Zaragoza ha acogido el VIII Foro Nacional de Desarrollo Rural, organizado por el Colegio de Ingenieros Agrónomos de Aragón, Navarra y País Vasco. El lema elegido en esta edición ha sido: “La innovación y digitalización en una agroalimentación sostenible”. Ha servido para que dieciséis grupos operativos hayan presentado el resultado de sus trabajos de investigación sobre agricultura y ganadería de precisión; cadena, industria 4.0 y comercialización agroalimentaria; y nuevas tecnologías aplicadas a regadíos. Las principales conclusiones son éstas:
– Es esencial tener un sector agrario profesionalizado. Para ello es fundamental su formación y, como paso siguiente, ahondar en el conocimiento ligado a la innovación y digitalización. Todo ello redundará en conseguir un desarrollo sostenible.
– Hay que gestionar de forma adecuada los datos. Es un reto pendiente y se debe hacer el esfuerzo de convencernos de que los datos están para utilizarse en las tomas de decisión.
– Para la Comisión Europea la digitalización es una herramienta clave a la hora de afrontar los retos que el agro tiene planteados, como el incremento de los costes de producción y la necesidad de reducir el uso de fitosanitarios en agricultura y antibióticos en ganadería.
– España necesita una extensión agraria del siglo XXI, y ésta debe estar al servicio del modelo familiar de cara a que las explotaciones agrícolas y ganaderas accedan a su modernización y digitalización.
– Es preciso poner la digitalización al servicio de las empresas de cualquier tamaño, teniendo en cuenta que el sector agrario está formado por muchísimas microempresas.
– Los agricultores y ganaderos deben estar en el centro del asesoramiento agrario.
– La mejora de la rentabilidad de las explotaciones agrícolas tiene mucho que ver con el regadío y con otras muchas acciones vinculadas con el ámbito tecnológico y con base en el conocimiento.
– La tecnología permite una mayor rapidez y precisión a la hora de detectar problemas en una explotación y buscar soluciones.
– La ganadería extensiva se ha quedado un paso atrás en materia de innovación; la ganadería de precisión es la fórmula para afrontar los retos que tiene ante sí este sector, con el fin de garantizar su supervivencia y su desarrollo futuro.
– La tecnología permite acercar los productos agroalimentarios al consumidor en el punto de venta, por medio de pantallas y de sistemas que permitan una mayor interactuación.
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Jornada Inspiradora EREA en Grañén: “La economía circular está en el ADN del territorio”
La localidad altoaragonesa de Grañén, en Los Monegros, acogió este pasado jueves, 15 de enero de 2026, la Jornada Inspiradora EREA, organizada por la Fundación Aragón Emprende. El título de la sesión fue “Revolución circular: el medio rural, protagonista del futuro sostenible”.
Se habló de “la sostenibilidad como oportunidad real para generar empleo, fijar población y ser económicamente rentables”. También se dijo que “la economía circular está en el ADN del territorio” y se incidió en “la importancia de la cooperación”.
Carlos Sampériz, alcalde de Grañén, y Jessica Fernández, directora gerente de la Fundación Aragón Emprende, inauguraron esta jornada, pensada para inspirar y tejer nuevas conexiones: “Queremos hacer que lo que pase en nuestros pueblos se vea y se escuche, y que Grañén, en este caso, sea un lugar que sirva como guía para otros”.
Los expertos participantes coincidieron en que “el ámbito rural tiene la economía circular en su ADN”, y en que “la sostenibilidad puede ayudar a revertir ciertas tendencias, como la despoblación”.
José Ángel Zabalegui, de CERCA Energía, señaló que “cuando una empresa invierte en una instalación fotovoltaica, que tiene una garantía de producción de más de veinticinco años, es que tiene la idea de quedarse, de permanecer en el territorio; ello conlleva contrataciones y una dinamización socioeconómica”.
Tres empresas de la zona —Hormigones Grañén, Ecomonegros y Envases Plásticos de Aragón (Enplater)— expusieron su modo de hacer las cosas, mostrando su apuesta por “una producción más verde y sostenible”.
Olga Cervera, gerente de Hormigones Grañén, aseguró que “trabajamos para controlar y reducir los principales recursos que consumimos, el agua y la electricidad; desde 2018 somos también gestores de residuos”.
Laura Marcén, cofundadora de Ecomonegros, explicó el proceso de recuperación de una variedad tradicional de trigo y su proyecto para reutilizar el excedente de producto: orientar el pan, que no se llega a vender, a la elaboración de migas. Dijo: “Es bueno que otras empresas vean que no pasa nada por ser verde, es decir, que se puede ser sostenible económicamente siendo sostenible medioambientalmente”.
Pere Coll, director de I+D+i de Enplater, defendió “el uso de los plásticos en la protección de los alimentos”, e insistió en que “la producción trata de ser lo más sostenible posible, reduciendo el peso del producto o utilizando un veinte por ciento de energía proveniente de placas fotovoltaicas”.
Los expertos, a modo de cierre, expusieron que “los retos del sector sólo pueden superarse mediante la cooperación: compartir experiencias, herramientas y formación”. Y subrayaron “la necesidad de educar en sostenibilidad desde las escuelas, para vencer la desconfianza, reducir el desconocimiento y favorecer cambios de mentalidad en empresas y ciudadanos”.











