El número 289 de la revista La Tierra (de la agricultura y la ganadería), que edita la organización profesional agraria UPA, publica un artículo editorial que lleva por título “La PAC es nuestra, que no nos la roben”. El artículo es éste:
“¡Cuántas veces! ¡Cuántas pancartas en tantas manifestaciones! ¡Cuántas ocasiones en mesas de negociación! Durante tantos y tantos años, hemos denunciado las injusticias de la Política Agraria Común (PAC), el despropósito de un reparto sin sentido de recursos públicos aportados por toda la población de la Unión Europea, con un porcentaje mínimo de beneficiarios absorbiendo la mayor parte de las ayudas, mientras al colectivo mayoritario de pequeñas y medianas explotaciones familiares apenas les llegaban las migajas de la que aún hoy sigue presumiendo de ser la más común de las políticas comunes de la Unión Europea.
En la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos fuimos los primeros en desnudar a los cazaprimas, en reclamar ¡modulación, ya! hace más de treinta años, hartos de comprobar, campaña tras campaña, que condes, duquesas y banqueros, y hasta los campos de golf se llevaban la mayor parte de las ayudas que correspondían al campo español, en muchas ocasiones por ser propietarios de tierras que ni siquiera se sembraban.
De poco nos valían las grandes cifras de las que se ufanaban los gobiernos de turno para demostrar que España se convirtió enseguida, tras su incorporación a la Unión Europea, en uno de los principales perceptores de fondos de la PAC. Faltaría más, teniendo en cuenta nuestra dimensión territorial y capacidad productiva. Pero el problema nunca ha sido el monto total, sino el reparto injusto y las incoherencias políticas que perjudicaban a aquellos que más apoyo necesitábamos.
Por eso ahora, en las puertas de una nueva PAC, debemos gritar alto y fuerte que la Política Agraria Común es nuestra, de todas y todos los ciudadanos europeos, no sólo de los profesionales del sector agrario, y reivindicar como éxitos propios las señales que apuntan hacia un camino más social y más justo, en el que la preocupación fundamental ya no sea cuánto dinero público más se llevan los que más tienen sino avanzar en sostenibilidad real, priorizar las ayudas a los verdaderos profesionales del sector, reconocer el papel estratégico de las mujeres en la agricultura y la ganadería, incentivar el relevo generacional, y poner un techo real y efectivo al máximo de ayudas por perceptor.
Todas ellas son reivindicaciones históricas de UPA, que nos alegra ver reflejadas en la legislación europea y nacional, aunque somos conscientes de que queda mucho camino por recorrer y no podemos quedarnos tranquilos. La PAC es nuestra, que nadie lo dude. Pero debemos estar muy vigilantes para que nadie nos la robe. Garantizar que no se repita, como tantas otras veces, aquello de que quien hace la ley, hace la trampa, en cuanto a los techos máximos de ayudas. Controlar desde la presión sindical que todas las administraciones autonómicas respeten en su integridad los criterios de la nueva PAC y el plan estratégico aprobado para su aplicación en España.
Y, sobre todo, que verdaderamente, dentro de unos años, la realidad demuestre que están cambiando las cosas, con más jóvenes en el campo, hombres y mujeres, al frente de explotaciones sostenibles, eficientes y rentables, que cobren precios justos por sus productos y devuelvan a la sociedad, en forma de alimentos de calidad procedentes de un medio rural vivo, el apoyo que reciben a través de ayudas públicas como las que llegan desde la PAC”.
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El X Foro Nacional de Desarrollo Rural aborda en Zaragoza la importancia de ganar dimensión en la empresa y de planificar el patrimonio familiar y agrario
Las dos primeras mesas técnicas del X Foro Nacional de Desarrollo Rural han abordado en el salón de actos de Feria de Zaragoza este miércoles, 11 de febrero de 2026, la “Geopolítica de los sistemas agroalimentarios” y la “Planificación fiscal y patrimonial en la empresa agraria”. Se ha incidido en la importancia de ganar dimensión empresarial y de planificar el patrimonio familiar y agrario.
El mundo de la empresa ha estado representado por Ángel Vallín, director comercial de Frutaria y Frutaria Innovación. Ha hablado sobre “la apuesta de esta firma por la innovación varietal, primando el sabor de la fruta, con la idea de activar su consumo a través del gusto, sin olvidar la buena apariencia del producto”.
Ha indicado que “el consumo de fruta ha sufrido un retroceso, motivado, según dicen los propios consumidores, por el precio, percepción negativa de su calidad y exceso de competencia de otros productos en los lineales”. Por ello, “es importante revertir la tendencia, para lo que es fundamental el concurso de la excelencia en la producción”.
Ignacio Atance, director del Servicio de Estudios de la Fundación Grupo Cajamar, ha analizado, por su parte, cómo está el sector agroalimentario en el momento presente. Dice que “la situación macroeconómica no es un problema hoy en día; otra cosa es cuando descendemos a la microeconomía, en la que encontramos explotaciones envejecidas, con problemas formativos y con elevados costes laborales”.
Indica que “hay que ganar dimensión empresarial, ya que la falta de tamaño no nos puede condicionar; la integración permite aumentar la estabilidad”. Añade a ello que “el carácter internacional de una firma, tanto en los suministros como en las ventas, ayuda a afrontar los retos actuales y futuros, aunque hay que tener en cuenta el oportuno cuidado con el riesgo-país de cada Estado”.
El gerente comercial de Negocio Agroalimentario de Ibercaja, José Antonio Domínguez, ha coordinado la mesa técnica sobre “Planificación en la empresa agraria”, enlazando con lo apuntado anteriormente, en el sentido de que “estamos obligados en las explotaciones agrarias a aumentar en tamaño, lo cual debe contar con una buena planificación”.
Se ha incidido mucho en ese término: planificación. Ésta debe ser financiera pero también fiscal, patrimonial y a la hora de acometer el relevo generacional. Y no debe improvisarse, sino que se debe recabar información, analizarla y reflexionar sobre ello para una adecuada toma de decisiones.
Juan Linares, director de la Asesoría Fiscal de Ibercaja, se ha centrado en el proceso de transmisión de una explotación agraria de una generación a otra. Ha dicho que “es algo que se debe planificar con perspectiva y a largo plazo”.
Recomienda a padres e hijos a hablar, teniendo en cuenta la esperanza de vida actual, la vocación de los herederos,… Y aconseja introducir buenas dosis de meditación al respecto. Es rotundo al afirmar que “los beneficios no sólo serán económicos, sino que además redundará en algo muy importante: la paz familiar”.















