Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

lunes, 6 de febrero de 2023

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Bombas hidráulicas para aprovechar el exceso de presión en el riego y reducir el coste energético

Los investigadores Juan Antonio Rodríguez y Jorge García, de la Universidad de Córdoba, han estado trabajando en el desarrollo de una tecnología de bajo coste que, aplicada al riego que cuenta con un exceso de presión, permite reducir el coste energético y la huella de carbono. Han conseguido ahorros de 2.400 euros y 9 toneladas de CO2 anuales.

Recuerdan que “las técnicas de regadío tradicionales se fueron reemplazando por técnicas de riego a presión, mejorando la eficiencia del agua pero aumentando la dependencia de la energía”.

Juan Antonio Rodríguez y Jorge García han probado en campo una tecnología de bajo coste que aprovecha el exceso de presión de la red para generar energía.

Esta tecnología permitió, en la finca en la que se instaló, eliminar el generador diésel que se usaba para alimentar equipos de filtrados, bombas inyectoras de fertilizantes y otros dispositivos necesarios para la campaña de riego, haciendo funcionar a la red de manera autosuficiente y con energía limpia.

Indican que “estos resultados se consiguen con la instalación de bombas hidráulicas que funcionan como turbinas, conocidas como PAT por sus siglas en inglés (Pump as Turbine)”.

Explican que “el agua mueve el rodete y genera electricidad, a modo de pequeña central hidroeléctrica (pero más barata que las turbinas tradicionales para pequeñas potencias, ya que la producción de bombas hidráulicas es mucho mayor, lo que repercute en su precio)”.

Los citados investigadores concluyen que “los agricultores de zonas aisladas de la red eléctrica y que tienen excesos de presión pueden generar su propia electricidad, y reducir la dependencia energética de sus sistemas de riego o incluso convertir sus instalaciones en autosuficientes energéticamente”.

2 de marzo de 2021

Otras noticias

La superficie de cultivo en España se mantiene estable por encima de los 16,8 millones de hectáreas

La superficie de cultivo en España se mantuvo estable en 2022, con un total de 16.830.738 hectáreas, apenas un 0,42 por ciento menos que en el año anterior, según los datos provisionales de la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivo de España (Esyrce), publicada por el Ministerio de Agricultura. Se observa un incremento de las superficies de girasol, colza y, en menor medida, cultivos leñosos, excepto viñedo y olivar.

La superficie dedicada a tierras de cultivo presenta un ligero descenso. En 2022 se situó en 16.830.738 hectáreas. Del total de esta superficie, 11.309.264 hectáreas corresponden a tierra arable (cultivos herbáceos y barbechos), 5.375.463 a cultivos leñosos y 146.011 a otras tierras de cultivo.

En el grupo de los cereales en general, se produce un descenso en su conjunto del 3,64 por ciento. Salvo el trigo, desciende la superficie de todos los cereales de invierno. Arroz y maíz presentan la menor superficie de los últimos dieciocho años, como consecuencia, probablemente, de la situación provocada por la sequía sufrida en la campaña. El sorgo, a pesar del fuerte incremento porcentual, no llega a las tres mil hectáreas de aumento en valor absoluto.

Las leguminosas grano son, junto con los cultivos industriales y los tubérculos, el grupo de cultivos herbáceos que aumenta su superficie respecto al año anterior.

Los cultivos industriales son el grupo de cultivo que más aumenta porcentualmente la superficie en 2022. Girasol y colza aumentan en más de doscientas mil hectáreas en su conjunto. Sin embargo, los cultivos de regadío muestran un fuerte descenso como consecuencia de la sequía sufrida.

En el grupo de las plantas forrajeras, la superficie total desciende un 0,87 por ciento, destacando la alfalfa, el maíz forrajero y otras con destino forrajero, entre las que se encuentran remolacha y nabo, coles y berzas, y otras plantas de escarda. Tan sólo la veza forrajera y otros cereales para forraje aumentan la superficie respecto al año anterior.

En el grupo de los cultivos leñosos es de destacar el progresivo aumento de prácticamente todas las especies del grupo, exceptuando viñedo, olivar y otros leñosos. Viñedo y olivar descienden muy levemente, arrastrados por el descenso de la uva para vinificación y aceituna para aceite.

Dentro de otros cultivos leñosos, el algarrobo muestra un mayor descenso porcentual. En su conjunto, los cultivos leñosos aumentan un 0,27 por ciento su superficie respecto al 2021 y destaca el incremento de los frutales no cítricos. Dentro de estos, el almendro y el pistacho son los que más crecen, seguidos, en menor medida, por melocotonero-nectarina y aguacate. Respecto a los frutales no cítricos, desciende el manzano, caqui, kiwi y mango, entre los subtropicales; y avellano en frutos secos. Dentro de los frutales cítricos aumentan naranjo y limonero.

3 de febrero de 2023 |
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