Diario del Campo le acerca las conclusiones de la “Conferencia sobre el vínculo entre campo y ciudad”, evento que tuvo lugar en Zaragoza el día 20 de septiembre de 2023. Estuvo organizado por la Alianza Agroalimentaria Aragonesa como preámbulo del congreso que se celebrará sobre esta materia en 2024. Las conclusiones son las siguientes:
– La alimentación es esencial para vivir y para hacerlo con salud. Sin embargo, la producción de alimentos ocupa un porcentaje muy pequeño en el Producto Interior Bruto (PIB). Resulta curioso que la agroalimentación no tenga una excesiva relevancia económica para el mundo, siendo que es vital para la existencia del ser humano, dado que estamos hablando de la base de su salud.
– Los consumidores, por desgracia, no son conscientes de dónde vienen los alimentos. El trabajo de los agricultores y ganaderos debe reconocerse y debe valorarse en su justa medida. La ciudadanía, si supiese todo lo que entra en juego para producir alimentos, no los vería caros, sino baratos. Por ello, el medio rural precisa de la complicidad del medio urbano.
– La sociedad actual no tiene conciencia de la existencia e importancia de la agricultura y ganadería. En otros tiempos la existencia de estas actividades era obvia y tenía una gran importancia para la sociedad. En la actualidad, en cambio, la transformación agroalimentaria y la distribución han adquirido el protagonismo, de forma que muchos urbanitas piensan que los alimentos “se fabrican”.
– El sistema agroalimentario se siente abrumado por las numerosas exigencias que se acumulan en poco tiempo. Antaño los procesos políticos eran más lentos pero ahora los cambios se aceleran, en referencia al bienestar animal, a los fitosanitarios,…; y se acaba demonizando al agro.
– Los consumidores son variados y complejos, con momentos, situaciones, circunstancias y gustos variopintos, por lo que hay que ser prácticos ante ello. No se debe perder de vista que la sociedad valora la calidad diferenciada de determinadas producciones agroalimentarias.
– El sector del vino, por poner un ejemplo paradigmático, ha sabido trabajar el tema de las emociones y ahora el terroir ha adquirido una gran relevancia. Parece como que al beber un vino estamos tomando una parte del territorio del que procede. Es, además, un sector que exportaba en torno a un diez por ciento de su producción, y ahora vende en el exterior en torno al setenta por ciento.
– Hay una falta de vocaciones agroalimentarias; hay demanda de profesionales pero no hay una oferta cualificada. Paralelamente, se está reduciendo el empleo agrario. Existe, no obstante, la posibilidad de apostar por otras actividades económicas, como la explotación forestal y el turismo. Y todo ello con una premisa clara: sin rentabilidad no hay desarrollo rural.
– El éxodo rural fue un fenómeno que comenzó hace ya bastantes décadas pero que todavía es reciente y aún quedan algunos vínculos entre el campo y la población urbana. El éxodo se produjo por el deseo de vivir mejor. También se dio porque existía una conciencia de desventaja a la hora de disponer de servicios públicos en los pueblos. En este aspecto la realidad es ahora distinta pero, eso sí, se precisa de tener coche que garantice la movilidad personal.
– La movilidad es fundamental, con el fin de poder acceder a los servicios públicos y a las ofertas privadas de los distintos sectores. Por ello, si antes hubo un éxodo rural con “viajes de ida sin vuelta”, ahora hay un movimiento continuo de personas entre lo rural y lo urbano.
– La brecha existente entre el campo y la ciudad es cada vez mayor; son dos mundos que se están alejando. Hace algunas décadas las personas que vivían en la ciudad aún tenían raíces cercanas en el campo y sabían cómo era éste; ahora, en cambio, los jóvenes tienen una mezcla de visión idílica fantasiosa y de menosprecio hacia quien vive en un pueblo.
– Algunas costumbres urbanas se han incorporado a los pueblos, como la dependencia casi permanente de los jóvenes a los teléfonos móviles. La tecnología puede, en cambio, ser una aliada para muchas personas que quieren huir de las ciudades grandes: el teletrabajo abre posibilidades de residencia en el medio rural para muchos profesionales.
– Hay pueblos pequeños que son muy activos desde un punto de vista cultural; sin embargo, son acciones muy locales, lejanas a los centros de poder y de decisión en esta materia. Se podría decir que la cultura nace de las aglomeraciones de creadores, y estos se dan cita en las ciudades grandes.
– Es importante que la sociedad urbana conozca la relevancia que tienen los ecosistemas rurales, por su contribución a la producción de alimentos, polinización, control del clima y generación de oxígeno. El medio rural debe ser consciente de ello, ya que, sumado al sentimiento de pertenencia, puede ser de gran ayuda para la autoestima de sus habitantes.
– Hay brecha entre el campo y la ciudad, dado que son dos mundos diferentes; no obstante, también hay vínculos, algunos de ellos idealizados. Esos vínculos hay que aprovecharlos para promover una conexión entre lo rural y lo urbano.
