La celebración de elecciones al Parlamento Europeo en junio de 2024 ha llevado a Cooperativas Agro-alimentarias de España a elaborar un documento que recoge las preocupaciones de este colectivo y sus prioridades legislativas. Esta entidad considera que se sale de una “complicada legislatura”, y ello se desarrolla en “un clima excepcionalmente convulso en el sector agroalimentario europeo, con los agricultores y ganaderos totalmente movilizados en un clima de protesta general ante los problemas de rentabilidad y competitividad de las explotaciones, las dificultades para hacer frente a los objetivos climáticos de la Unión Europea, el nuevo enfoque medioambiental de la Política Agraria Común (PAC) y el efecto de las importaciones de terceros países en el mercado interno”.
El documento elaborado por Cooperativas Agro-alimentarias de España se puede consultar en el enlace siguiente:
Otras noticias
Asociación de Comercio de Cereales de España: “La cosecha cae tras el récord del año pasado pero se mantiene en registros comparables a la media histórica”
La Asociación de Comercio de Cereales y Oleaginosas de España (ACCOE) presenta una nueva estimación de cosecha de cereales de invierno, relativa a este 2026: “Las previsiones iniciales empeoran, cayendo la recolección en un veintinueve por ciento en comparación con el año pasado; no obstante, se mantiene en registros propios de la media histórica”. El informe continúa diciendo: “Va a haber una producción de casi quince millones y medio de toneladas de cereal de invierno. La cebada sigue siendo el cultivo mayoritario, mientras que el trigo duro acusa la caída más importante. Castilla y León es el motor cerealista de España, concentrando, junto con Castilla-La Mancha y Aragón, más del setenta por ciento de la producción”.
La conclusión que presenta ACCOE sobre la evolución de esta campaña es la siguiente: “Refleja la típica volatilidad climática que caracteriza la agricultura española de secano. Los datos confirman que estamos ante un año de corrección natural. Sin embargo, este descenso de la producción nacional implicará recurrir en mayor medida al exterior para cubrir las necesidades de materias primas del país, lo que activará los flujos de importación, pondrá en valor las redes logísticas que los operadores han consolidado a lo largo de los años y obligará a todos los componentes de la cadena de producción y valor a estar muy pendientes de los mercados internacionales”.













