Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

domingo, 11 de octubre de 2026

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Dos Fondillón (de la D.O. Alicante) reciben el Premio Alimentos de España al Mejor Vino 2020

El Ministerio de Agricultura ha concedido el Premio Alimentos de España al Mejor Vino 2020 al Gran Reserva Fondillón Brotons 1964, de Brotons Vinos y Aceites, de la localidad de Pinoso (Alicante); y al Fondillón 50 Años “Siempre te esperaré”, de Bodegas Monóvar, de Villena (Alicante). Ambos vinos pertenecen a la Denominación de Origen Alicante. El Fondillón es un vino dulce de ese territorio elaborado con uva de la variedad Monastrell.

La descripción que se hace desde el Ministerio de Agricultura de ambos vinos y bodegas es la siguiente:

GRAN RESERVA FONDILLÓN BROTONS 1964

“El vino Gran Reserva Fondillón Brotons 1964, de Brotons Vinos y Aceites, de Pinoso (Alicante) está elaborado con uvas de la variedad Monastrell al cien por cien, mediante una elaboración completamente artesanal, mediante el pisado tradicional de la uva y prensado a mano.

Su crianza se ha realizado en toneles centenarios de roble español hasta alcanzar su total madurez como Fondillón.

Fundada en 1950 por Francisco Brotons Alfonso, la empresa Brotons Vinos y Aceites comienza en 1990 una importante transformación para ampliar y modernizar sus instalaciones, sin renunciar al carácter tradicional en la elaboración de los vinos de Alicante, una de las claves para conseguir un producto de gran calidad”.

FONDILLÓN 50 AÑOS “SIEMPRE TE ESPERARÉ”

“El vino Fondillón 50 Años “Siempre te esperaré”, de Bodegas Monóvar (MG Wines Group), también está elaborado con uvas de la variedad Monastrell al cien por cien.

Este vino, que ha envejecido en toneles monoveros centenarios construidos en el siglo XIX con roble americano salvaje, tiene su origen en uvas sobremaduradas en cepas viejas, situadas en las laderas soleadas del valle del Vinalopó.

Procede de una meticulosa selección de las soleras de más de medio siglo de antigüedad que atesora Bodegas Monóvar, lo que le otorga una gran personalidad.

Bodegas Monóvar se encuentra situada en el municipio alicantino de Villena, flanqueada por la Laguna de Salinas y el Valle del Mañán, en una zona montañosa de bosques y encinas.

Esta bodega tiene la reserva más importante de Fondillón del mundo, conservado en grandes toneles con más de un siglo de antigüedad”.

30 de julio de 2020

Otras noticias

Santa María la Mayor (el Pilar), apuesta de Zaragoza tras su conquista por Alfonso el Batallador

ALBERTO CEBRIÁN

La basílica del Pilar es uno de los iconos de Zaragoza. Está claro que no es un templo medieval, sino posterior. ¿Por qué se puede decir que fue clave para su existencia e, incluso, para la propia devoción a la Virgen el periodo en el que esta ciudad estuvo en manos del rey aragonés Alfonso el Batallador, que la conquistó en 1118?

La respuesta aparece en la novela histórica El Batallador y Granada, obra de quien suscribe, si bien se puede apuntar de forma breve que, hasta ese momento —comienzos del siglo XII—, la gran advocación en Zaragoza había sido la de Santa Engracia, aunque la madre de Jesucristo ya tenía su propio templo.

Éste era la iglesia de Santa María la Mayor, contigua a la domus romana en la que se encontraba la columna de jaspe —el pilar— vinculada, según la tradición cristiana, a la visita de la Virgen. Recuerden que en el año 2040 se cumplirá el segundo milenio de esa efemérides; ya hay carteles alusivos a ello en la basílica del Pilar.

Los citados inmuebles —iglesia y domus— estaban situados junto al río Ebro. El templo era de origen visigótico, el cual podía ser usado y visitado en tiempos de la Zaragoza islámica, llamada por entonces Saraqusta. Ha quedado dicho: podía ser usado y visitado en tiempos islámicos pero no restaurado, por lo que su estado de deterioro fue progresivo.

Cuando Alfonso el Batallador entró en la ciudad, y siendo obispo Pedro de Librana, se adoptaron varias decisiones: una de ellas fue consagrar la mezquita aljama como catedral, en honor a El Salvador en su Epifanía (las obras de remodelación tardarían varias décadas en llegar); recuperar y dignificar la iglesia de Santa María la Mayor; y levantar un templo que estuviese dedicado a María Magdalena.

Con el paso del tiempo, la devoción a la Virgen del Pilar fue en aumento. Felipe IV, en el siglo XVII, la instrumentalizó desde el punto de vista político, como elemento cohesionador de sus territorios, como escenificación de contar en sus dominios con el favor divino y como herramienta de lucha espiritual contra la Reforma protestante.

Tras la conquista de Zaragoza por Alfonso el Batallador, se habilitó un templo románico que tomó el relevo del visigótico; sin embargo, un incendio acaecido en el siglo XV obligó a afrontar la construcción de una nueva iglesia, que sería de estilo gótico-mudéjar y que no resultaría ser la definitiva.

La creciente devoción, ya citada antes, llevó en el siglo XVII a plantear levantar un inmueble mucho mayor. Debía rivalizar con la catedral de El Salvador pero no debía hacerlo en estilo gótico, sino siguiendo los nuevos cánones artísticos, ya que se había entrado en el periodo del Barroco.

El primer arquitecto que acometió esta empresa fue Francisco de Herrera el Mozo, completando la obra Ventura Rodríguez, que introdujo matices neoclásicos. Era el siglo XVIII. Los trabajos de construcción continuarían durante las centurias siguientes: XIX y XX, hasta quedar completamente rematada y tener la estampa actual.

9 de octubre de 2026 |
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