– Y se debe tener en cuenta a los protagonistas del medio rural, que son sus habitantes; hacer política y legislar desde lo urbano tiene consecuencias negativas para el campo, por lo que debería conocerse mejor qué es el medio rural y qué significa para el mundo.
Otras noticias
HUESCA, HIJA DE PYRENE – Sobrarbe, un territorio siempre vivo
Ordesa y Monte Perdido es la gran joya natural y paisajística del Pirineo aragonés. Se encuentra enclavada en la comarca del Sobrarbe y cuenta con cuatro sectores, bien definidos y diferenciados entre ellos: el propio valle de Ordesa, el cañón de Añisclo, las gargantas de Escuaín y el valle de Pineta.
Es un espacio natural que goza de protección. Éste y el de los Picos de Europa, en la cordillera cantábrica, fueron los primeros en ser reconocidos como parques nacionales. Reinaba en España Alfonso XIII, momento en el que también se alumbró la creación de una red de establecimientos hoteleros de primer nivel: los llamados Paradores. Huesca cuenta con el de Bielsa, en Pineta.
Precisamente Bielsa forma parte del conjunto de bellas poblaciones que atesora el área de influencia del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, junto con las que conforman los municipios de Torla, Broto, Aínsa, Boltaña, Fanlo, Tella-Sin y Puértolas.
Este enclave altoaragonés está coronado por la triada de tresmiles llamada Las Tres Sorores: Cilindro de Marboré, Monte Perdido y Añisclo. Cuenta, además, con un icono pétreo que está situado a dos mil ochocientos metros de altitud: la Brecha de Rolando, puerta de entrada al francés Parque Nacional de los Pirineos.
El agua es una de las grandes protagonistas en Ordesa. Este líquido juega con el terreno abrupto y escarpado, creando cascadas de gran espectacularidad. Destacan sobre las demás la Cola de Caballo y las Gradas de Soaso.
Louis Ramond de Carbonnières, padre del pirineísmo, ya había escrito sobre este espacio natural, si bien su gran divulgador fue el también galo Lucien Briet, que profundizó, al estilo de los viajeros románticos, en el conocimiento sobre su naturaleza, paisajes y modos de vida de sus gentes. No sólo dedicó tiempo a Ordesa y Monte Perdido, sino que hizo lo propio con la sierra y los cañones de Guara.
Si hablamos de un territorio, debemos ocuparnos de su geología, porque al fin y al cabo es su base física. Los amantes de esta disciplina pueden encontrar su particular paraíso en la comarca del Sobrarbe. Toda ella se engloba en el Geoparque de los Pirineos, el cual permite realizar un viaje que parece de fantasía pero que nos introduce de lleno en cómo se gestó esta cordillera y cómo evolucionó en el tiempo.
Realmente se denomina Geoparque de Sobrarbe-Pirineos. Incluye Ordesa y Monte Perdido, así como los parques naturales de Posets-Maladeta y de la Sierra y los Cañones de Guara. Casi nada.
Y podemos continuar moviéndonos, por qué no, entre la fantasía y la realidad histórica, ya que en este territorio hallaremos, con el permiso del monasterio de San Juan de la Peña, el mito fundacional de Aragón, a raíz de la batalla de Aínsa, el árbol de Sobrarbe y el reino legendario allí establecido.
El episodio del citado combate, fechado en el siglo VIII, es recordado de forma bienal, con una representación teatral que recibe el nombre de La Morisma. Tiene lugar en Aínsa, población en la que también se localiza un templete que recuerda la cruz aparecida sobre el árbol de Sobrarbe.
A este territorio se debe la característica primigenia de Aragón, consistente en que esta entidad política se basa en las leyes y no en los reyes, dado que estos últimos se tenían que someter a las primeras. De ahí derivaron fueros y libertades, concedidos a las gentes de determinadas áreas cuando éstas eran difíciles de poblar.
En El Pueyo de Araguás hay un monasterio estrechamente ligado a la historia del Sobrarbe —a la real y a la legendaria—: el de San Victorián. Se ha llegado a decir que es el más antiguo de cuantos existen en España. Y se cuenta que fue reconstruido por Ramiro I, considerado por la historiografía como primer rey de Aragón.
Éste nunca se presentó como monarca pero tampoco lo hizo como conde, viviéndose con él la transición de condado a reino; fue entonces cuando se produjo la integración del Sobrarbe y La Ribagorza en el Reino de Aragón. Todo ello había que oficializarlo ante el mundo y, por este motivo, Sancho Ramírez viajó hasta Roma para ser coronado rey por el papa Alejandro II.
Hay mil y una historias que se puede contar tanto de la comarca del Sobrarbe como del conjunto de la provincia de Huesca. Las hay de todo tipo: legendarias y también basadas en la realidad. En un caso y en otro constituyen un muy buen tema de conversación para callejear por los cascos históricos de Aínsa, de Boltaña y de tantas otras poblaciones con encanto que atesora este territorio.
