Se ha reunido la Comisión Permanente de la Comisión del Agua de Aragón, aprobándose la designación de los integrantes de las ponencias de la Mesa de Diálogo del Agua. Son once integrantes que van a estar presididos por Eugenio Nadal. Le acompañan Javier Mozota, Darío Villagrasa, Álvaro Enrech, José Manuel Penella, Fernando Luna, Charo Jiménez, Joaquín Palacín, Luis Tirado, Julián Ezquerra y Jesús Ángel Lamuela.
El Gobierno de Aragón indica que “las ponencias van a ser el elemento de articulación de la Mesa de Diálogo del Agua, y servirán para asesorar al pleno de la Comisión del Agua (compuesto por 68 miembros) en la toma de decisiones, que a su vez serán elevadas al Gobierno de Aragón y a la Administración General del Estado”.
El consejero de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente del Gobierno de Aragón, Joaquín Olona, ha apuntado que “hoy damos el primer paso formal en relación con la Mesa de Diálogo del Agua, que tiene por objeto revisar el Pacto del Agua de Aragón en lo que se refiere a las obras hidráulicas pendientes de ejecución y que son fundamentales para el futuro inmediato de Aragón”.
Ha dicho igualmente que el Gobierno de Aragón promueve la Mesa con la intención de alcanzar el máximo consenso posible entre los agentes implicados de este territorio: “Debemos abandonar la línea de la judicialización; no tiene sentido que en obras cuya competencia y ejecución corresponden al Gobierno de España seamos nosotros mismos los que creemos los problemas”.
Joaquín Olona añade que “estamos ante el inicio de un proceso complejo pero Aragón siempre ha sido capaz de alcanzar el acuerdo en aquellas cuestiones de las que depende su propio futuro”.
Además del presidente del Instituto Aragonés del Agua (Joaquín Olona), componen la Comisión Permanente de la Comisión del Agua:
– Luis Tirado de Seo-Birdlife en representación de las organizaciones ecologistas.
– Pablo Castán de ADELPA en representación de las entidades afectadas.
– Francisco Santolaria de la Federación Aragonesa de Municipios, Comarcas y Provincias.
– David Solano de UAGA-COAG en representación de las organizaciones agrarias.
– José Fernando Luna de CEOE Aragón en representación de las industrias.
– Eugenio Nadal en representación de los expertos.
– José Luis Castellano y Javier Lorén en representación de la Administración autonómica.
– César Trillo de la Federación de Comunidades de Regantes de la Cuenca del Ebro.
– Dolores Fornals, directora del Instituto Aragonés del Agua.
– Y en representación de los grupos políticos: Silvia Gimeno del PSOE, Miguel Ángel Navarro del PP, Rosa Borderías de Ciudadanos, Charo Giménez de Podemos, Joaquín Palacín de CHA, Ángel Ignacio Larraz de Vox, Jesús Guerrero del PAR y Álvaro Sanz del Grupo Mixto.
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X FNDR: “La agricultura debe aprovechar la revolución tecnológica que está viviendo pero precisará de profesionales formados y con capacidades”
“La tecnología, en forma de inteligencia artificial y robótica, se presenta como una herramienta y una oportunidad para el agro y el medio rural; no obstante, va a precisar de profesionales formados y con capacidades”. De ello se habló en el X Foro Nacional de Desarrollo Rural, celebrado en Zaragoza hace algunas semanas, en el marco de la Feria Internacional de Maquinaria Agrícola (FIMA).
La cuarta mesa técnica llevó por título “Agenda tecnológica, nuevos técnicos y nuevas tecnologías en el medio rural”. Fue coordinada por Javier García Ramos, catedrático de la Escuela Politécnica Superior de Huesca. Participaron Gonzalo Martín, Chief Product & Strategy Officer de Hispatec Agrointeligencia; Fernando Cuervo, director general de KUHN Ibérica; y Constantino Valero, catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid.
La carta de presentación del X Foro Nacional de Desarrollo Rural apuntaba que “los nuevos técnicos están llamados a acompañar a quienes tomen las riendas de una explotación agraria”, y citaba la innovación, mecanización avanzada y digitalización como “los pilares de una agricultura más eficiente y sostenible, capaz de responder a los retos del presente sin comprometer las necesidades del futuro”.
En cuanto a la inteligencia artificial, Constantino Valero reconoció “la existencia de una burbuja, generada por parte del consumidor y del mundo académico, con muy numerosos eventos vinculados a esta tecnología”.
Gonzalo Martín incidió en eso, en que “se está magnificando todo lo relacionado con la inteligencia artificial” y en que “será una tecnología más: primero se ha de asentar y, luego, ya se verá qué valor añadido aporta”. Añadió que “sí es cierto que la generativa sí podrá tener recorrido en el sector agrario”.
Respecto a los datos, apuntó que “las máquinas pueden tomarlos de forma masiva; el nivel siguiente será el de su interpretación, para lo que es preciso que entre en juego la formación”. Indicó que “el ser humano siempre vencerá a la inteligencia artificial pero, para que ello ocurra, debe haber un soporte de información suficiente y una interpretación oportuna; por tanto, es necesario tener capacidades profesionales”.
Fernando Cuervo se detuvo en el campo de la robótica. A él le gusta hablar más de máquinas inteligentes que de robots. Dijo que “no podemos caer en decir que la robótica sustituirá a la mano de obra; sí pasará eso en casos de baja cualificación pero se precisará de un elevado grado de automatización y se necesitará personal muy especializado”.
Concluyó que “la tecnología ha de permitir afrontar la complejidad creciente de las explotaciones agrarias, a las que se exige más productividad y rendimiento, y ello de forma eficiente y sostenible”. Añadió que “todo lo tecnológico debe servir para que el trabajo del agricultor y del ganadero sea más sencillo”.
En esta mesa técnica de debate sobre “Agenda tecnológica, nuevos técnicos y nuevas tecnologías en el medio rural” se emplazó a la próxima edición de la Feria Internacional de Maquinaria Agrícola (FIMA), la de 2028, para ver qué ofrecen las empresas en inteligencia artificial y robótica.
Como conclusión y atendiendo a la reflexión realizada por Jesús Betrán, decano del Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Aragón, Navarra y País Vasco, “la agricultura vive una gran revolución tecnológica que puede mejorar la capacidad productiva y facilitar la vida en el medio rural; sin embargo, está creando importantes demandas formativas y de capacidades en los profesionales”.










