La Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF) publica información sobre cómo identificar los insectos que están causando daños en una explotación de cereal de invierno. Señala que es importante realizar esa identificación, porque así se podrá actuar de forma más eficaz y eficiente.
La citada red apunta que “los estados larvarios de los insectos se alimentan de la planta, provocando una desecación precoz”. Las diferencias principales en los daños que ocasionan son las siguientes:
– MOSQUITO DEL TRIGO (Mayetiola destructor): “Es un díptero ampliamente difundido por las regiones cerealistas españolas. Las larvas que consiguen llegar a la base de la hoja segregan una saliva que corroe el tallo, adelgazando su corteza hasta absorber la savia por ósmosis. De este modo la planta comienza por amarillear en las puntas y acaba por secarse, emitiendo nuevos retoños más pequeños, por lo que la siembra queda desigual”.
– TRONCHAESPIGAS (Calamobius filum): “Es un pequeño escarabajo cuya larva roe la base de la espiga, provocando su caída. La incisión que realiza la hembra en el tallo para efectuar la puesta, debajo de la espiga, facilita su tronchamiento; se desprende y cae al suelo. En ocasiones, la espiga no cae al suelo porque la rotura no es total y queda sujeta por la hoja bandera”.
– CÉFIDOS (Cephus pymaeus y Trachelus tabidus): “Son dos especies de himenópteros que atacan al trigo, la cebada, la avena y el centeno. A diferencia del tronchaespigas, las larvas de céfidos cortan los tallos por su base, a ras de suelo, de forma que una racha de viento puede hacer que caiga, con la espiga unida a ellos. La larva de céfidos no corta el tallo completamente y deja un borde irregular muy característico”.
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Jornada Inspiradora EREA en Grañén: “La economía circular está en el ADN del territorio”
La localidad altoaragonesa de Grañén, en Los Monegros, acogió este pasado jueves, 15 de enero de 2026, la Jornada Inspiradora EREA, organizada por la Fundación Aragón Emprende. El título de la sesión fue “Revolución circular: el medio rural, protagonista del futuro sostenible”.
Se habló de “la sostenibilidad como oportunidad real para generar empleo, fijar población y ser económicamente rentables”. También se dijo que “la economía circular está en el ADN del territorio” y se incidió en “la importancia de la cooperación”.
Carlos Sampériz, alcalde de Grañén, y Jessica Fernández, directora gerente de la Fundación Aragón Emprende, inauguraron esta jornada, pensada para inspirar y tejer nuevas conexiones: “Queremos hacer que lo que pase en nuestros pueblos se vea y se escuche, y que Grañén, en este caso, sea un lugar que sirva como guía para otros”.
Los expertos participantes coincidieron en que “el ámbito rural tiene la economía circular en su ADN”, y en que “la sostenibilidad puede ayudar a revertir ciertas tendencias, como la despoblación”.
José Ángel Zabalegui, de CERCA Energía, señaló que “cuando una empresa invierte en una instalación fotovoltaica, que tiene una garantía de producción de más de veinticinco años, es que tiene la idea de quedarse, de permanecer en el territorio; ello conlleva contrataciones y una dinamización socioeconómica”.
Tres empresas de la zona —Hormigones Grañén, Ecomonegros y Envases Plásticos de Aragón (Enplater)— expusieron su modo de hacer las cosas, mostrando su apuesta por “una producción más verde y sostenible”.
Olga Cervera, gerente de Hormigones Grañén, aseguró que “trabajamos para controlar y reducir los principales recursos que consumimos, el agua y la electricidad; desde 2018 somos también gestores de residuos”.
Laura Marcén, cofundadora de Ecomonegros, explicó el proceso de recuperación de una variedad tradicional de trigo y su proyecto para reutilizar el excedente de producto: orientar el pan, que no se llega a vender, a la elaboración de migas. Dijo: “Es bueno que otras empresas vean que no pasa nada por ser verde, es decir, que se puede ser sostenible económicamente siendo sostenible medioambientalmente”.
Pere Coll, director de I+D+i de Enplater, defendió “el uso de los plásticos en la protección de los alimentos”, e insistió en que “la producción trata de ser lo más sostenible posible, reduciendo el peso del producto o utilizando un veinte por ciento de energía proveniente de placas fotovoltaicas”.
Los expertos, a modo de cierre, expusieron que “los retos del sector sólo pueden superarse mediante la cooperación: compartir experiencias, herramientas y formación”. Y subrayaron “la necesidad de educar en sostenibilidad desde las escuelas, para vencer la desconfianza, reducir el desconocimiento y favorecer cambios de mentalidad en empresas y ciudadanos”.










