El Banco Nacional de Germoplasma Animal, del Ministerio de Agricultura, hace balance del último año, en el que se han incorporado 8.927 nuevas dosis de esperma, se ha incrementado en 123 el número de machos donantes, y cinco razas han aportado material por primera vez.
En la actualidad, el Banco de Germoplasma Animal cuenta con 89.060 dosis de esperma de 1.150 donantes de 59 razas de ganado diferentes, a lo que se suman 364 embriones de tres razas de ganado bovino.
El Ministerio de Agricultura apunta que, “aunque en términos cuantitativos es una colección reducida, acumula la mayor biodiversidad genética ganadera a nivel nacional, y una de las más importantes a nivel europeo”.
Añade que, “gracias al material almacenado en el Banco, las razas Asturiana de Valles, Asturiana de la Montaña, Rubia Gallega, Retinta, Berrenda en Colorado, Sayaguesa, Navarra y Rasa Aragonesa podrían ser reconstituidas completamente a partir del material depositado, cumpliéndose así el fin último de la colección”.
La constitución del Banco Nacional de Germoplasma Animal se remonta a 1998 y su gestión corresponde al Centro de Selección y Reproducción Animal de Colmenar Viejo (Madrid), perteneciente al Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA) de la Comunidad de Madrid.
Esta colaboración entre el Ministerio de Agricultura y la Comunidad de Madrid está regulada mediante la firma de un contrato de gestión de carácter plurianual.
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Jornada Inspiradora EREA en Grañén: “La economía circular está en el ADN del territorio”
La localidad altoaragonesa de Grañén, en Los Monegros, acogió este pasado jueves, 15 de enero de 2026, la Jornada Inspiradora EREA, organizada por la Fundación Aragón Emprende. El título de la sesión fue “Revolución circular: el medio rural, protagonista del futuro sostenible”.
Se habló de “la sostenibilidad como oportunidad real para generar empleo, fijar población y ser económicamente rentables”. También se dijo que “la economía circular está en el ADN del territorio” y se incidió en “la importancia de la cooperación”.
Carlos Sampériz, alcalde de Grañén, y Jessica Fernández, directora gerente de la Fundación Aragón Emprende, inauguraron esta jornada, pensada para inspirar y tejer nuevas conexiones: “Queremos hacer que lo que pase en nuestros pueblos se vea y se escuche, y que Grañén, en este caso, sea un lugar que sirva como guía para otros”.
Los expertos participantes coincidieron en que “el ámbito rural tiene la economía circular en su ADN”, y en que “la sostenibilidad puede ayudar a revertir ciertas tendencias, como la despoblación”.
José Ángel Zabalegui, de CERCA Energía, señaló que “cuando una empresa invierte en una instalación fotovoltaica, que tiene una garantía de producción de más de veinticinco años, es que tiene la idea de quedarse, de permanecer en el territorio; ello conlleva contrataciones y una dinamización socioeconómica”.
Tres empresas de la zona —Hormigones Grañén, Ecomonegros y Envases Plásticos de Aragón (Enplater)— expusieron su modo de hacer las cosas, mostrando su apuesta por “una producción más verde y sostenible”.
Olga Cervera, gerente de Hormigones Grañén, aseguró que “trabajamos para controlar y reducir los principales recursos que consumimos, el agua y la electricidad; desde 2018 somos también gestores de residuos”.
Laura Marcén, cofundadora de Ecomonegros, explicó el proceso de recuperación de una variedad tradicional de trigo y su proyecto para reutilizar el excedente de producto: orientar el pan, que no se llega a vender, a la elaboración de migas. Dijo: “Es bueno que otras empresas vean que no pasa nada por ser verde, es decir, que se puede ser sostenible económicamente siendo sostenible medioambientalmente”.
Pere Coll, director de I+D+i de Enplater, defendió “el uso de los plásticos en la protección de los alimentos”, e insistió en que “la producción trata de ser lo más sostenible posible, reduciendo el peso del producto o utilizando un veinte por ciento de energía proveniente de placas fotovoltaicas”.
Los expertos, a modo de cierre, expusieron que “los retos del sector sólo pueden superarse mediante la cooperación: compartir experiencias, herramientas y formación”. Y subrayaron “la necesidad de educar en sostenibilidad desde las escuelas, para vencer la desconfianza, reducir el desconocimiento y favorecer cambios de mentalidad en empresas y ciudadanos”.