Muchas de esas historias se refieren a los usos y costumbres de los sobrarbenses y en general de los habitantes del Pirineo altoaragonés. Su día a día estuvo antaño muy vinculado con el sector de la madera.
Hay quien dice que este recurso debería ser explotado de nuevo, dado que supondría obtener un buen rendimiento económico y, al mismo tiempo, limpiar los bosques de un combustible que puede causar auténticos estragos en caso de incendiarse. La sobreprotección de los árboles puede convertirse, en un abrir y cerrar de ojos, en su condena más absoluta.
Pero centrémonos aquí y ahora en una actividad que combina la madera con el agua: el descenso de navatas (o nabatas, en aragonés). Era la forma en la que los habitantes de los Pirineos transportaban los troncos procedentes de sus montes. Los unían con ataduras, creando así embarcaciones efímeras. Los navateros las conducían por los ríos hasta su destino en un frenético descenso de aguas bravas.
Esto es algo que acabó perdiéndose en el siglo XX, si bien se ha recuperado como homenaje a quienes se dedicaron a tal labor. De ahí los actuales descensos de navatas por los ríos Cinca, Aragón-Subordán y Gállego. Constituyen igualmente un reclamo turístico.
No dejamos de hablar de agua. El Sobrarbe y, del mismo modo, La Ribagorza han vivido en sus propias carnes una cuestión que genera mucha controversia. Es la relativa a los proyectos de construcción de embalses. Algunos terminaron por desestimarse y otros se convirtieron en realidad.
Encontramos entre estos últimos los de Mediano y El Grado, en el río Cinca. La primera de esas dos obras hidráulicas se sitúa íntegramente en el Sobrarbe, mientras que la segunda baña tierras no sólo de esta comarca, sino también de La Ribagorza y el Somontano de Barbastro.
Los dos embalses forman parte de un capricho que nace de la unión entre la geografía natural y la generada por el ser humano. Depara ciertas curiosidades, como la referente al agua de la cascada de la Cola de Caballo, en Ordesa, que puede acabar saliendo por cualquier grifo de la ciudad de Huesca, tras recorrer los ríos Arazas, Ara y Cinca, y ser transportada por el Canal del Cinca desde el embalse de El Grado hasta la red de abastecimiento de la capital oscense.
Pero volvamos a hablar de Aínsa, localidad que acoge dos certámenes vinculados con el sector agroalimentario: la Ferieta y la Expoferia del Sobrarbe. Ambas sirven para mostrar el esfuerzo que agricultores y ganaderos realizan día a día para dar vida a esta comarca.
Merece especial mención la ganadería extensiva de vacuno, con las razas parda de montaña y pirenaica como grandes protagonistas. La ternera, el cordero y el latón de La Fueva —cerdo criado en el monte— son ejemplos de producciones agroalimentarias del Sobrarbe.
También son destacadas algunas elaboraciones, como las chiretas, que se pueden encontrar igualmente en La Ribagorza y en el Somontano de Barbastro. Las chiretas están hechas de tripa de cordero rellena de arroz, vísceras, panceta y especias.
Estamos hablando de un territorio de platos contundentes, como el citado y como la sopa belsetana o de Bielsa, con sus mondonguillas o albóndigas de pequeño tamaño elaboradas a base de carne de cerdo.
Allí, en la localidad de Bielsa, se escenifica todos los años un carnaval sorprendente y variopinto, con sus trangas, madamas, el onso y su domador, y con Cornelio Zorrilla, muñeco que se convierte en chivo expiatorio de los males de esta población y de su entorno.
Y, llegados a este punto, hay que hacerse una pregunta sobre las comunicaciones en el Sobrarbe, las cuales se basan en carreteras que conectan con los cuatro puntos cardinales (Francia al norte, La Ribagorza al este, Somontano de Barbastro al sur y Alto Gállego al oeste).
Va la pregunta: el hecho de que no sean vías de gran capacidad y de que no exista ferrocarril en la zona, ¿supone una debilidad y un freno al desarrollo de este territorio, o es más bien una baza protectora frente a un turismo masificado? Cada cual tendrá su propia opinión. El debate está servido.
Continuará.
Este texto es obra de Alberto Cebrián.
HUESCA, HIJA DE PYRENE. PRÓLOGO:
https://diariodelcampo.com/huesca-hija-de-pyrene-un-territorio-siempre-vivo-prologo/
HUESCA, HIJA DE PYRENE. LA JACETANIA:
https://diariodelcampo.com/huesca-hija-de-pyrene-la-jacetania-un-territorio-siempre-vivo/
HUESCA, HIJA DE PYRENE. ALTO GÁLLEGO:
https://diariodelcampo.com/huesca-hija-de-pyrene-alto-gallego-un-territorio-siempre-vivo/
















