Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

domingo, 15 de marzo de 2026

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Conclusiones de la “Conferencia sobre el vínculo entre campo y ciudad”

Diario del Campo le acerca las conclusiones de la “Conferencia sobre el vínculo entre campo y ciudad”, evento que tuvo lugar en Zaragoza el día 20 de septiembre de 2023. Estuvo organizado por la Alianza Agroalimentaria Aragonesa como preámbulo del congreso que se celebrará sobre esta materia en 2024. Las conclusiones son las siguientes:

– La alimentación es esencial para vivir y para hacerlo con salud. Sin embargo, la producción de alimentos ocupa un porcentaje muy pequeño en el Producto Interior Bruto (PIB). Resulta curioso que la agroalimentación no tenga una excesiva relevancia económica para el mundo, siendo que es vital para la existencia del ser humano, dado que estamos hablando de la base de su salud.

– Los consumidores, por desgracia, no son conscientes de dónde vienen los alimentos. El trabajo de los agricultores y ganaderos debe reconocerse y debe valorarse en su justa medida. La ciudadanía, si supiese todo lo que entra en juego para producir alimentos, no los vería caros, sino baratos. Por ello, el medio rural precisa de la complicidad del medio urbano.

– La sociedad actual no tiene conciencia de la existencia e importancia de la agricultura y ganadería. En otros tiempos la existencia de estas actividades era obvia y tenía una gran importancia para la sociedad. En la actualidad, en cambio, la transformación agroalimentaria y la distribución han adquirido el protagonismo, de forma que muchos urbanitas piensan que los alimentos “se fabrican”.

– El sistema agroalimentario se siente abrumado por las numerosas exigencias que se acumulan en poco tiempo. Antaño los procesos políticos eran más lentos pero ahora los cambios se aceleran, en referencia al bienestar animal, a los fitosanitarios,…; y se acaba demonizando al agro.

– Los consumidores son variados y complejos, con momentos, situaciones, circunstancias y gustos variopintos, por lo que hay que ser prácticos ante ello. No se debe perder de vista que la sociedad valora la calidad diferenciada de determinadas producciones agroalimentarias.

– El sector del vino, por poner un ejemplo paradigmático, ha sabido trabajar el tema de las emociones y ahora el terroir ha adquirido una gran relevancia. Parece como que al beber un vino estamos tomando una parte del territorio del que procede. Es, además, un sector que exportaba en torno a un diez por ciento de su producción, y ahora vende en el exterior en torno al setenta por ciento.

– Hay una falta de vocaciones agroalimentarias; hay demanda de profesionales pero no hay una oferta cualificada. Paralelamente, se está reduciendo el empleo agrario. Existe, no obstante, la posibilidad de apostar por otras actividades económicas, como la explotación forestal y el turismo. Y todo ello con una premisa clara: sin rentabilidad no hay desarrollo rural.

– El éxodo rural fue un fenómeno que comenzó hace ya bastantes décadas pero que todavía es reciente y aún quedan algunos vínculos entre el campo y la población urbana. El éxodo se produjo por el deseo de vivir mejor. También se dio porque existía una conciencia de desventaja a la hora de disponer de servicios públicos en los pueblos. En este aspecto la realidad es ahora distinta pero, eso sí, se precisa de tener coche que garantice la movilidad personal.

– La movilidad es fundamental, con el fin de poder acceder a los servicios públicos y a las ofertas privadas de los distintos sectores. Por ello, si antes hubo un éxodo rural con “viajes de ida sin vuelta”, ahora hay un movimiento continuo de personas entre lo rural y lo urbano.

– La brecha existente entre el campo y la ciudad es cada vez mayor; son dos mundos que se están alejando. Hace algunas décadas las personas que vivían en la ciudad aún tenían raíces cercanas en el campo y sabían cómo era éste; ahora, en cambio, los jóvenes tienen una mezcla de visión idílica fantasiosa y de menosprecio hacia quien vive en un pueblo.

– Algunas costumbres urbanas se han incorporado a los pueblos, como la dependencia casi permanente de los jóvenes a los teléfonos móviles. La tecnología puede, en cambio, ser una aliada para muchas personas que quieren huir de las ciudades grandes: el teletrabajo abre posibilidades de residencia en el medio rural para muchos profesionales.

– Hay pueblos pequeños que son muy activos desde un punto de vista cultural; sin embargo, son acciones muy locales, lejanas a los centros de poder y de decisión en esta materia. Se podría decir que la cultura nace de las aglomeraciones de creadores, y estos se dan cita en las ciudades grandes.

