Diario del Campo

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viernes, 16 de enero de 2026

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Binaced, Belver y Albalate de Cinca reciben casi 2,2 millones de euros por un impuesto que grava el embalse de San Salvador

Los ayuntamientos de Binaced, Belver de Cinca y Albalate de Cinca reciben casi 2,2 millones de euros en concepto del impuesto BICE (Bienes Inmuebles de Características Especiales), vinculado al embalse de San Salvador. Es una deuda de la Administración General del Estado de los años 2018, 2019 y 2020. El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico confirmó a la Diputación Provincial de Huesca hace un año que los ayuntamientos citados tenían derecho a percibir la deuda.

Tanto Diputación de Huesca como Federación de Asociaciones y Municipios con Centrales Hidroeléctrica y Embalses (FEMEMBALSES) han realizado gestiones durante los dos últimos años para que los citados ayuntamientos consiguieran el cobro del impuesto BICE.

El embalse de San Salvador ocupa una superficie total de unas mil hectáreas, correspondiendo casi el noventa por ciento al término municipal de Binaced. Este ayuntamiento ingresa ahora casi 1,9 millones de euros. A Belver de Cinca le corresponden 176.000 euros y a Albalate de Cinca 105.000 euros.

El BICE (Bienes Inmuebles de Características Especiales) es un impuesto que grava fiscalmente las grandes infraestructuras públicas. En la provincia este importe supone anualmente más de cuatro millones de euros, y es la Diputacíón Provincial de Huesca la encargada de recaudarlos por delegación, como la mayoría de los tributos locales.

La Diputación de Huesca indica que “para algunos ayuntamientos, sobre todo los más pequeños, es su principal fuente de ingresos (en algún caso supone el ochenta por ciento) y una forma de compensación por las servidumbres que soportan por grandes obras”.

23 de noviembre de 2021

Otras noticias

Jornada Inspiradora EREA en Grañén: “La economía circular está en el ADN del territorio”

La localidad altoaragonesa de Grañén, en Los Monegros, acogió este pasado jueves, 15 de enero de 2026, la Jornada Inspiradora EREA, organizada por la Fundación Aragón Emprende. El título de la sesión fue “Revolución circular: el medio rural, protagonista del futuro sostenible”.

Se habló de “la sostenibilidad como oportunidad real para generar empleo, fijar población y ser económicamente rentables”. También se dijo que “la economía circular está en el ADN del territorio” y se incidió en “la importancia de la cooperación”.

Carlos Sampériz, alcalde de Grañén, y Jessica Fernández, directora gerente de la Fundación Aragón Emprende, inauguraron esta jornada, pensada para inspirar y tejer nuevas conexiones: “Queremos hacer que lo que pase en nuestros pueblos se vea y se escuche, y que Grañén, en este caso, sea un lugar que sirva como guía para otros”.

Los expertos participantes coincidieron en que “el ámbito rural tiene la economía circular en su ADN”, y en que “la sostenibilidad puede ayudar a revertir ciertas tendencias, como la despoblación”.

José Ángel Zabalegui, de CERCA Energía, señaló que “cuando una empresa invierte en una instalación fotovoltaica, que tiene una garantía de producción de más de veinticinco años, es que tiene la idea de quedarse, de permanecer en el territorio; ello conlleva contrataciones y una dinamización socioeconómica”.

Tres empresas de la zona —Hormigones Grañén, Ecomonegros y Envases Plásticos de Aragón (Enplater)— expusieron su modo de hacer las cosas, mostrando su apuesta por “una producción más verde y sostenible”.

Olga Cervera, gerente de Hormigones Grañén, aseguró que “trabajamos para controlar y reducir los principales recursos que consumimos, el agua y la electricidad; desde 2018 somos también gestores de residuos”.

Laura Marcén, cofundadora de Ecomonegros, explicó el proceso de recuperación de una variedad tradicional de trigo y su proyecto para reutilizar el excedente de producto: orientar el pan, que no se llega a vender, a la elaboración de migas. Dijo: “Es bueno que otras empresas vean que no pasa nada por ser verde, es decir, que se puede ser sostenible económicamente siendo sostenible medioambientalmente”.

Pere Coll, director de I+D+i de Enplater, defendió “el uso de los plásticos en la protección de los alimentos”, e insistió en que “la producción trata de ser lo más sostenible posible, reduciendo el peso del producto o utilizando un veinte por ciento de energía proveniente de placas fotovoltaicas”.

Los expertos, a modo de cierre, expusieron que “los retos del sector sólo pueden superarse mediante la cooperación: compartir experiencias, herramientas y formación”. Y subrayaron “la necesidad de educar en sostenibilidad desde las escuelas, para vencer la desconfianza, reducir el desconocimiento y favorecer cambios de mentalidad en empresas y ciudadanos”.

16 de enero de 2026 |
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