Cooperativas Agro-alimentarias de España hace una previsión de rendimientos de la cosecha de cereal de este año. Indica que va a ser de algo más de veinte millones de toneladas, con un rendimiento medio de tres mil seiscientos noventa kilos por hectárea. Dice que la cosecha va a ser de 7,7 millones de toneladas de cebada; 6,3 millones de trigo blando; 3,6 millones de maíz; novecientas mil toneladas de trigo duro; setecientas cuarenta mil de avena para grano; seiscientas setenta mil de triticale; y doscientas quince mil de centeno. Los representantes del sector del cereal de Cooperativas Agro-alimentarias de España señalan que “la campaña climatológica ha tenido un comportamiento muy adecuado para el desarrollo de los cereales en casi toda España; no obstante, las escasas precipitaciones de abril y mayo han impedido alcanzar unos rendimientos similares a los del año 2020”.
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Asociación de Comercio de Cereales de España: “La cosecha cae tras el récord del año pasado pero se mantiene en registros comparables a la media histórica”
La Asociación de Comercio de Cereales y Oleaginosas de España (ACCOE) presenta una nueva estimación de cosecha de cereales de invierno, relativa a este 2026: “Las previsiones iniciales empeoran, cayendo la recolección en un veintinueve por ciento en comparación con el año pasado; no obstante, se mantiene en registros propios de la media histórica”. El informe continúa diciendo: “Va a haber una producción de casi quince millones y medio de toneladas de cereal de invierno. La cebada sigue siendo el cultivo mayoritario, mientras que el trigo duro acusa la caída más importante. Castilla y León es el motor cerealista de España, concentrando, junto con Castilla-La Mancha y Aragón, más del setenta por ciento de la producción”.
La conclusión que presenta ACCOE sobre la evolución de esta campaña es la siguiente: “Refleja la típica volatilidad climática que caracteriza la agricultura española de secano. Los datos confirman que estamos ante un año de corrección natural. Sin embargo, este descenso de la producción nacional implicará recurrir en mayor medida al exterior para cubrir las necesidades de materias primas del país, lo que activará los flujos de importación, pondrá en valor las redes logísticas que los operadores han consolidado a lo largo de los años y obligará a todos los componentes de la cadena de producción y valor a estar muy pendientes de los mercados internacionales”.