– Es importante que la sociedad urbana conozca la relevancia que tienen los ecosistemas rurales, por su contribución a la producción de alimentos, polinización, control del clima y generación de oxígeno. El medio rural debe ser consciente de ello, ya que, sumado al sentimiento de pertenencia, puede ser de gran ayuda para la autoestima de sus habitantes.

– Hay brecha entre el campo y la ciudad, dado que son dos mundos diferentes; no obstante, también hay vínculos, algunos de ellos idealizados. Esos vínculos hay que aprovecharlos para promover una conexión entre lo rural y lo urbano.

– Y se debe tener en cuenta a los protagonistas del medio rural, que son sus habitantes; hacer política y legislar desde lo urbano tiene consecuencias negativas para el campo, por lo que debería conocerse mejor qué es el medio rural y qué significa para el mundo.

9 de octubre de 2023

Otras noticias

X FNDR: “La agricultura debe aprovechar la revolución tecnológica que está viviendo pero precisará de profesionales formados y con capacidades”

“La tecnología, en forma de inteligencia artificial y robótica, se presenta como una herramienta y una oportunidad para el agro y el medio rural; no obstante, va a precisar de profesionales formados y con capacidades”. De ello se habló en el X Foro Nacional de Desarrollo Rural, celebrado en Zaragoza hace algunas semanas, en el marco de la Feria Internacional de Maquinaria Agrícola (FIMA).

La cuarta mesa técnica llevó por título “Agenda tecnológica, nuevos técnicos y nuevas tecnologías en el medio rural”. Fue coordinada por Javier García Ramos, catedrático de la Escuela Politécnica Superior de Huesca. Participaron Gonzalo Martín, Chief Product & Strategy Officer de Hispatec Agrointeligencia; Fernando Cuervo, director general de KUHN Ibérica; y Constantino Valero, catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid.

La carta de presentación del X Foro Nacional de Desarrollo Rural apuntaba que “los nuevos técnicos están llamados a acompañar a quienes tomen las riendas de una explotación agraria”, y citaba la innovación, mecanización avanzada y digitalización como “los pilares de una agricultura más eficiente y sostenible, capaz de responder a los retos del presente sin comprometer las necesidades del futuro”.

En cuanto a la inteligencia artificial, Constantino Valero reconoció “la existencia de una burbuja, generada por parte del consumidor y del mundo académico, con muy numerosos eventos vinculados a esta tecnología”.

Gonzalo Martín incidió en eso, en que “se está magnificando todo lo relacionado con la inteligencia artificial” y en que “será una tecnología más: primero se ha de asentar y, luego, ya se verá qué valor añadido aporta”. Añadió que “sí es cierto que la generativa sí podrá tener recorrido en el sector agrario”.

Respecto a los datos, apuntó que “las máquinas pueden tomarlos de forma masiva; el nivel siguiente será el de su interpretación, para lo que es preciso que entre en juego la formación”. Indicó que “el ser humano siempre vencerá a la inteligencia artificial pero, para que ello ocurra, debe haber un soporte de información suficiente y una interpretación oportuna; por tanto, es necesario tener capacidades profesionales”.

Fernando Cuervo se detuvo en el campo de la robótica. A él le gusta hablar más de máquinas inteligentes que de robots. Dijo que “no podemos caer en decir que la robótica sustituirá a la mano de obra; sí pasará eso en casos de baja cualificación pero se precisará de un elevado grado de automatización y se necesitará personal muy especializado”.

Concluyó que “la tecnología ha de permitir afrontar la complejidad creciente de las explotaciones agrarias, a las que se exige más productividad y rendimiento, y ello de forma eficiente y sostenible”. Añadió que “todo lo tecnológico debe servir para que el trabajo del agricultor y del ganadero sea más sencillo”.

En esta mesa técnica de debate sobre “Agenda tecnológica, nuevos técnicos y nuevas tecnologías en el medio rural” se emplazó a la próxima edición de la Feria Internacional de Maquinaria Agrícola (FIMA), la de 2028, para ver qué ofrecen las empresas en inteligencia artificial y robótica.

Como conclusión y atendiendo a la reflexión realizada por Jesús Betrán, decano del Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Aragón, Navarra y País Vasco, “la agricultura vive una gran revolución tecnológica que puede mejorar la capacidad productiva y facilitar la vida en el medio rural; sin embargo, está creando importantes demandas formativas y de capacidades en los profesionales”.

13 de marzo de 2026 |
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