investigadores, el desarrollo de la ganadería de montaña tiene un importante papel ecológico, hidrológico y geomorfológico, ya que, a medida que en el Pirineo aumentaron los rebaños, creció también la necesidad de contar con mayores zonas de pastos.

Así, la transformación de amplias zonas de bosque en pastos para su aprovechamiento estival contribuyó de manera decisiva a configurar el actual paisaje de montaña.

La pregunta fundamental que se ha planteado el equipo a la hora de explicar la evolución del paisaje en las áreas de montaña es cuándo se ha producido la deforestación y la expansión de los pastos de aprovechamiento estival: “¿Se produjo en fechas tempranas (prehistóricas), o bien está directamente relacionada con el desarrollo posterior de la trashumancia?”.

Para los investigadores, ésta es una pregunta crítica cuya respuesta permitiría entender mejor los cambios en la cubierta vegetal y sus consecuencias hidrológicas y geomorfológicas.

Más recientemente se han planteado otra pregunta que es, en parte,
complementaria: “¿Puede la distribución espacial de los monumentos megalíticos informar acerca de las pautas del pastoreo en los momentos iniciales de la ganadería en montaña?”.

Mediante el estudio de la distribución de los monumentos megalíticos (136 dólmenes y 259 círculos de piedras) en el Pirineo occidental aragonés, se han identificado algunas pautas básicas de la gestión ganadera durante el Neolítico y la Edad del Bronce, y los rasgos de una deforestación temprana.

Los resultados obtenidos han permitido elaborar un mapa de probabilidades de presencia o ausencia de estos monumentos que permite deducir cuáles eran las áreas de pastoreo preferentes.

Su distribución muestra que los pastores prehistóricos seguían pautas de gestión muy parecidas a las actuales, con utilización de los pastos en dos pisos o ambientes altitudinales contrastados:

– Áreas bajas y accesibles, de suaves pendientes y próximas a cursos fluviales, hacia donde conducían al ganado desde el mes de mayo.

– Zonas de pastos más elevadas que probablemente se aprovechaban desde el mes de julio hasta finales de agosto.

El estudio expone varias conclusiones:

Estos primeros desplazamientos ganaderos prehistóricos tuvieron una escasa influencia en los cambios del paisaje.

El momento verdaderamente explosivo para la trashumancia en Aragón tuvo lugar mucho tiempo después, en los siglos XII y XIII, cuando se produjo la gran deforestación del piso subalpino, afectando sobre todo a los bosques situados a entre 1.500 y 2.100 metros de altitud.

Esta deforestación, muy rápida y probablemente poco organizada, se refleja con claridad en la presencia de niveles de cenizas en los sedimentos de lagos pirenaicos (debido a incendios del bosque), el aumento de la erosión y de la frecuencia de avenidas fluviales, así como un cambio radical en la composición del polen detectado en esos lagos: Se reduce mucho la proporción de polen arbóreo y aumenta el de las especies propias de los pastos.

La deforestación alcanzó su máxima extensión a lo largo del siglo XVIII, cuando se inicia la decadencia de la trashumancia y el progresivo descenso en el número de rebaños y de ovejas.

Actualmente, aunque existen todavía ganaderos trashumantes que mantienen la vieja tradición, los censos ganaderos (especialmente el lanar) se han reducido muy sustancialmente en las últimas décadas.

Ello explica la actual recolonización del bosque en los pastos de verano, un proceso cuyas consecuencias hidrológicas y geomorfológicas son aún incipientes pero muy importantes, en particular en todo lo relacionado con la acumulación y fusión de nieve en invierno y primavera”.

28 de agosto de 2020

Otras noticias

Nace Culturfungi, para combinar producción de setas y gestión forestal

Se ha presentado en San Martín de la Virgen del Moncayo, en la comarca zaragozana de Tarazona y el Moncayo, el proyecto de cooperación Culturfungi, que lleva por título “Cultivo sostenible tecnológico de hongos sobre sustratos micoselvícolas y desarrollo de modelos de valorización con impacto social”. El objetivo es “promover el cultivo sostenible y ecológico de setas y hongos en Aragón sobre sustratos micoselvícolas disponibles, tanto en espacios naturales forestales como en invernadero”.

El proyecto tiene una duración de cuatro años (hasta 2024) y su presupuesto es de 150.000 euros. Se van a llevar a cabo actividades en el Parque Micológico de Albarracín, en el Moncayo, y en la Peña Oroel. Con su puesta en marcha se contribuirá a “mejorar la gestión de las explotaciones forestales desde un punto de vista ambiental y económico, promoviendo un modelo de gestión forestal multifuncional, que integre el recurso micológico y se oriente a la producción de setas y a la conservación de la diversidad micológica y de sus funciones ecológicas”.

También se trabajará para “mejorar el aprovechamiento de los recursos forestales de Aragón y la abundancia y diversidad de sistemas productores de hongos silvestres de interés socioeconómico, nutricional y medicinal”; y se promoverá la “producción ecológica de hongos con valor añadido y sus productos transformados en Aragón, y su comercialización”.

Además, “se ofrecerá a la cadena de producción agroalimentaria una nueva fuente de proteína saludable, cuya producción generará un bajo impacto ambiental”. Con el proyecto se pretende “desarrollar modelos de desarrollo rural sostenibles, con impacto social y medioambiental”, y ofrecerá “una alternativa de producción en los entornos rurales que permita tanto mejorar las rentas agrarias de los agricultores como ofrecer alternativas de emprendimiento que fijen población”.

En Culturfungi se va a “innovar en el cultivo de hongos en granja en Aragón, a través de la incorporación de nuevas especies de hongo con valor añadido, y en el desarrollo y consolidación de una estrategia regional de gestión del recurso micológico”. El proyecto también va a facilitar la inserción laboral de colectivos con dificultades especiales.

El proyecto está coordinado por el Centro Especial de Empleo Gardeniers de ATADES, y financiado por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER) y el Gobierno de Aragón. El grupo de cooperación está formado por ocho miembros, de los cuales tres son beneficiarios: el Centro Especial de Empleo Gardeniers de ATADES, QILEX Consultora Forestal y la Sociedad Cooperativa Agraria San Atilano. El proyecto cuenta con dos centros de investigación: Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA) y Universidad de Zaragoza (UNIZAR). Y hay tres entidades asociadas: Grupo ASOMO, Ayuntamiento de Tarazona y Ayuntamiento de Jaca. Además, apoyan el proyecto la Fundación Solidaridad Carrefour y el Ayuntamiento de San Martín de Vera del Moncayo.

26 de octubre de 2021 |
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