Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

miércoles, 27 de octubre de 2021

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miércoles, 27 de octubre de 2021

Es lo que se ha estudiado en el proyecto europeo VISCA, en el que participa el IRTA de Cataluña. Ha desarrollado una aplicación para ayudar a los productores de viña a gestionar de mejor manera las incertidumbres climáticas, y así minimizar los costes y los riesgos. Todo ello a través de un mejor manejo de la producción.

Y es que, como se explica desde el IRTA, la viña es uno de los cultivos más afectados por el cambio climático, dado que el aumento de las temperaturas y el incremento de lluvias fuertes y sequías extremas repercuten en los niveles de producción y en la calidad de la uva (y por tanto del vino).

Joan Girona, investigador del IRTA, dice que “el aumento de las temperaturas provoca que la uva madure muy rápido desde un punto de vista fisiológico, y eso incrementa la cantidad de azúcares que contiene; pero fenológicamente el fruto está todavía muy verde y le faltan gustos y aromas, que son precisamente los parámetros que definen un buen vino”.

Añade que en el proyecto VISCA se ha desarrollado una aplicación que permite al agricultor tomar mejores decisiones; se trata de un programa que funciona en ordenadores y dispositivos móviles en el que el agricultor introduce información de manera regular y puede prever, con las condiciones meteorológicas a medio plazo, cuáles serán las necesidades reales de la viña.

De esa forma puede anticiparse y tomar mejores decisiones, como por ejemplo gestionar de forma más eficiente el riego, el clareo de uvas, podas selectivas en verano u organizar todo el sistema de cosecha para que esté a punto para un día en concreto.

Uno de los puntos clave de la aplicación es que “incorpora una técnica ajustada y afinada por el IRTA para controlar y mitigar la afección de plagas y enfermedades en viña debido a las condiciones meteorológicas más extremas, cada vez más comunes en los últimos años”.

Se trata del crop forcing, que fuerza el rebrote de la viña en una época más tardía de lo habitual. El IRTA indica que eso, además de prevenir enfermedades en el cultivo, consigue una mejor calidad del fruto.

Este método consiste en podar la viña en junio, para hacer que la planta rebrote de nuevo en una época más tardía de lo habitual.

De esta manera se consigue que el cultivo no sufra las consecuencias de las inclemencias meteorológicas de la primavera, estación en la que una combinación de lluvias y calor favorece la aparición de plagas y enfermedades como el mildiu, un hongo que este año ha provocado pérdidas de hasta el 80 por ciento en el sector vitivinícola catalán.

2 de octubre de 2020

Otras noticias

Nace Culturfungi, para combinar producción de setas y gestión forestal

Se ha presentado en San Martín de la Virgen del Moncayo, en la comarca zaragozana de Tarazona y el Moncayo, el proyecto de cooperación Culturfungi, que lleva por título “Cultivo sostenible tecnológico de hongos sobre sustratos micoselvícolas y desarrollo de modelos de valorización con impacto social”. El objetivo es “promover el cultivo sostenible y ecológico de setas y hongos en Aragón sobre sustratos micoselvícolas disponibles, tanto en espacios naturales forestales como en invernadero”.

El proyecto tiene una duración de cuatro años (hasta 2024) y su presupuesto es de 150.000 euros. Se van a llevar a cabo actividades en el Parque Micológico de Albarracín, en el Moncayo, y en la Peña Oroel. Con su puesta en marcha se contribuirá a “mejorar la gestión de las explotaciones forestales desde un punto de vista ambiental y económico, promoviendo un modelo de gestión forestal multifuncional, que integre el recurso micológico y se oriente a la producción de setas y a la conservación de la diversidad micológica y de sus funciones ecológicas”.

También se trabajará para “mejorar el aprovechamiento de los recursos forestales de Aragón y la abundancia y diversidad de sistemas productores de hongos silvestres de interés socioeconómico, nutricional y medicinal”; y se promoverá la “producción ecológica de hongos con valor añadido y sus productos transformados en Aragón, y su comercialización”.

Además, “se ofrecerá a la cadena de producción agroalimentaria una nueva fuente de proteína saludable, cuya producción generará un bajo impacto ambiental”. Con el proyecto se pretende “desarrollar modelos de desarrollo rural sostenibles, con impacto social y medioambiental”, y ofrecerá “una alternativa de producción en los entornos rurales que permita tanto mejorar las rentas agrarias de los agricultores como ofrecer alternativas de emprendimiento que fijen población”.

En Culturfungi se va a “innovar en el cultivo de hongos en granja en Aragón, a través de la incorporación de nuevas especies de hongo con valor añadido, y en el desarrollo y consolidación de una estrategia regional de gestión del recurso micológico”. El proyecto también va a facilitar la inserción laboral de colectivos con dificultades especiales.

El proyecto está coordinado por el Centro Especial de Empleo Gardeniers de ATADES, y financiado por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER) y el Gobierno de Aragón. El grupo de cooperación está formado por ocho miembros, de los cuales tres son beneficiarios: el Centro Especial de Empleo Gardeniers de ATADES, QILEX Consultora Forestal y la Sociedad Cooperativa Agraria San Atilano. El proyecto cuenta con dos centros de investigación: Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA) y Universidad de Zaragoza (UNIZAR). Y hay tres entidades asociadas: Grupo ASOMO, Ayuntamiento de Tarazona y Ayuntamiento de Jaca. Además, apoyan el proyecto la Fundación Solidaridad Carrefour y el Ayuntamiento de San Martín de Vera del Moncayo.

26 de octubre de 2021 |
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