El Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA) publica el tercer libro de la serie “Legumbres y hortalizas tradicionales de Teruel conservadas en el Banco de Germoplasma Hortícola de Zaragoza (BGHZ-CITA)” escrito por la investigadora Cristina Mallor. Se cierra así la colección dedicada a las variedades turolenses. Este tercer libro gira en torno a los cultivos de especies hortícolas de Teruel que no tuvieron cabida en los otros dos volúmenes de la serie y que trataron sobre legumbres y sobre cucurbitáceas y solanáceas. En este tercer volumen aparecen catorce cultivos pertenecientes a seis familias botánicas: Alliaceae (cebolla y puerro), Apiaceae o Umbelliferae (apio, zanahoria y chirivía) Asteraceae o Compositae (escarola, cardo y lechuga), Boraginaceae (borraja), Brassicaceae o Crudiferae (col de hoja, repollo y coliflor) y Chenopodiaceae (acelga y espinaca). El trabajo que se presenta en esta publicación ha sido realizado en el marco del proyecto “HortalizaTE. Hortalizas y legumbres tradicionales de Teruel: caracterización, evaluación y valorización”. Tiene el objetivo general de “promover el cultivo de variedades tradicionales de hortalizas y legumbres de Teruel como una alternativa viable para el territorio”.
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El proyecto LAIKcA, liderado por el CITA de Aragón, ha estudiado cómo conocer mejor las necesidades hídricas de los cultivos y planificar el regadío
El CITA de Aragón ha liderado el proyecto LAIKcA, cuyo objetivo ha sido “mejorar la estimación de las necesidades hídricas de los cultivos y la planificación del regadío en grandes extensiones de cultivo, y todo ello en un contexto de cambio climático”. Se han obtenido “los primeros resultados y se ha desarrollado una metodología orientada a la citada mejora”. La investigación se ha desarrollado en dos grandes zonas regables del valle medio del Ebro: el sistema del Canal de Monegros y el Fielato de Zaidín, que suman cincuenta y tres comunidades de regantes. El CITA de Aragón incide en que “la evolución del clima, la introducción de nuevas variedades, los cambios en las fechas de siembra y recolección, y la transformación de los modelos productivos hacen necesario revisar los parámetros de riego para adaptarlos a la situación agroclimática y de mercado actual”.













